Por: Antonio Alfaro, Amado Hidalgo.   30 mayo
Eduardo Chavarría, concesionario de ventas de comidas y bebidas en juegos de la Sele desde el 2011, asegura que él no está acusando a nadie sino pidiendo que se investigue.

Encargado de las ventas de comida y refrescos en cada partido de la Selección desde el 2011, Gerardo Chavarría confirma que solicitó a la Fedefútbol investigar sobre los $2.000 que, según dice, le daba a Rodolfo Villalobos en cada partido de la Sele como "donaciones" para un proyecto de arbitraje.

Ante su afirmación, el jerarca del fútbol costarricense respondió con una denuncia por injurias, calumnias y difamación.

Entrevistado por La Nación, el comerciante, ratificó haber enviado los correos electrónicos (por lo que está siendo querellado) y ofreció su versión.

—¿Cuando envió los correos a Rándall Brizuela, auditor de la Fedefútbol, y a Margarita Echeverría, secretaria general, pidiendo se investigue sobre los $2.000 que usted dice haberle dado a Rodolfo Villalobos como "donaciones" en cada partido de la Sele?

—La fecha no estoy seguro. Esto se da a partir de octubre del año pasado. Hay un primer correo que le envío al señor Rodolfo Villalobos diciéndole que es lo que está pasando, porque me llamaron para sacarme de concurso (para obtener las ventas de comidas y bebidas y comidas en cada juego de la Sele) y donde yo le digo que si es alguna cosa rara que me lo diga, porque de ser así y me siguen subiendo los partidos (el monto que paga por el derecho), yo no le voy a poder seguir colaborando con la donación que le daba de $2.000 cada vez que había un partido de la Selección, amistoso o oficial.

—¿Ese correo usted se lo envió a Rodolfo Villalobos?

—Es un correo que yo le mando a Rodolfo. Si bien es cierto han habido comentarios del señor (Villalobos) que dice que no me conoce, que no es amigo mío. Lo normal que iba a pasar cuando uno está medio enredado, diciendo que desconocía el tema. Si bien es cierto yo no tengo pruebas contundentes que pudiera dar para demostrar que él recibía dineros por algún tipo de colaboración/donación o como se quiera llamar, yo si le presento a la Federación, al departamento de auditoría, le presento en correo donde yo le hago el reclamo de que si yo pagaba $10.000 (por la concesión de la ventas) no es posible que luego tenga que pagar $14.000. A lo último estaba pagando $18.000 de $22.000.

—¿Usted le dice que si le sube el monto ya no va a poder seguir...?

—Que yo no voy a poder colaborarle más con la donación de los $2.000. Ellos me habían unos correos con la invitación a participar (en el concurso por la concesión de las ventas). Yo presento esa oferta por $14.000, que es lo que creo que puede valer el partido. Como venían subiendo (el precio) les puse que lo más que podía pagar eran $14.000. Me di cuenta que había otras ofertas de hasta $20.000 y ellos me dan a mí la oferta.

—¿Por qué cree que se la dan a usted por menor cantidad?

—Eso nadie lo sabe. Cuando hubo una reunión donde yo le hice llegar a él la inquietud de que yo iba a hablar con la prensa de esa plata que yo donaba, me citan a una reunión en la oficina de Rodolfo (Villalobos) con Margarita (Echeverría; secretaria general de la Fedefútbol). Acababa ella de ingresar al nuevo puesto que tenía ahí. Me llaman para pedirme disculpas, Rodolfo, de la manera que me habían comunicado que ya ellos no querían los servicios míos (para el partido eliminatorio contra Estados Unidos, a finales del 2016).

—¿Cómo se lo habían comunicado?

—Me llamó Lidia, que era la jefa del departamento legal para decirme vía telefónica.... ya habiéndome dado la carta para ir al Ministerio de Salud, que yo iba a ser la persona que iba a hacerme cargo del partido... Me llama y me dice que muchas gracias, que por parte de la presidencia ya no querían contar más con los servicios míos. A mí me tomó por sorpresa, yo no había hecho nada indebido para que se me hiciera eso, para que me excluyera. Inmediatamente me molesté y llamé a Rodolfo. No me contesta el teléfono, busco uno de sus allegados que era Randall Brizuela, el auditor se da cuenta de todo lo que está pasando, él me recomienda que él va hablar con Rodolfo, que me espere. A los diez minutos suena el teléfono y me vuelven a llamar, la secretaria o recepcionista y me dice que si yo puedo llegar a una reunión, que me está citando Rodolfo. Ahí asisto a esa reunión con Margarita y Rodolfo.

—¿Le devuelven a usted la concesión para el juego contra Estados Unidos?

—Antes de entrar a esa reunión me dice Randall Brizuela (auditor de la Fedefútbol): 'mae, te van a llamar para devolverte el partido, fue un error el que cometió esta chavala, dice Rodolfo que tranquilo, que llegue, que ahí conversan'. Me dice: 'mae, por favor no menciones absolutamente nada de lo que me dijiste. No hagas ningún alboroto, te van a dar otra vez el partido'.

—¿Eso se lo dijo Brizuela?

