Steven Oviedo.   10 mayo
La golfista nacional Scarlet Weidig da una conferencia de prensa para anunciar su firma con la universidad de Kansas. Fotografía José Cordero

El golf femenino de Latinoamérica había recibido una gran noticia el 17 de febrero, con la confirmación de la primera edición del Women’s Amateur Latin América, el cual se iba a desarrollar del 3 al 6 de setiembre en Argentina, pero debido a la pandemia del nuevo coronavirus la organización del evento lo trasladó para el 2021.

Este certamen tomará el lugar del Annika Invitational Latin América, el cual era realizado por la golfista Annika Sörenstam, pero ahora con el apoyo de la R&A será un torneo de mayor alcance a nivel latinoamericano.

Dicho certamen era la gran oportunidad para la golfista costarricense Scarlet Weidig de mostrar sus condiciones y codearse con las mejores representantes de este deporte en América Latina.

Weidig es una de las golfistas de mayor proyección en el país, ya está en el ranquin mundial amateur de golf y jugará con la Universidad de Kansas en los próximos meses gracias a una beca deportiva.

“La seguridad de las jugadoras y las autoridades es nuestra máxima prioridad. Como resultado de la pandemia de la covid-19, decidimos que no sería apropiado organizar el campeonato este año. Me gustaría agradecer a Pilar Golf por su apoyo y comprensión para tomar esta decisión y ahora esperamos trabajar con el club y la ANNIKA Foundation para organizar el campeonato”, manifestó Mark Lawrie, director The R&A para Latinoamérica y el Caribe.

Con la implementación de este torneo el próximo año, 60 golfistas de Latinoamérica tendrán la oportunidad de obtener una invitación para el AIG Women’s British Open (Abierto Británico de Mujeres), que es uno de los más importantes del mundo.

El formato del torneo será de 72 hoyos, que se jugarán en cuatro rondas, no habrá corte eliminatorio y se llevará a cabo en el Pilar Golf en Buenos Aires, Argentina, misma sede que se tenía para este año.

Este certamen llegaba a llenar un vacío en el golf femenino latinoamericano, ya que los hombres tenían ya seis ediciones del Latin America Amateur Championship (LAAC), torneo que otorga un puesto para el Masters de Augusta, pero las mujeres no tenían una competencia de esta magnitud.