Danilo Jiménez. 17 mayo
14-05-2018 / Oscar Ramirez entregó lista de 23 convocados al Mundial de Rusia 2018 / Fotografia John Durán
14-05-2018 / Oscar Ramirez entregó lista de 23 convocados al Mundial de Rusia 2018 / Fotografia John Durán

Óscar Ramírez le guardó fidelidad a sus incondicionales y desgranó una lista sin sorpresas para el Mundial, que dejará en manos de la historia el veredicto de si se equivocó o no.

Están todos sus hombres de confianza, aunque el imaginario popular resista a Johan Venegas, Christian Bolaños y Rodney Wallace, por rendimiento y momento futbolístico.

Los tres redondearon producciones muy pobres en sus últimas apariciones con la Sele, pero fueron capitales para el técnico en otros pasajes del proceso en los que sí le cumplieron.

Por eso se entiende que ahora aparecieran en el escogimiento definitivo porque cada quien tiene derecho a inclinarse por sus preferidos, aunque en juego esté el prestigio de esa pasión de camiseta roja que nos dispara el corazón.

Christian Bolaños se integró a la Selección Nacional

Me da igual que llamen a Pedro o a Juan, mas, puesto a escoger entre hombres en estado óptimo y gente cercana enemistada con su mejor versión, preferiría a los primeros para cuando me llamen a hacer rendición de cuentas.

Al menos podría esgrimir como argumento de defensa en caso de revés que llevé a los mejores en aquel momento y no me alcanzó para el objetivo de hacer un Mundial digno de nuestros antecedentes.

Creo que hay jugadores muy por encima de Johan, Cristian y Rodney, que en función de cómo venga la mano en la Copa del Mundo, podrían darnos mayor rédito, pero no hay vuelta atrás.

Diferencias de hombres al margen, en Rusia dependeremos de la “vieja guardia” de Brasil para tentar la hazaña de nuevo: Keylor, Gamboa, Pipo, Duarte, Acosta, Celso, Bryan, Yeltsin, Campbell y Ureña.

Si estos 10 alcanzan su forma perfecta, batir a Serbia y a Suiza sería cuestión de tiempo porque juegan a ojos cerrados, se saben todos los movimientos y, con el método Ramírez, de orden y equilibrio, podría ser.

A Rusia llegaremos con credencial de revelación del último Mundial y, eso implica, poner sobre la grama los atestados que nos empujaron hasta la antesala de las semifinales hace cuatro años.

Y hablo de jugar partidos defensivamente perfectos, como el inolvidable encuentro ante Italia, en el que pulverizamos ese miedo histórico a un yerro tercermundista que nos acompañó cada vez que pisábamos la gran escena internacional.

La lista no es generosa en opciones, sobre todo de tres cuartos de cancha hacia arriba, en donde se dependería en exceso de la recuperación de Ureña, con su punta de velocidad, manejo, desequilibrio y gol.

Seguros atrás a partir de un Keylor en permanente estado de gracia, el desafío pasaría por cuidar la pelota –ojo Celso y Yeltsin–, fabricar unas tres opciones ante serbios y suizos, y embocarla con precisión de cirujano. Si no, será muy difícil.