Roberto García H.. 16 febrero

Pocas veces me desplazo con el mouse en la pantalla de mi computadora hasta el final de las notas, crónicas, columnas de opinión o reportajes, pues desde hace mucho decidí no punzarme el hígado con las reacciones tras cada publicación periodística, convencido de que, en general, habría que protegerse con un traje especial contra la contaminación de las redes sociales, espacios en los que, con pésima redacción y horrendas faltas de ortografía, se escribe lo que sea, se insulta y se manchan honras ajenas, como si tal cosa.

Sin embargo, hace unos días, al buscar en el archivo digital de La Nación informaciones relacionadas con el atleta paralímpico Sherman Guity, se me ocurrió bucear un poco y leí lo siguiente: “Ese negrazo está volando. Por fin algo positivo para leer en estos tiempos”. Me gustó la expresión del usuario porque, de veras, el negrito limonense está volando. Por causa de un accidente de tránsito acaecido el 25 de agosto de 2017, Sherman sufrió la amputación de su pie izquierdo. Postrado en su cama de hospital, prometió que se convertiría en el mejor atleta paralímpico de Costa Rica y, en menos de 10 meses, el deportista logró el tercer lugar en el Grand Prix de Arizona, Estados Unidos. Esa medalla de bronce constituyó el primer eslabón de una cadena que no acaba de añadir éxitos en su brillante trayectoria de atleta paralímpico. Hace unos días lo observé en la televisión y me cautivó con su sonrisa, con su espíritu optimista y cierta ingenuidad que lo retrata como es: un muchacho buena gente y, en lo fundamental, determinado en sus aspiraciones de certificar, con su afán de cada día, la verdadera dimensión de su promesa.

Los que saben de atletismo consideran que Sherman Guity es un auténtico valor del deporte y que posee condiciones innatas para volar sobre las pistas, con su espíritu indomable y el portento tecnológico de su mágica prótesis. Entonces, uno medita que el aciago suceso que sufrió el jovencito de las ilusiones, debe servirnos de motivación a todas las personas. Con espejos así, podemos aprender y dar lo máximo en nuestras actividades particulares, gracias al impulso irrefrenable de seres tan especiales como Guity, quienes jamás se dan por vencidos.