Fiorella Masís.   8 marzo

“Una mujer corriendo una maratón era una locura, boxeando era una locura, haciendo un hundimiento era una locura, dirigiendo un equipo de la NBA era una locura, compitiendo con hijab, cambiando su deporte, aterrizando un salto doble 1.080 o ganando 23 Grand Slams, teniendo un bebé y volviendo por más: locura, locura, locura”. Así describe la tenista Serena Williams, en una campaña reciente de la marca Nike, la lucha que enfrentan a diario las mujeres en el deporte.

La cancha no está nivelada; hay diferencias económicas que rayan en lo absurdo, deportes en que se sigue viendo a las mujeres como inferiores y hasta competencias que se detienen cuando una mujer demuestra ser mejor que un hombre. En pocas palabras: discriminación.

En Costa Rica la historia no es distinta, atletas de diferentes disciplinas coinciden en que hay avances importantes, pero la lista de pendientes sigue siendo larga.

Ver más!
¿Dónde hay mejoría?

Hace unos años las premiaciones podían tener diferencias económicas visibles, por ejemplo, entre un primer lugar masculino y un primer puesto en femenino. Hoy sucede menos.

María José Vargas (29) y Natalia Navarro (30) corrieron la Vuelta a Nicaragua con la Selección Nacional.

“Antes más bien uno agradecía que hubiera eventos y que se tuviera en cuenta a la categoría femenina”, recuerda la ciclista Katherine Herrera.

En el mundo de los pedales han palpado los cambios recientemente, tanto en ruta como en montaña.

La pedalista Natalia Navarro no se va muy atrás y recuerda que hace tres o cuatro años les daban menos dinero en las mismas posiciones. Para ella la clave estuvo en que las mujeres siempre se pronunciaron.

En el ciclismo de montaña, hasta este año se logró que las mujeres máster (mayores de 30 años) fueran incluidas de la misma forma que los hombres, con categorías divididas por edad.

Lo hicieron eventos de tradición como Copa Endurance, Copa Shimano y la Copa de Cross Country, además de que se espera que también lo haga la Ruta de los Conquistadores.

Eso provocó más participación y se confirmó que el aumento de las mujeres practicando distintos deportes se convierte en un detonador fundamental. Es como un círculo vicioso, porque entre más personas, crecen las oportunidades.

Ligia Madrigal, ultramaratonista en campo traviesa, organizadora de competencias y también ciclista, asegura que en el trail running normalmente ha sido parejo.

"Los que empezamos con esto ni siquiera pensamos en que había menos mujeres, entonces no había gran diferencia. Incluso en estos momentos la mujer está dando un rendimiento muy parecido al hombre, y eso ayuda", explicó.

En el fútbol femenino sigue existiendo mucha brecha por cortar. Foto: PRENSA EQUIPO OLÍMPICO CRC

La maratonista Jenny Mendez, destacada en carreras de calle y acostumbrada a ubicarse en las mejores posiciones, cree que el atletismo se ha convertido en una herramienta para que las mujeres se desarrollen en un campo con paz y seguridad.

"Siento que actualmente se goza de un ambiente igualitario, en atletismo la participación femenina ha crecido enormemente y eso provoca igualdad, nos da empoderamiento".

Incluso en deportes de contacto, muchas veces considerados terrenos dominados por hombres, las atletas han anotado una mayor apertura para que ese espacio sea compartido de la misma forma.

“Tal vez en los patrocinadores se ha sentido un poco de diferencia con los hombres, no se dan al mismo nivel, pero pese a eso últimamente ha mejorado”, Andrea Vargas, atleta nacional.

Un ejemplo es la judoca Diana Brenes, quien se ha convertido en una referente de este deporte, y sobre todo, lo ha hecho respaldada.

“Por lo menos por parte de Costa Rica, el Comité Olímpico Nacional, la Federación de Judo y el Icoder, me siento muy apoyada, es cierto que somos menos (mujeres), porque en judo en élite solo estoy yo, pero he recibido las mismas condiciones”, analizó desde España, donde vive desde hace tres años.

