Esteban Valverde. 30 marzo
La Selección Sub-23 de Costa Rica no consiguió el boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Fotografía: José Cordero
La Selección Sub-23 de Costa Rica no consiguió el boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Fotografía: José Cordero

Honduras consiguió el boleto de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, los blanquiazules vencieron 2 a 1 a Estados Unidos y consiguieron clasificar por cuarta vez de forma consecutiva a la fase final del torneo, mientras Costa Rica sumó su cuarto Olímpico sin éxito.

Pero, ¿qué ha hecho el plantel hondureño para mantener esa constancia en la categoría Sub-23, mientras Costa Rica sigue sin volver a unos Olímpicos? ¿Por qué dos equipos parejos, que igualaron dos amistosos entre sí previo al Preolímpico, obtuvieron resultados tan distintos?

La Nación habló con dos periodistas que le han dado cobertura a la Selección Sub-23 hondureña para saber cuál es la fórmula del éxito catracho.

Nahum Aguilar del Diario Diez manifestó que él siente que la diferencia entre la generación de su país y la tica radica en la ambición que tiene el futbolista hondureño.

Aguilar se refiere a que Costa Rica ha vivido mejores actuaciones a nivel Mayor, por lo que el futbolista juvenil tico cuenta con más facilidad a la hora de buscar un chance en el exterior.

“Lo primero es el talento natural del futbolista hondureño, tenemos jugadores que sin formación, sin estructura importante, no tenemos canchas, entrenadores, tenemos la bendición de que salen jugadores con gran calidad”.

“Son jugadores con hambre, saben que ahí está su oportunidad para salir al extranjero. Si ellos no brillan ahí, no hay forma de que salgan. Es que la oportunidad de los hondureños es esta, para sacar a su familia adelante, para comprar una casa, ellos ven esas participaciones como ese chance”, relató.

Además Aguilar agregó que una situación que le dio competitividad al plantel fue el torneo de reservas que se juega en Honduras. En este certamen la mayoría de estos jugadores cuentan con regularidad.

“Los equipos le han apostado un poco más que antes a la formación de sus jugadores, a pulir sus talentos, también la federación ha ayudado mucho. El torneo de reservas ha sido una clave siento yo, porque le ha dado oportunidad a los equipos de producir y de foguear a sus juveniles, aunque en este momento no está funcionando por la pandemia, en esta selección es donde se ve que al final sí funcionó”, enfatizó.

En Costa Rica este certamen se compara al alto rendimiento, con la salvedad de que en suelo tico los jugadores lo disputan con menor edad.

Mauricio Kawas, director de Todo Deporte de Honduras, enfatizó en que el fenómeno de Honduras no es sencillo de explicar, porque no se entiende como el éxito menor no se traslada a la Mayor.

“Lo de Honduras es algo curioso: mucho éxito en ese nivel preolímpico, porque no solo se clasificó sino que se llegó lejos. Honduras sigue fabricando buenos jugadores que tienen excelente nivel en esa categoría”, dijo.

“Sin embargo, el proceso no sigue funcionando porque estas generaciones no logran mayor éxito a nivel Mayor. Costa Rica va a más mundiales y trasciende en mundiales de adultos, mientras que Honduras ha sido más mediocre... Lo que le falta a uno le sobra al otro”, agregó.

A diferencia de Honduras, Costa Rica en su Sub-23 contó con futbolistas con experiencia internacional como Alexis Gamboa, Jimmy Marín, Luis Díaz, Rándall Leal, entre otros, empero eso no marcó diferencia. Al final la ambición hondureña y el rodaje de un torneo de reservas fueron para los catrachos las claves para ahora disfrutar de una clasificación a Juegos Olímpicos.