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Gradas casi vacías en las pocas sedes olímpicas que aceptan público

Casi el 98% de las pruebas se celebran a puerta cerrada y solo dos departamentos, bastante alejados de la capital, reciben público

Debido a la pandemia los Juegos Olímpicos de Tokio se disputan principalmente a puerta cerrada. Pero en las pocas sedes de la competición que reciben espectadores, las gradas están casi vacías.

Para evitar que la situación sanitaria se agrave, la organización de los Juegos y las autoridades japonesas, nacionales y locales, limitaron drásticamente el acceso de los espectadores: Casi el 98% de las pruebas se celebran a puerta cerrada y solo dos departamentos, bastante alejados de la capital, reciben público.

El Fuji Speedway de Shizuoka, a 100 kilómetros al sudoeste de Tokio, estuvo lejos de llenarse este miércoles, con 2.600 personas accediendo para seguir la prueba de ciclismo contrarreloj masculina, para una capacidad de 10.000 plazas, según la organización. Su capacidad total en condiciones normales es de 22.000 personas.

Entre los que acudieron, Michio Miura y su esposa Mayumi, que reconocen haber dudado hasta el último momento debido a los riegos de contagio.

"Si atrapamos el coronavirus, será una sombra sobre los Juegos", señala Miura, favorable a la celebración del evento, al contrario que la mayoría de sus compatriotas.

"Finalmente hemos venido porque pensamos que habría poca gente y que los riesgos serían limitados, siendo además una prueba al exterior", añadió.

Para Naoto Sugiyama, era "una ocasión que no podía perderse", aunque lamenta la ausencia "de una multitud para apoyar a los corredores".

Esta escasa afluencia se explica en parte por la lejanía de la capital, lo que permitió a los que fueron seguir el espectáculo en primera línea.

"Es muy destacable que haya venido tan poca gente. Si hubiéramos estado apretados como sardinas hubiera sido una pena", señala Satoru Onishi.

Según el comité de organización de Tokio-2020, 70.000 entradas seguían válidas tras la decisión de celebrar los Juegos prácticamente a puerta cerrada -de un total de 3,63 millones de entradas vendidas-, pero 30.000 serán reembolsadas a los compradores que lo han solicitado.

En el Estadio de Miyagi, al noroeste de Japón, el otro departamento en el que las pruebas tienen público, las gradas también están bastante vacías, con una media de menos de 2.000 espectadores en cada uno de los tres primeros partidos de fútbol que se han disputado en un estadio con capacidad para 49.000 personas, según la organización. Muy por debajo de la capacidad establecida de 10.000 espectadores autorizados.

Daisuke Ono, que este miércoles estaba en las gradas del Fuji Speedway de Shizuoka con su esposa y sus cuatro hijos, confiesa también haber dudado.

"Pero como Shizuoka era prácticamente el único sitio donde se podían ver los Juegos, era la ocasión", añade.

Algunos espectadores se llevaron una agradable sorpresa. "Había escuchado que había mucha demanda de reembolso, por lo que pensaba que habría incluso menos gente. Hubiera sido triste", dice Tomoe Kogo.

"Después de toda la negatividad que había alrededor de los Juegos, pienso que la gente sabe que es su única oportunidad de ver pruebas", señala Sarah Barton Smith, responsable de comunicación de las pruebas en el Fuji Speedway. "Esto ha hecho que venga algo de gente·", añade.

La holandesa Annemiek van Vleuten, que el martes se proclamó campeona olímpica de contrarreloj, mostró su sorpresa y emoción por el público que acudió al circuito.

“Fue extraordinario ver gente en la meta, eran tan simpáticos... No me lo esperaba y fue muy bonito ver japoneses aquí”, dijo. “¡Se me puso la piel de gallina!”, añadió.