Cristian Brenes. 30 marzo

Entre México y Costa Rica existe un abismo de diferencia, no hay ninguna impresión al afirmar esto. Puede que en la cancha compitan y se reduzca la distancia entre ambas selecciones, pero a nivel de resultados y rendimientos son polos opuestos. Es decir, este martes a las 2 p. m. se miden la urgencia tica contra la estabilidad azteca.

Vamos a los fríos números para entender mejor: el Tri tiene un rendimiento del 85% con Gerardo Martino, suma 19 ganes, dos empates y apenas dos derrotas con el argentino. Así mismo, contabiliza 28 goles a favor y apenas 10 en contra. Más allá de que viene de caer con Gales (1 a 0), acumulaba 10 duelos al hilo sin morder el polvo.

Mientras que el presente del conjunto tico es claramente inverso: 27% de desempeño con Rónald González, apenas un triunfo, cinco paridades y cuatro traspiés. Así mismo, en ataque González y los suyos produjeron seis tantos y recibieron nueve. Para finalizar con este recuento, la Sele registra seis compromisos sin sumar de a tres.

Con las cartas sobre la mesa, es evidente que la presión se desborda del lado de los ticos y pese a una cierta mejoría frente a Bosnia Herzegovina (0 a 0), esto no se tradujo en el resultado positivo que se añora.

“Desde que llegamos ha existido presión, nunca hemos sentido comodidad de estar acá. Sabemos el puesto y la responsabilidad que tenemos, así que convivimos con la presión. La meta es clasificar al Mundial, trabajamos para esto y sabemos que el camino es duro y complicado”, respondió Mauricio Solís, asistente técnico, al ser consultado sobre si el cuerpo técnico se juegan gran parte del puesto ante los mexicanos.

Costa Rica y México se vieron las caras por última vez en los cuartos de final de la Copa Oro, en junio del 2019. Kendall Waston (19) fue uno de los estelares de Gustavo Matosas, quien estaba al frente de los ticos. Carlos Salcedo (izquierda) y Edson Álvarez (4) fueron de la partida para Gerardo Martino. Fotografía: Michael Wyke, archivo.
Costa Rica y México se vieron las caras por última vez en los cuartos de final de la Copa Oro, en junio del 2019. Kendall Waston (19) fue uno de los estelares de Gustavo Matosas, quien estaba al frente de los ticos. Carlos Salcedo (izquierda) y Edson Álvarez (4) fueron de la partida para Gerardo Martino. Fotografía: Michael Wyke, archivo.

Incluso, los amistosos dejaron de ser ensayos para el combinado patrio, ya que la ausencia de triunfos hace que González y sus ayudantes opten más por buscar algo de oxígeno y por ende, las figuras emergentes ven poca acción.

Así lo ratificó Solís, quien no esconde que les gustaría valorar más en la cancha a futbolistas como Pablo Arboine, Cristopher Núñez, Suhander Zúñiga o Juan Pablo Vargas, pero esto lo dictará el desarrollo del partido.

“Nos gustaría darle espacio a todos, pero también está la necesidad de ganar y por momentos esto provoca que no se pueda… Ante México queremos poner un equipo competitivo, que juegue bien y que mantenga lo que venimos haciendo. Nos encantaría darle el chance a Juan Pablo, también hemos pensado en Cristopher, Arboine y Suhander”, añadió el auxiliar de González.

Del lado mexicano hay menos tensión y cuentan con prácticamente todo su plantel, por lo que Martino tiene vía libre para hacer experimentos. La única gran ausencia por lesión es la de Raúl Jiménez, pero Allan Pulido está en plenitud y con él pueden probar al no tener un “9″ clásico.

El ambiente que ser percibe en cada bando es tan distinto, que en Costa Rica líderes como Francisco Calvo hasta hablan de “mandar mensajes”, ganar para que los rivales sepan que Costa Rica es fuerte, mientras que el Tata vio el fogueo como la opción para no quedarse sin jugar en la segunda fecha FIFA de marzo.

“Hay que mandar mensajes. Al final, lo que todos queremos es ir al Mundial de Catar y en esto nos enfocamos, aunque obviamente es más sencillo trabajar ganando. El proceso apunta a las competencias que tenemos a mitad de año y a la eliminatoria... México siempre es un equipo intenso y nosotros debemos ser iguales. A ellos les sabemos jugar, les tenemos respeto, pero ellos a nosotros también. Siempre son partidos de alto voltaje”, destacó Calvo.

Luego de estos dos amistosos la Sele se volverá a juntar hasta junio, para medirse nuevamente a los aztecas, pero en las rondas finales de la Liga de Naciones de Concacaf. Este 2021 también tiene la particularidad de que se disputarán 8 de los 14 juegos de esta fase clasificatoria rumbo a Catar.