Juan Diego Villarreal. 17 febrero
La indígena Andrea Sanabria ganó por novena ocasión la Carrera del Chirripó. Esta vez caminó tres días desde el asentamiento indígena de Sitio Gilda para competir. Fotografía: Rafael Pacheco
La indígena Andrea Sanabria ganó por novena ocasión la Carrera del Chirripó. Esta vez caminó tres días desde el asentamiento indígena de Sitio Gilda para competir. Fotografía: Rafael Pacheco

San Gerardo de Rivas, Pérez Zeledón. A pesar que la indígena Andrea Sanabria tuvo que durar un día más para llegar a San Gerardo de Rivas debido a la crecida del río Chirripó, eso no fue impedimento para que la pequeña corredora ganara por novena ocasión la prueba de campo traviesa de 34 kilómetros.

Andrea junto a su esposo Ismael Salazar y sus cuatro hijos normalmente caminan dos días por la montaña desde el asentamiento indígena de Sitio Gilda con el fin de tomar la partida en la carrera.

Sin embargo, en esta ocasión duraron un día más pues el fuerte caudal del río les impedía pasar junto a sus demás compañeros y eso atrasó su llegada.

Con menos descanso de lo usual, la atleta de 33 años salió con la misión de mantener su hegemonía y pese al esfuerzo de Fanny Munguía y la turrialbeña Rosibel Salazar, quienes le dieron pelea durante la competencia, al final el coraje y la experiencia de Sanabria se hizo sentir en la carrera.

Andrea triunfó con un tiempo de 4:23:43, seguida por Munguía con 4:32:34 y Salazar fue tercera con un crono de 4:35:19.

Aunque la primera parte la dominó Munguía, quien incluso le sacó hasta cinco minutos de ventaja en el ascenso, la mayor agilidad de la indígena fue determinante para alcanzarla en el descenso y dejarla rezagada en el sendero, para repetir la victoria una vez más.

“Me caí tres veces. Me duele la pierna y el tobillo”, aseguró Sanabria al llegar a la meta. "No tuve mucho tiempo para entrenar, porque arriba (en Sitio Gilda) está lloviendo mucho y el terreno está muy resbaladizo y no se puede así”, reveló la corredora.

Andrea, ante las preguntas de los medios, repetía: “Me caí tres veces”; y al consultarle si sus rivales le habían dado más pelea, sonrió con picardía y respondió: “No, igual que siempre, pero la carrera estuvo muy dura”.

Su esposo, Ismael Salazar, comentó que esperan quedarse un mes más en los alrededores de San Gerardo de Rivas y aprovechar para trabajar en labores agrícolas y como peón.

“Andrea no trabaja aquí, pero en Sitio Gilda ella me ayuda mucho porque es muy valienta”, destacó Salazar.