Juan Diego Villarreal.   20 noviembre, 2020
La marchista Sharon Herrera logró la medalla de plata en el Centroamericano de Marcha, en la categoría Sub 18, que se realizó en febrero pasado, en el Estadio Nacional. Fotografía: Juan Diego Villarreal

Durante dos meses Sharon Herrera Soto meditó una decisión que estaba segura cambiaría su vida.

La marchista de 16 años lo consultó con sus padres, con su entrenador y hasta con su almohada antes de dormir, pero finalmente decidió conversar con la entrenadora Dixiana Mena deseando que ella la guiara, junto a Noelia Vargas, en su anhelo de mejorar su técnica, ser más rápida y más competitiva.

La actual subcampeona Centroamericana de la categoría sub-18, tuvo el apoyo de sus padres, Robert Herrera y Elizaveth Soto, quienes juntos emprendieron la aventura de viajar en la madrugada desde Santa Bárbara de Heredia, donde residen, hasta Puriscal, al volcán Irazú o Turrubares, los fines de semana, donde sea necesario para entrenar junto a Noelia y ‘doña Dixi’.

No ha importado el frío o las difíciles condiciones climáticas de las últimas semanas; el deseo de superarse ha sido el detonante para entrenar junto a Noelia Vargas, sexto lugar en el Panamericano de Lima 2019 y quien está clasificada por ranquin a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021.

Para Dixiana Mena, quien dirige tanto a Noelia, como a la vallista Andrea Vargas, campeona Panamericana de Lima 2019, la incorporación de Sharon es muy importante, pues es una joven con muchas cualidades, obediente, con grandes deseos de superarse, por lo que tanto ella como su hija Noelia pueden mejorar sustancialmente.

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“Sharon es muy rápida, tiene un gran talento y estamos trabajando en forma integral desde que tomó la decisión de venir a entrenar con nosotros. Habló conmigo sobre sus metas por lo que acordamos trabajar muy fuerte para que ella pueda cumplir sus objetivos. Noelia ahora tiene una compañera para entrenar, se ayudan mutuamente y ambas pueden desarrollar su máximo potencial en la marcha”, explicó Mena.

De momento, Sharon se enfoca en los 5 km, pensando en los próximos eventos, tanto a nivel nacional como estudiantil, siempre y cuando la pandemia de la covid-19 lo permita. Por su parte, Noelia prosigue con su preparación para el Campeonato Nacional y Centroamericano de Atletismo, buscando los puntos que la afiancen en el ranquin de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y le ayuden a visar el boleto a la Olimpíada.

Miedo y duda. Sharon, estudiante en décimo año, explicó que el cambio de entrenador no era una decisión sencilla y más aún con la relación que tenía con su entrenador Edrey Vargas, quien la guío desde que era una niña y le permitió representar a Santa Bárbara en los Juegos Nacionales y ganar medallas para el cantón.

“Mi entrenador era como mi segundo papá. Hay una relación muy fuerte, pero él me entendió. Pasé dos meses pensándolo. Obviamente tenía mis miedos y dudas, pero aquí estamos con doña Dixiana. En estos meses de trabajo duro, me siento más fuerte mentalmente. Le perdí el miedo a la pista y me siento más empoderada. Ella (Mena) me pide que me mueva más, pone énfasis en la técnica y es muy exigente”, aseguró Herrera.

Sharon, quien participa en los 4 kilómetros marcha juvenil C, así como en los 600 metros lisos, se metió de lleno en el mundo del atletismo gracias a su hermana Nicole, quien compitió en las pruebas de 400 y 800 metros lisos.

Desde pequeña le atrajo la marcha y como la mayoría de niños empezó repitiendo los gestos técnicos, de los marchistas más grandes e imitando sus movimientos, aunque antes pasó por la escuelita de fútbol y el voleibol, según recordó su madre.

“Estar en el grupo de doña Dixiana es un gran reto, pero es bonito”, comenta la joven marchista. “Antes me tocaba jalar el grupo de Santa Bárbara y poner el paso; ahora es al contrario. Todo cambió y los entrenamientos con Noelia (Vargas) y Derek (Jiménez) son muy exigentes y yo he sentido ese cambio y mientras sea para bien, para mejorar, voy a dar el máximo esfuerzo”.

Cuando no entrena con Dixiana Mena y su grupo, Sharon lo hace cerca de su casa, en la calle, siempre siguiendo el plan de trabajo de la estratega puriscaleña

“Ahorita por la pandemia es complicado, no es sencillo practicar todos los días, pero me he ido adaptando, no solo al plan, sino a entrenar donde se pueda, a pesar de las limitaciones. Espero que todo esto pase pronto y poder hacerlo con mayor tranquilidad. Mientras tanto, espero ansiosa el fin de semana para poder viajar a Puriscal o dónde sea, para entrenar con doña Dixiana y Noelia”.