Danilo Jiménez. 14 septiembre
La Selección perdió 3-0 en Japón. Foto: Jiji Press
La Selección perdió 3-0 en Japón. Foto: Jiji Press

La Selección prolongó en Asia su mala hora, condenando de manera prematura el interinato de Rónald González al fracaso e instalando en la mente de todos la idea de que es mejor dejar de dar vueltas y empezar a trabajar en serio.

Excusas del técnico al margen, no se puede jugar tan mal como ante Corea del Sur y Japón, sin mostrar nada y rescatando apenas que Esteban Alvarado aún está para ser tomado en cuenta cuando haya que tirar nombres para ver quiénes se alinean detrás de Keylor.

Viendo a este equipo por televisión, aunque nuestro timonel descalifique análisis de este género, uno no se explica cómo profesionales del fútbol dedicados a esto tiempo completo, sean incapaces de dar dos pases seguidos, acompañarse e intentar algo.

También resultó patético el arsenal de argumentos del entrenador, quien aprovechó las ruedas de prensa para recordarnos los antecedentes de los rivales en el último Mundial, en un intento vano y pueril por desviarnos del desastre que vimos.

Le habría sentado mejor hacer la advertencia antes de la gira, en el sentido de que no esperáramos nada, como al final resultó para desgracia y evidencia de todos.

No pudo irles peor a los ya cuestionados mundialistas reclutados para este nuevo viaje, como si no hubiesen disfrutado a mitad de año de un periplo placentero y mejor remunerado, llamado Rusia 2018.

Lo único bueno de esta incursión asiática es la confirmación de que hay que ponerse a trabajar en serio, con un entrenador de nivel, que se anime a hacer equipo con aquellos futbolistas de talento, dispuestos a labrarse su propio hueco en la historia.

Y pienso que talentos como Barlon Sequeira, de Alajuelense, o Cristopher Núñez, de Cartaginés, por ejemplo, o por lo menos tres valores del sorprendente Carmelita que ilusionan en cada jornada, merecen ser tomados en cuenta.

Esto reposiciona el valor estratégico de la elección del entrenador, que tiró esta semana el nombre de Luis Fernando Suárez como candidato seguro para dirigir a la Selección, aunque se desmarcó del tema cuando lo llamaron por teléfono para confirmar la noticia.

Voy adelantar criterio: es el menos potable de la lista de ocho finalistas, por estilo de juego, antecedentes y recuerdo del pobre mundial con Honduras en Brasil 2014.

Señores de la Comisión Técnica: pregunten por él en ese país. Quizá les ayudaría para aclararse la mente.