Fanny Tayver Marín. 5 abril
Laurens Molina tuvo la idea de vender cebollas y papas y llevarlas hasta la puerta de quien le compre. Así trabaja en estos días. Fotografía: Cortesía
Laurens Molina tuvo la idea de vender cebollas y papas y llevarlas hasta la puerta de quien le compre. Así trabaja en estos días. Fotografía: Cortesía

Laurens Molina es uno de esos costarricenses que tuvo que pensar en cómo llevar el sustento a su hogar en estos tiempos de afectación en todos los campos debido al nuevo coronavirus.

Desde hace un año y cinco meses, el atleta paralímpico trabajaba en plataformas de transporte privado de personas, pero la propagación del covid-19 lo llevó a idear otra forma de empleo.

“Con esta situación, eran muchas horas en el vehículo y era riesgoso. Con el virus sentía nerviosismo de ser contagiado, pero tengo la responsabilidad de traer alimento a mi casa”, relató a La Nación.

Tomó la decisión de vender cebollas que un tío le llevó a su hogar y notó que le fue bien.

“Llamé a un señor de Salitral de Santa Ana y busqué a alguien de Cartago que trajera papas al mercado Borbón. Compré en la madrugada el miércoles y en el transcurso de la madrugada empaqué, hice publicaciones en Facebook y la gente empezó a comprar”, apuntó.

Y agregó: “Yo me siento contento porque estoy brindando un servicio a la comunidad un poco menos riesgoso porque no tengo contacto con la gente en mi carro, solo entrego el producto y listo. Muchas de las personas me hacen sinpe móvil y no toco dinero”.

¿Cómo contactarlo?
Para hacerle un pedido y que se lo lleve hasta su hogar, puede contactar a Laurens Molina por medio de WhatsApp al teléfono 8392-4777.
Este lunes tiene programada una ruta por Pavas, Hatillo, Desamparados y alrededores.

Los últimos cuatro días tuvo mucho trabajo y este lunes de nuevo saldrá a repartir.

“El resto de la Semana Santa no puedo por la restricción de placas, el jueves sí, pero no creo que sea bueno. Después de Semana Santa empiezo de nuevo. He llegado a muchas casas donde hay adultos mayores, una señora desde el corredor me dijo que estaba encerrada y yo le respondí que tenía que estar ahí para que no se enferme. Es interesante, la gente recibe el producto de buena manera”.

Laurens y su familia se encargan de recibir y alistar los pedidos. Usted puede solicitar el suyo al WhatsApp 8392-4777. Fotografía: Cortesía
Laurens y su familia se encargan de recibir y alistar los pedidos. Usted puede solicitar el suyo al WhatsApp 8392-4777. Fotografía: Cortesía

A partir del 13 de abril venderá, además de cebollas y papas, limones, plátano verde y plátano maduro.

“Si esta idea no se me hubiese ocurrido, en estos días no habría tenido entrada de recursos, estaría sin hacer nada. Ahí vamos, poniéndole, ojalá esto pase pronto por el bien de todos”.

Error y castigo. Laurens Molina descuenta un castigo de cuatro años por dopaje, luego de que se le halló la presencia de CERA en su organismo en una competencia en Inglaterra, en 2017. Su sanción rige hasta el 19 de abril del 2021.

“Ha sido una experiencia sumamente dura, de estar sano y poder competir a no poder hacerlo por un error, ha sido muy duro, tuve muchas horas de soledad, de tristeza, de llorar, pero dichosamente me sobrepuse. Mi familia me ha ayudado a pasar este trago amargo que vivimos”, reseñó.

Su vida dio un giro radical. Antes siempre se levantaba a entrenar a diario, montarse en la silla y hacer pesas. Pensaba en competencias y en dormirse temprano; pero su error lo obligó a trabajar 13 horas diarias.

“El deporte me quita el estrés y en estos casi cuatro años no he dejado de hacer ejercicio y desde hace tres meses he intensificado los entrenamientos. Saco una hora con 15 minutos diarios para entrenar todo, porque yo espero volver al deporte. Quiero reivindicarme conmigo, con mi familia y con el país”.

Además, dijo: “Dicen que un clavo no saca otro clavo, pero de alguna manera un buen resultado mío después de esto podría callar a algunas personas, dirigentes deportivos muy conocidos sin decir nombres, que me dieron la espalda y me maltrataron por un error de un ser humano”.

Recordó que el deporte lo practicaba formalmente desde los 16 años y asegura que esa fue la única vez en la que cayó en las garras del dopaje.

“En el caso mío ese error fue aceptar la situación de dopaje para engañarme yo mismo, ese margen de error que tuve por primera vez, porque no era costumbre. Esto me marcó mucho, ahora valoro más la vida, el entrenamiento y añoro el momento de poder volver a una competencia, aunque no me den premiación, pero sí lucharé por los primeros puestos como siempre”, citó.

Por lo general, cuando los deportistas afrontan un proceso o una sanción por dopaje, el común denominador es que guardan silencio, pero Molina admite su error y habla de eso.

“Lo que pasa es que yo no estaba acostumbrado, mi carrera deportiva fue completamente limpia, transparente, con patrocinadores. Solo una marca de ropa no me dio la espalda por completo y yo doy la cara porque no estoy acostumbrado”.

Según Molina, en el deporte paralímpico no hay edad y eso juega de su lado.

“Para las personas con discapacidad, mientras haya rendimiento, se puede participar, no hay una edad específica. Mi deporte no es de impacto como el fútbol, los jugadores en las rodillas tienen cierto desgaste, nuestro deporte no tiene impacto, nada más muscularmente y si se mantiene con fuerza y no hay lesiones y se cuida, puede estar compitiendo regularmente”.

¿Qué fue lo que lo llevó a ese error? “Tal vez querer siempre estar ganando o intentar un poquito más, porque estuve en competencias donde fracasé. Marqué positivo en la Maratón de Londres, en esa carrera había estado unas ocho veces y la curva de rendimiento desde la primera hasta la penúltima siempre había sido muy exitosa, llegué a estar entre los mejores 18 puestos de ese evento y quería ser 10 en el mundo”, respondió con sinceridad.

Mencionó que entrenaba muy fuerte, pero “quería intentar estar entre esos 10 y hasta ganarla, tal vez fue eso lo que se me escapó. Fue una lástima. Era un pico de mejoría año a año, por trabajo, no por nada más y ese último año di positivo, meses antes tomé esa decisión para intentar dar algo extra con la ayuda de esa tecnología y fallé, fracasé. Se dio y no volverá a pasar porque dañó mucho nuestro corazón”.

El atleta cuenta que él es un ejemplo de que nadie escarmienta por cabeza ajena, porque él vio casos de atletas sancionados por dopaje y pese a eso, cayó en el error.

“Verse imposibilitado de competir por una situación como esta, no vale la pena. Es mejor seguir intentándolo de forma transparente que pasar por esto. Ojalá los futuros deportistas y los atletas actuales lo piensen, los rivales seguirán, uno toma malas decisiones y pasa por un castigo que es bastante doloroso”.

En vista de que los Juegos Paralímpicos se disputarán a partir del 24 de agosto de 2021, Molina luchará por adueñarse de un cupo.

“Hay una luz de esperanza, son por ahí de 590 días los que faltan y el Comité Paralímpico Internacional tiene que tomar otras medidas de calificación, faltaban unos eventos por hacer en algunas partes del mundo y hasta se podría aumentar la cantidad de atletas, porque en maratón hay más chance. Por eso tomé la decisión de entrenar más fuerte y vamos a intentarlo”, finalizó.