Fiorella Masís. 21 agosto, 2018

Los gastos del atleta José Pablo Gil han sido incontables desde que se accidentó, en agosto de 2016, y perdió la movilidad del pecho hasta los pies.

José Pablo Gil durante un torneo en Quito, Ecuador. Foto: Facebook José Pablo Gil
José Pablo Gil durante un torneo en Quito, Ecuador. Foto: Facebook José Pablo Gil

Terapias, silla de ruedas, férulas, adaptaciones a su casa... y la mayoría ha salido de la bolsa de sus padres. Por esa razón, esta vez el joven de 23 años intenta buscar ayuda económica para seguir con su sueño.

El tenista necesita una silla de ruedas especial para este deporte, con un costo entre $6.000 y $8.000 en Estados Unidos, y dinero para asistir a torneos internacionales. Lo que suma un total de $18.000 (¢10,3 millones).

“La verdad es complicado, imagínese que los primeros gastos se dieron desde que estaba en el hospital, para tratar de adaptar la casa y tener accesibilidad. La silla de ruedas diaria me la vendieron en ¢2 millones y algo... son bastantes gastos que al principio son duros. Ahorita no genero nada, he estado intentado ver cómo hago por ese lado”, contó Gil.

Muy feliz de empezar con esta campaña para seguir creciendo como jugador y seguir mis sueños. 🎾🇨🇷 Mi historia en: www.jopagil.com

Posted by Jose Pablo Gil on Friday, August 17, 2018

Desde este viernes, el atleta creó una campaña en su página web jopagil.com, donde cualquier persona puede donar mediante una cuenta bancaria del BAC San José.

Gil agradece cualquier tipo de aporte, pero asegura que con esta idea también intenta encontrar alguna empresa que quiera patrocinarlo de forma regular.

Por ahora, su principal objetivo es tener una silla adecuada y asistir a los campeonatos donde pueda sumar puntos en el ranquin y así clasificar a los Juegos Parapamericanos 2019 y Paralímpicos 2020.

Hasta ahora ha jugado torneos con una silla de baloncesto, pero la de tenis tiene características específicas que le permiten desempeñarse mejor. Por ejemplo, permite un giro más fuerte sobre el mismo eje, es más estable y más liviana.

“En un torneo en Ecuador me caí muchas veces, me sentía inseguro y para la semifinal me prestaron una de tenis. Me ayudó bastante, aunque estaba incómodo porque no era para mi medida. Se genera más cansancio, porque tengo que meterle mucha fuerza. Esa fue la razón para buscar la silla de tenis”, explicó.

Gil reconoce que le preocupa que las personas piensen que por estar en un deporte que algunos creen elitista, él no tenga la necesidad de buscar dinero, para suplir necesidades en el deporte.

“Eso es algo que nos ha preocupado, tal vez confunden eso con el deporte; es muy normal, por más que no sea la realidad”.

Hasta ahora, la meta de $18.000 está en un 14%, según lo muestra un contador en su página, pero Gil asegura que el inicio ha sido bueno.

"Por el momento me han contactado para raquetas de tenis y accesorios, pero alguna empresa grande no. De igual forma sí se ha movido mucho, estamos contentos con estos primeros días", agregó.

Desde el Comité Olímpico Nacional (CON) explicaron que el presupuesto destinado para atletas paralímpicos todavía está pendiente, pero esperan tenerlo en setiembre y cuando eso suceda habrá un porcentaje de los ¢60 millones para Gil.

Actualmente, José Pablo es 107 del mundo en el tenis paralímpico y 16 de América Latina. Hoy, esa posición le daría el boleto a los Paralímpicos 2020, pero está en el límite.

“Hay que mantenerse jugando mucho, porque todos los que quieren meterse a los Juegos están haciéndolo. Clasifican 16, pero sé que varios de los mejores tenistas apenas van a empezar a competir”, explicó.