Juan Diego Villarreal.   21 junio
Algunas de las integrantes de la Selección Femenina Sub-23 de voleibol decidieron acostarse en el piso de la microbús que las transportaba a Nicaragua para descansar y estirar las piernas. Cortesía.

Acostadas en el piso de una microbús para estirarse y descansar, con asientos pequeños, donde no les cabían las piernas debido a su estatura.

Así describen las integrantes de la Selección Nacional Femenina de Voleibol Sub-23 su viaje al Campeonato Centroamericano, que se inicia este sábado en Managua, Nicaragua.

Indignadas y molestas por el trato recibido, las jugadoras, últimas campeonas de la categoría, relataron a La Nación las condiciones en que realizaron el periplo de más de seis horas desde San José hasta la capital pinolera, este viernes.

Por su parte, el presidente de la Federación Costarricense de Voleibol (Fecovol), Minor Valenciano, aseguró que las atletas viajaron en una microbús para 26 personas con aire acondicionado, con viáticos para el almuerzo y que no había recibido ninguna queja del entrenador (Ignacio Araya).

Las seleccionadas contaron a este diario la problemática que han sufrido desde que empezaron los entrenamientos, que realizaron en un gimnasio prácticamente a oscuras, sin fluido eléctrico.

“Es lamentable lo que está pasando. La mayoría de nosotras viene desde procesos menores, hemos viajado a defender el país, pero es la primera ocasión en que nos pasa esto. La microbús es muy pequeña y las jugadoras que miden más de 1,80 metros no caben en los asientos, no pueden estirar las piernas, por lo que nos turnamos para acostarnos en el piso para descansar, aseguró una de las seleccionadas a La Nación, quienes prefirieron que sus nombres no se publiquen por temor a represalias.

Otra de las jugadoras contó que tampoco pueden ponerse de pie pues pegaban la cabeza contra el techo. A eso se suma que no tenían un baño. Así mismo, añadió que no llevan fisioterapeuta ni botiquín por alguna emergencia médica y en caso que suceda algo, cada uno deberá correr con sus propios gastos.

Las seleccionadas se quejaron que los uniformes no eran de sus tallas y no eran los más aptos para competir en un evento internacional. Fotografía: Cortesía.

También manifestaron que les entregaron los uniformes una hora después de pactada la salida este viernes. Insisten que son muy grandes, que no respetaron las tallas que ellas habían dado y que no son los más aptos para jugar un torneo oficial.

El jerarca del voleibol nacional aseguró que debido a los recortes presupuestarios del Instituto Costarricense del Deporte (Icoder), han tenido que ahorrar y no veían mal que el seleccionado viajara vía terrestre como lo hicieron en otras ocasiones.

“El viaje se planificó así. Quizás no eran las óptimas condiciones, o un viaje en avión, pero iban en una microbús para 26 personas con comodidad. En cuánto a las quejas por los uniformes se realizó una licitación y se compraron de esa forma. No los he visto. En lo personal siento que hay mala fe de algunas personas. Quiero jugadores que se les hinche el pecho de orgullo por representar al país y no que estén pensando más en viajar que en dejarlo todo por Costa Rica. ”, dijo Valenciano.

En el transporte privado, además, de las 12 jugadoras viajaron dos miembros del cuerpo técnico y la árbitra internacional Cinthia Hernández.