Esteban Valverde. 18 junio, 2018
Este aficionado costarricense fue uno de los que alentó durante los 90 minutos a la Sele ante Serbia. Fotografía: AFP
Este aficionado costarricense fue uno de los que alentó durante los 90 minutos a la Sele ante Serbia. Fotografía: AFP

Samara, Rusia. Costa Rica y Serbia se toparon de frente en el inicio de su carrera mundialista. Se visualizaba un juego parejo y así fue, la tensión se notó en el campo y la emotividad ganó en las gradas. Al final los serbios triunfaron; no obstante, en la gradería se dio una verdadera guerra que es digna de ser contada.

Los costarricenses comenzaron atacando primero: "Vamooooos, vamooos, los ticos... que esta tarde, tenemos que ganaaaar!". Una barra ubicada al costado de izquierdo de los puestos para la prensa fue la que comenzó el pique.

(Video) Costa Rica vs. Serbia: Lo bueno y lo malo

Después de 30 segundos de cántico y a una hora para que se iniciara el duelo, fueron los serbios los que respondieron: "Serbia, Serbia, Serbia". Se escuchó en todo el reducto, gracias a una cantidad importante de seguidores en la parte inferior de la gradería norte.

Cuando Keylor Navas pisó por primera vez el césped natural del Arena Samara, la alagarabía fue total. “Navaaaaaas, Navaaaaas, Navaaaas”, gritaban los ticos; mientras los serbios únicamente observaban.

En cambio, cuando fue el contrincante el que saltó al campo, todos los nacionales abuchearon como si al frente estuviera la selección de México u Honduras.

Los cánticos de los europeos no eran muy variados, de hecho solo decían el de "Serbia, Serbia, Serbia”. Los ticos, en cambio, tenían dos; además del ¡vamos ticos!, el otro que cantaban era el tradicional: "oeeeee, oeeee, oeeee, ticos, ticos".

El ya conocido ¡uuuuuy! se escuchó después de la clara opción que tuvo Giancarlo González, quien con un cabezazo pudo anotar, pero el disparo salió desviado. Esa misma jugada fue la que comentaron el Pipo y Celso Borges, en el entretiempo.

Celso se le acercó al central y le mencionó que él venía cerrando detrás, para solo pegarle a la pelota con la cabeza y ponerla al fondo de la red. Giancarlo no sabía que su compañero venía por atrás y ante la clara ocasión remató.

La gente se agarró la cabeza. Un aficionado llamado Erick Rodríguez, de San Carlos, infló sus cachetes, presionó sus labios y se restregó la cara con las manos.

Por su parte, los serbios brincaron de alegría al ver que su mejor delantero, Aleksandar Mitrovic, quedó mano a mano con Keylor. Ni siquiera había llegado al área y ya ellos estaban celebrando la anotación; empero el número ‘1’ de Costa Rica los frenó.

Así vivieron los ticos la previa del Costa Rica - Serbia en el Samara Arena. Fotografía: Damián Arroyo.
Así vivieron los ticos la previa del Costa Rica - Serbia en el Samara Arena. Fotografía: Damián Arroyo.

Muchos regaron el refresco que tenían en sus manos, otros se abrazaron y cuando se dieron cuenta que la pelota no entró, se separaron y la mayoría se agarró el pelo con fuerza para casi arrancárselo cuando la pelota no entró.

Antes de terminar el primer tiempo, Marco Ureña fue el que se robó los aplausos. Una barrida para recuperar una pelota en la media cancha y un grito de vamos hizo que los costarricenses en el estadio volvieran a despertar.

Desde el banquillo Kendall Waston era el seleccionado que vivía con más pasión lo que sucedía en la cancha. El zaguero del Vancouver Whitecaps reclamaba cada acción, aplaudía lo que sus compañeros hacían y en un momento hasta con el línea tuvo una discusión porque tardó mucho tiempo levantando la bandera.

La guerra en las gradas continuaba, a ratos se escuchaban más los serbios, pero en otro momento más los costarricenses hasta que sucedió lo inesperado: gol de Serbia en el minuto 56′.

En ese momento, el rival de la Tricolor comenzó a ganar en las gradas y la cancha. Los aficionados patrios, más nerviosos por el resultado, dejaron de cantar para comerse las uñas.

Los de Serbia por su parte agarraron más fuera y se apoderaron del griterío.

Los últimos cinco minutos del cotejo fueron eternos para todos los que estaban viendo el partido, sobre todo por el uso del video asistente arbitral.

Los nacionales se fueron con el consuelo del abrazo amigo: Gamboa arropó a David Guzmán, Francisco Calvo se le unió y la afición desde el sector superior del estadio pese a la derrota aplaudió a los suyos.