En boxeo todavía es normal que sean vistas como el “sexo débil”, algo así nota la joven Julianna Rodríguez de 20 años, declarada una luchadora de los derechos de mujeres desde esa trinchera y en cualquier otra que ha podido promover la igualdad.

Julianna Rodríguez, boxeadora costarricense, durante un entrenamiento. Foto: Cortesía Comité Olímpico Nacional

Además, hay una diferencia en cantidad de competencias y campamentos, mientras se les exige lo mismo.

“A veces lo ven a uno como menos, haciendo algún trabajo de entrenamiento, como guantes, no les gusta hacerlo con mujeres, son ese tipo de cosas que han disminuido, pero pasan”.

Por más pequeños que sean los cambios, el significado representa una victoria. En esta misma disciplina, fue hasta el año anterior en que el Comité Olímpico Nacional reconoce a la mejor boxeadora en los Premios Colibrí.

“Eso fue un cambio importante, porque antes solo era el mejor boxeador y siempre lo ganaba Medallita (David Jiménez)”, agrega Rodríguez.

Fútbol sigue en deuda

El fútbol es el deporte que probablemente en Costa Rica muestra mayor brecha entre mujeres y hombres.

Mientras la Primera División masculina tiene un papel protagónico, la categoría femenina es una liga amateur, las futbolistas no reciben salarios, pocas veces se han transmitido partidos en vivo por televisión y eso también conduce a menor apoyo del público y de los patrocinadores.

Esa disparidad se hace más evidente viendo el fútbol de otras latitudes, según la futbolista de la Selección Nacional, Carolina Venegas, quien jugó en Portugal.

“Hay otras jugadoras de afuera que están al mismo nivel futbolístico, pero no tenemos las mismas condiciones, me parece que nosotras nos hemos quedado atrás, otros países han avanzado más rápido, incluso aunque han logrado menos, hay más apoyo”, relató.

Venegas considera que el fútbol sí ha avanzado, el nivel mejora y hay éxitos puntuales, como la clasificación a mundiales y eso debería hacer crecer el torneo local.

“Tenemos años de jugar el mismo campeonato, sin ser remuneradas. Estamos estancadas en profesionalismo, pero también hay aspectos positivos, hay mejores entrenadoras, las instalaciones son de primer nivel y hace diez años no las teníamos”, añadió.

Caso internacional vergonzoso

El fin de semana anterior, una carrera de ciclismo femenino en Bélgica le dio la vuelta al mundo, pero no por las razones que hubiera querido.

La competencia Omloop Het Niewsblad incluía participación de hombres y mujeres; la categoría masculina empezó primero y diez minutos después salió la femenina.

Se dividió de esa forma con la intención de que no chocaran, pero la corredora suiza Nicole Hanselmann, quien iba de primera, alcanzó a los últimos hombres.

Ante eso, los organizadores pararon a las ciclistas para abrir de nuevo el espacio entre ambos grupos.

"Hoy fue el primer clásico de primavera en Bélgica. Ataqué después de 7 km y estuve sola durante unos 30 km, pero hubo un momento en el que casi vi la parte final del pelotón de los hombres. Las otras mujeres y yo éramos más rápidas o los hombres más lentos. Después de la neutralización, me alcanzaron y acabé la carrera en el lugar 74", escribió Hanselmann en su cuenta de Instagram.

Una fotografía en Twitter del equipo español Movistar Team dejó en evidencia la situación. Las pedalistas tuvieron que parar por completo mientras se les daba algunos minutos a los hombres.

Ver más!

Según el diario BBC, los organizadores de la prueba de 123 kilómetros “permitieron a Hanselmann recuperar su ventaja una vez reanudada la carrera”. Sin embargo, perdió el ritmo que traía.

“Fue un poco triste para mí porque me encontraba muy bien y cuando el pelotón vio que me habían parado, sintieron una motivación extra para atraparme”, dijo a Cycling News.