AFP . 10 febrero, 2018
Una porrista norcoreana anima al público en el Kwandong Hockey Centre de Gangneung, donde el equipo unificado de las Coreas del Norte y del Sur cayó ante Suiza 8 a 0 en el hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno. / AFP PHOTO / Jung Yeon-je
Una porrista norcoreana anima al público en el Kwandong Hockey Centre de Gangneung, donde el equipo unificado de las Coreas del Norte y del Sur cayó ante Suiza 8 a 0 en el hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno. / AFP PHOTO / Jung Yeon-je

Pyeongchang, Corea del Sur (AFP). Cuando un duelo deportivo, en este caso un partido de hockey sobre hielo del equipo femenino unificado olímpico de las dos Coreas, consigue reunir al presidente del Sur con la hermana del líder del vecino del Norte, el resultado es lo de menos, aunque sea de derrota por 8-0. Sobre todo cuando esta presentó una invitación a su anfitrión para una cumbre en Pyongyang.

Kim Yo Jong, la hermana del dirigente norcoreano Kim Jong Un, trasladó la invitación de este al presidente surcoreano Moon Jae-in para participar en una cumbre en Pyongyang, en momentos en que Washington advierte contra “la operación de seducción”.

El presidente norcoreano invitó al mandatario del país vecino “lo más pronto que sea posible” pero este no había aceptado por el momento la propuesta, precisó un portavoz de la Casa Azul, la presidencia surcoreana.


El primer encuentro del equipo unificado llegaba una jornada después de la ceremonia inaugural de los Juegos, en que las dos Coreas desfilaron juntas, con una bandera común, el mapa de la península en azul sobre fondo blanco.

Este partido histórico de hockey sobre hielo llegaba 27 años después del último experimento de un equipo deportivo unificado, ocurrido en 1991 en Japón, en el Mundial de tenis de mesa.

La felicidad no fue completa ya que el esperado debut del equipo unificado femenino de hockey sobre hielo terminó en pesadilla para las locales, con un 8-0 en contra frente a Suiza, en la segunda jornada de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang.

La primera representante de la dinastía que gobierna Corea del Norte que pisa el suelo de su gran rival desde la Guerra de Corea, animó al equipo unificado junto al presidente de Corea del Sur y el jefe de Estado de Corea del Norte, Kim Yong Nam.

Los tres dirigentes se unieron en una causa común, aplaudieron juntos las acciones de su equipo y lamentaron los goles encajados.

Al final del partido bajaron a pie de pista a felicitar y saludar a las jugadoras.

El resultado era lo de menos y de ello eran conscientes los espectadores que acudieron al partido.

“Es una buena oportunidad para hablarnos, para comprendernos y comunicarnos”, señalaba Chong Choi, un aficionado de mediana edad a la entrada del estadio.

La opinión de Lisa Joung y Chelsea Byun, dos jóvenes veinteañeras, era diametralmente opuesta.

“No creemos que las dos Coreas se van a unir un día y no queremos que pase”, afirmó Lisa, mientras Chelsea asentía.

“Corea del Sur está en progreso económicamente y la unificación frenaría ese progreso. Sería muy difícil cambiar muchas cosas en Corea del Norte”, afirmó Chelsea.

En el plano meramente deportivo, a Corea del Sur, le queda el consuelo de haber ganado su primera medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Invierno 2018, en una jornada en que llegaron las primeras finales de la competición.

El patinador de velocidad Lim Hyo-jun se impuso en la prueba de 1.500 metros de short-track para felicidad del público local.