Fiorella Montoya. 8 julio
Enmanuel Rugama cursa el décimo año en su colegio y disputa por primera ocasión los Juegos Deportivos Nacionales. Fotografía José Cordero
Enmanuel Rugama cursa el décimo año en su colegio y disputa por primera ocasión los Juegos Deportivos Nacionales. Fotografía José Cordero

Con apenas seis meses de practicar futsal, Emmanuel Rugama sabe lo que es el sacrificio de madrugar para dividir su tiempo entre estudio y entrenamientos, pero todo esto lo ha llevado a comprender el esfuerzo y sacrificio, ya que realiza un viaje de cerca de 62 kilómetros desde Las Lilas de Quebrada Grande hasta el centro de Liberia.

Entre su rutina se encuentra asistir a los entrenamientos martes y jueves, pero a pesar de ser únicamente dos días, el esfuerzo se hace mayor.

“Me levanto a las 4 a. m. para ir al colegio y tengo que pedir permiso para salir a las 3 p. m. Luego, tomo el bus de Liberia para entrenar a las 5:30 p. m. y me voy a dormir donde mi hermano”, explicó Rugama.

Sin embargo, debe topar con suerte no solo por la cantidad de kilómetros que debe recorrer para su entrenamiento, sino porque el autobús hacia Liberia pasa cada tres horas y si lo pierde, debe pedir ayuda a los conductores para que le den ride. Misma situación vive para volver de Liberia hasta su colegio, pero esta vez de madrugada.

Sin embargo, esos son retos que ha enfrentado por el deporte.

Descrito como alguien tímido y que habla poco, encontró en el futsal un empujón de confianza.

“Esto significa mucho y estoy dando lo mejor de mí. Me ha ayudado con la timidez, poco a poco voy tomando confianza y conociendo personas gracias al profesor que me ha apoyado, porque me daba nervios por ser la primera vez”, dijo el joven liberiano.

Donald Ávila (izquierda) entrenador de Enmanuel Rugama de Liberia. Fotografía José Cordero
Donald Ávila (izquierda) entrenador de Enmanuel Rugama de Liberia. Fotografía José Cordero

Fue en un partido con el equipo del colegio, el Liceo Consuelo, que lo vieron jugar y lo invitaron a ser parte del equipo de Juegos Deportivos Nacionales. De eso han pasado seis meses.

“Lo vi jugando con el colegio y me gustó la forma en que lo hace. Desde ahí empezó a entrenar conmigo. Ha costado mucho porque él es muy humilde y casi no habla, entonces hay que sacarle las palabras casi con cuchara. Él vive muy largo y en Liberia las distancias son muy largas, pero el que está haciendo más sacrificio para estar acá es él”, mencionó Donald Ávila, director técnico de Liberia.

Luego de los Juegos Deportivos Nacionales, Emmanuel espera continuar con sus estudios para llegar a ser biólogo y si se da la oportunidad, le gustaría ser futbolista, ya se en fútbol once o futsal.

“El deporte me ha enseñado a no dejar las cosas que uno se propone, a cumplir los sueños y hasta superarlos”, finalizó el deportista.