—Que no le dijera nada a Rodolfo para no encrisparlo. Cuando estamos en la reunión Rodolfo me dice: 'cómo está Gerardo, gracias por venir, yo quiero pedirle disculpas por la manera en que se le llamó, no era así, por todo lo que está pasando con el chino Li (Eduardo), con Fello (Rafael Vargas), es que queremos transparencia, vamos a licitar ahora todos los partidos. Las cuatro empresas que trabajan aquí, la tiquetera, la de limpieza, seguridad, acomodadores y comida van a licitar a ver cuál es la de mejor precio y la de mejores condiciones'.

—¿Antes de eso no se licitaba?

—No, porque yo tenía un contrato, yo llego en el 2011 a la Federación y se hace un contrato como era debido. A mí me piden la oferta, en ese tiempo la Federación no negociaba eso, se lo dejaba a los patrocinadores para que ellos llegaran y vendieran el producto que ellos patrocinaban. Yo les dije que una cosa era el patrocinio y otra era la venta de productos, que ellos podían ganarse una platica más. Ellos me dijieron que perfecto y que hiciera la oferta. Se las hice. Fue de $8.000 partido clase B y partido clase A, tomando el ranquin de FIFA del 1-20 , pagaba $10.000. Eso me lo mandaron a proveeduría y mercadeo se hizo cargo de la cuenta mía. Yo empiezo con un contrato de cuatro años, hasta el 2014. De ahí me iban a renovar el contrato y ya lo tenía listo hasta que pasó lo que pasó con el chino Li allá. Él, cuando regresaba iba a firmar el contrato, no se dio y empezó el calvario mío. A tener problemas con Rodolfo.

—¿A partir de ahí cómo lo hacían?

—Me hacían partido a partido un contrato. Lo que sí me extrañó es que alguien me comentó que si yo le daba plata a Rodolfo y yo le dije que sí, yo le he dado, yo donaba para el sistema de arbitraje y me dijo: 'vos sabes, mae, que esa plata nunca ha entrado a la Federación. Yo me los corto', me dijo la persona, 'averiguate bien, ¿vos tenés recibo?'. Ahí me puso vivo porque yo todo lo he hecho de buena fe. A mí me llamaba para diciembre para hacer una fiesta de chiquitos de escasos recursos, los niños de quemados del Hospital de Niños, otros de Talamanca. Así diferentes obras sociales y yo llegaba con la móvil y les daba comida por $1.500-$2.000 en hamburguesas, pizzas y toda esa cuestión y nunca le había pedido recibo a nadie. Simplemente de buena fe.

—¿Por qué lo pidió ahora?

—Por ese comentario que me hicieron, entonces yo el año pasado le dije a Rodolfo: 'te acordás que me ibas a dar recibos, qué ha pasado'. 'No no mirá, en el próximo te los traigo', y así me llevó cuentiado y yo me fui molestando. Él vio que había una inconformidad y empezó a subirme los partidos (el precio por la concesión). Lo que sí me extrañó es que no sé por qué la cuenta mía pasó a manos de la secretaria (Maragarita Echeverría). Qué tenía que ver la secretaría general con el contrato mío. Normalmente eso en una empresa limpia, transparente y organizada está en manos de mercadeo, que son los que ven ese tema. La señora empezó a llevarme por un calvario con temas de subirme (el precio de la concesión). Que mire, que usted se gana tanto y yo le tenía que llevar facturas para que ella viera que no es lo que ellos pensaban, lo que yo me ganaba. Ellos pensaban que si hay 35.000 personas, todas la personas se toman un fresco. Yo le llevaba los datos de facturas, tengo el correo donde le escanee a ella las facturas con la gente de Demasa y Tosty, Coca Cola y no sé qué otra marca.

—¿Cómo dice usted que le entregaba este dinero a Rodolfo? ¿Era dinero en efectivo?

—En efectivo, en un sobre de manila.

—¿Por qué usted no lo depositaba en una cuenta de la Federación?

—Como era el presidente el que me lo pedía, yo confiaba en él y como él fue el que me propuso que si yo le podía colaborar en el proyecto para profesionalizar más a los árbitros con algún tipo de patrocinio, que le diera la plata a él y yo le daba la plata a él. En ese momento no vi nada malo, al igual que cuando me llamaban para pedirme comida y alimentación para los eventos esos.

—¿El pago de la concesión lo depositaba en cuentas de la Fedefútbol?

—Eso sí se depositaba, bueno, muchas veces sí lo di en efectivo en el estadio. Se lo di a Juan Carlos Román (federativo) y él sí me daba recibo. Era para pagar la seguridad, con esa misma plata pagaban a los acomodadores y de limpieza. Hubo partidos en los que yo llegaba y les daba $10.000 en colones y llegaba con custodio, porque me habían asaltado, y yo entraba a la oficina, me hacían un recibo manual y me decían: 'luego le hacemos un recibo de la Federación'. Y yo con ese recibillo era más que bueno, pues demostraba que yo había pagado. Era muy informal.

¿La mayoría de veces era en depósito o en efectivo?

—A él, personalmente esa donación de los $2.000 era en efectivo y en dólares.

