Fanny Tayver Marín. 31 julio
Andrey Amador está muy contento con su retorno al ruedo. La Ruta de Occitania es su primera competencia después del largo receso por la pandemia. Fotografía: Carol Anne Weston
Andrey Amador está muy contento con su retorno al ruedo. La Ruta de Occitania es su primera competencia después del largo receso por la pandemia. Fotografía: Carol Anne Weston

Andrey Amador se frota las manos y desempolva la adrenalina de verse de nuevo en el conteo regresivo para tomar la partida en una carrera de ciclismo; una sensación que extrañó mucho, pero que ahora está decidido a disfrutar más.

Está ansioso, ilusionado y con muchas ganas; características que no deben sorprender, porque siempre ha sido así. Lo que pasa es que todo cambió y en el caso del costarricense, su año ha sido 100% atípico.

Amador no compite desde el pasado 27 de febrero, cuando se encontraba en el Tour de Emiratos Árabes Unidos y dicha carrera se acabó de golpe, una vez que se detectó la presencia del nuevo coronavirus en el pelotón.

Sumaba sus primeros kilómetros con el uniforme del Ineos porque acababa de resolver el conflicto que tenía. Entre finales del 2019 y principios del 2020 no estaba claro si debía continuar en Movistar o si podría marcharse al conjunto británico.

A partir de la cancelación de aquella carrera, Amador estuvo cinco meses ‘varado’ por la pandemia y aunque la emergencia sanitaria mundial continúa, en estos días se reanudó la competencia del ciclismo profesional, siguiendo protocolos muy estrictos.

Ineos definió que desde este sábado y hasta el martes, el rutero nacional será uno de los corredores que acudirán a la Ruta de Occitania, en Francia.

De hecho, el equipo llega con su carga pesada a esta prueba, pues la alineación es de lujo: Egan Bernal, Chris Froome, Andrey Amador, Jonathan Castroviejo, Tao Geoghegan, Pavel Sivakov y Dylan van Baarle.

En el evento se darán cita 21 equipos, entre los que destaca la presencia de hombres fuertes, como Richie Porte (Trek Segafredo), Warren Barguil (Arkea), Miguel Ángel López (Astana), Thibaut Pinot (Groupama FDJ) y Romain Bardet (Ag2R La Mondiale).

Todos llevan las claras intenciones de hacer las cosas bien en Occitania, porque es la carrera que marcará cómo andan los corredores después del extenso parón, cómo pueden ir subiendo de nivel conforme agarren golpe de pedal en competencia y hacer proyecciones reales de cara al objetivo de fondo.

Ellos están enfilados a competir dentro de un mes en el Tour de Francia y desde cualquier punto que se analice, todo es un experimento.

Durante una temporada regular de ciclismo, la Grande Boucle se preparaba con varios meses de carreras y sobre la marcha los especialistas en cargas físicas tomaban decisiones. Hoy, por la covid-19, la ronda gala se convierte en la primera ‘grande’ del año, a finales de agosto y con muy pocos kilómetros en las piernas, porque para efectos de este deporte, no es lo mismo entrenar en rodillo, o en carretera, que en competencia.

Por eso, a partir de ahora cada largada es bien recibida en los equipos, que a su vez cruzan los dedos para que una vez que el calendario se puso en marcha, no se tenga que detener de nuevo por el virus respiratorio.

En las últimas semanas, Amador estuvo en una concentración con Ineos en una parte montañosa de Tenerife y sus expectativas son buenas.

Mis números en entrenamientos son muchísimo mejores que en años anteriores”, destacó el pedalista en una charla reciente con La Nación, pero quiere comprobar si esos registros y esas sensaciones mantienen esa línea ya en carrera.

Eso justamente lo descubrirá desde este sábado con el debut en la Ruta de Occitania, una prueba de cuatro etapas por el sur de Francia que podría catalogarse como de tercer nivel en el calendario internacional, pero que debido a las circunstancias, esta vez atrapa miles de miradas.

Para los competidores será importante exponer sus marcas, darles publicidad, tener protagonismo y cumplir con el espectáculo, pero en el fondo, el interés de todos es acumular días de competición y tratar de ir a tope en cada etapa, pensando en llegar lo mejor posible al Tour de Francia.

Eso hace que desde este sábado, la ambición sea encontrar el ritmo de carrera cuanto antes y para eso, todos deben poner de su parte, aunado a que los trazados de las cuatro etapas son atractivos.

La Ruta de Occitania comenzará con una largada de 187 kilómetros con repechos entre Saint-Affrique y Cazouls-lès-Béziers a partir de las 11:50 a. m. (3:50 a. m. hora de Costa Rica).

El domingo se correrán 174,5 kilómetros entre Carcassonne Cap Découverte, siempre en terreno ondulado y el lunes será un día decisivo para efectos de la clasificación general y de ese examen de diagnóstico que necesitan todos los ciclistas.

La tercera etapa es muy montañosa y sin duda erfilará al ganador de la Ruta de Occitania. Ahí se plasmará cómo están realmente las estrellas del Ineos.

Esa cita de 163,5 kilómetros Saint-Gaudens y Col de Beyrède comprende tres subidas, una de ellas en meta y será un ensayo, porque se ascenderá el Port de Balès y el Peyresourde, escenarios de la octava etapa del Tour de Francia.

La Ruta de Occitania se acabará el martes, con 195 kilómetros sobre ligeras ondulaciones entre Lectoure y Rocamadour.

“Estoy con ganas de poder retomar un poco la normalidad, que se pueda competir y, en general, que la vida no solo en el ciclismo, sino que a nivel general, podamos combatir esta pandemia y volver a la normalidad cuanto antes”, Andrey Amador.