Fanny Tayver Marín. 8 febrero
Lixy Rodríguez (12) busca ganar el balón en un duelo con la delantera canadiense Janine Beckie en el partido de semifinales del Preolímpico, en Carson, California. Fotografía: AP
Lixy Rodríguez (12) busca ganar el balón en un duelo con la delantera canadiense Janine Beckie en el partido de semifinales del Preolímpico, en Carson, California. Fotografía: AP

María Zúñiga fue una de las gestoras de una iniciativa de total apoyo al fútbol femenino en la final pasada que se jugó a estadio lleno en el Estadio Alejandro Morera Soto, cuando se enfrentaban Liga Deportiva Alajuelense Codea y Saprissa FF en una lucha directa por un título que se tiñó de rojinegro.

Esa noche, Kiara Arias y ella fueron a la gradería este del estadio y durante todo el juego mostraron un cartel cuya imagen fue replicada en otros países y hasta por la Concacaf, pues presentaba una leyenda muy significativa: “Nunca volverán a jugar en silencio”.

Kiara Arias y María Zúñiga sostienen este cartelón que dio de qué hablar en la final del fútbol femenino que se jugó a estadio lleno en diciembre. Foto: Rafael Pacheco
Kiara Arias y María Zúñiga sostienen este cartelón que dio de qué hablar en la final del fútbol femenino que se jugó a estadio lleno en diciembre. Foto: Rafael Pacheco

A Zúñiga la motiva conocer la historia de las diferentes jugadoras que integran la Tricolor, como Shirley Cruz con su trayectoria y su decisión de volver al país para impulsar los cambios que se están dando y dar pasos hacia el anhelo de profesionalizar el fútbol femenino.

El ejemplo de vida de Raquel Chacón, quien rechazaba convocatorias por ayudar a su abuelito en un supermercado en Naranjo y al tener el respaldo de Alajuelense su situación cambió, pudo decirle sí a Amelia Valverde, acudió a las prácticas con la Selección finalizado el campeonato nacional y con su rendimiento y sus ganas fue parte del grupo que disputó el Preolímpico en Estados Unidos.

Recordar la lesión que había sufrido Noelia Bermúdez y esos 14 pines que lleva en el antebrazo izquierdo como una cicatriz de guerra en una dura prueba en la que dio pelea y verla cómo volvió a consolidarse como una de las mejores porteras del país.

El sacrificio de la joven goleadora Priscilla Chinchilla por salir de Pérez Zeledón siendo una niña y alejarse de su familia por su sueño de ser futbolista.

Y el esfuerzo de la mayoría, de levantarse de madrugada para entrenar mientras aún muchos duermen y luego marcharse a trabajar.

Todo eso motivó a María a manifestarse de nuevo justo cuando ellas no lograron la ansiada clasificación a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, en un partido que ganó Canadá por 1-0.

De su puño y letra, Zúñiga escribió unas palabras que envió a La Nación para que pueda ser leído por las integrantes de la Sele Femenina y tratar de motivar a más aficionados para que también les sigan la pista a las jugadoras y las acompañen siempre en sus partidos.

Este es el mensaje:

"Les quiero dedicar unas palabras a ustedes, guerreras.

Aunque quizá, cualquier cosa que escriba no va a ser suficiente para agradecerles su entrega y pasión en el partido del viernes por la noche.

Sé que duele, sé que soñaban con los Olímpicos, sé que trabajaron duro y lo dieron todo. Una jugada nos alejó de Tokio y por más que trato no lo puedo entender... Pero habrá una revancha y nuestro momento llegará.

Al día después, tras una noche dolorosa y de mucha reflexión post-partido, les quiero dar las gracias, por cada uno de los sacrificios que hicieron para llegar adonde están, por no parar de trabajar, por ponerse ‘La Roja’ y salir a la cancha a representar a un país, que sueña con verlas triunfar y alcanzar muchas metas: ¡Gracias, por ser orgullo nacional!

Las lágrimas de la noche del viernes fueron de frustración y tristeza porque el gran objetivo no llegó y porque lo merecían.

Pero ustedes hicieron y seguirán haciendo historia, están construyendo el futuro del fútbol nacional y nos están dando un presente lleno de emociones y mucha pasión. Son históricas y como siempre lo digo: ¡Una generación de oro!

Ya habrá tiempo para levantar cabeza, volver a ponerse los tacos, la camiseta y jugar.

Por ahora les pido que se sientan orgullosas y tranquilas de su labor, jugaron como nunca y corrieron cada segundo. La buena ya vendrá y se disfrutará con todo.

De corazón, gracias, a cada una. Esto no queda acá, volveremos.

Y antes de terminar, una cosa más: les hago una promesa: ¡Nunca volverán a jugar en silencio! Estamos con ustedes, campeonas".

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