—¿Cuántas veces asegura usted que se dio esto?

—Cada vez que había un partido aquí en Costa Rica, amistoso u oficial.

¿El pago de la concesión era la mayoría de las veces depositado en cuentas de la Federación?

—En cuentas bancarias. A veces me decían que era un banco, empecé con el Banco Popular, luego me pasaron a Lafise y otras veces en Bac San José y otras veces fue de contado con un recibo manual de ellos.

—¿Desde cuándo se quejó usted con Rodolfo y le pidió cuentas de esas donaciones que usted dice que le daba?

—Desde octubre del 2016, cuando iba a empezar la hexagonal. Arranca con Estados Unidos en noviembre. Ya anteriormente en el 2013-14, cuando yo le daba la plata le decía: 'Rodolfo. ¿no me trajo el recibito'. Y me decía: 'ay no, se me olvidó, pero yo te lo consigo, tranquilo'. Y así me tuvo. Yo empiezo desde el 2011 a darle esa contribución. Lo que sentí después es que se había convertido en una manera de un cobro directo, que ya me sentía comprometido a darlo. Me decía: '¿cómo te fue? ¿Te queda para ayudarnos?'. Entonces, jueputa.

—¿Desde cuando hizo usted algún comentario al respecto a alguien de la Federación?

—Yo le hice un comentario a una muchacha que trabajaba ahí, porque creo que ella sospechaba algo. Ella me preguntó a mí: 'Chavarría, decime una cosa: ¿vos le das plata a alguien? Me han dicho que hay mucho interés en vos'. Ella es la que estaba a cargo en ese tiempo de la cuenta mía, los que tenían que ver conmigo en el movimiento de las comidas, que todo saliera bien, que no hubiera problemas con la entrada de vendedores.

—¿Pero a través de algún correo?

—A Rándall Brizuela le copié el correo que le había mandado a Rodolfo.

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—¿En ese correo usted habla de donaciones?

—Yo lo que hago es copiarle a ellos; también le informo a Margarita. Ellos estaban detrás porque no habíamos firmado un contrato en el sentido de que me estaban poniendo cláusulas. Eso que te hacen un contrato como deseando que no lo firmes para que no te den el partido, cláusulas que son abusivas. Yo le digo: 'qué es esta majadería, tanta llamada y tanta persecución. Que recuerde que yo nunca les he quedado mal durante siete años que he trabajado con ellos y que siempre les he pagado. Que recuerde que a Rodolfo yo le he colaborado mucho dándole muchas ayudas económicas y que yo nunca le he pedido un solo recibo, al igual que en proveeduría, que así debe de ser recíproco ellos conmigo'. Se lo copio y que Rodolfo puede dar fe que siempre les he pagado. Ella después se molesta y me llama y me dice que qué es ese correo. Ella debe saber que ese correo yo ya se lo había enviado a ella y no puede ignorar el tema. Me dice 'aquí tengo a Rodolfo, voy a poner el altavoz'.

"Me dice Rodolfo: 'mirá Chavarría que este problema, estás hablando cosas que son ofensivas y calumniosas'. 'Si eso es calumnia para usted lo lamento, yo estoy diciendo la verdad. Si quiere nos reunimos y hablamos esto'. Me dijo que estaba bien, que nos reuniéramos. Me dijo que Margarita iba a salir del país y me dijo: 'pongamos la fecha para viernes a tal hora'.

"El jueves, como a las 11:30 p. m., me entra un mensaje de texto de Margarita donde me dice que se suspende la reunión hasta nuevo aviso. Le contesté al día siguiente que gracias por avisarme de la cancelación, pero que si me podía decir el motivo de la cancelación. No me contestó absolutamente nada. Una gente me dice que Rodolfo se reúne con Margarita y con otra gente, entre esos un fiscal de la Federación, un señor William para firmar el acuerdo de no ir a una reunión conmigo y como yo no tengo pruebas, posiblemente él pueda presentar una querella".

—¿Usted tiene pruebas de lo que dice?

—Si bien es cierto no tengo pruebas, pero el correo con la afirmación y él con su silencio, que no dice absolutamente nada... Al menos, si a mí usted me manda un correo diciendo todo eso, yo diría: 'disculpe ¿usted está bien?, ¿En qué momento usted me ha dado plata?' No, guardo silencio.

—¿No tiene ninguna prueba de haberle entregado dinero a Rodolfo Villalobos?

—No tengo nada contundente que pruebe. Era muy informal. Se lo daba en efectivo y en dólares, en un sobre manila. Varias veces le pedí recibo, pero me decía que después me lo daba. Yo confiaba en él.

Porque como era el presidente, yo confiaba en él. Y como él fue el que me propuso si le podía colaborar con lo del arbitraje, entonces se lo daba a él. Lo hacía de buena fe. No vi nada malo.

—¿Está denunciando un soborno?

-¿Un soborno en qué sentido?

—Dar dinero a cambio de recibir un beneficio.

—No. Siempre fue mi interés colaborar con la Federación. Él nunca me dijo: ‘mirá, yo te doy el partido si vos me das tanto. Eso sería faltar a la verdad’.