Fiorella Masís.   20 septiembre

En el 2016 Gabriela Traña se visualizaba corriendo la maratón de los Juegos Olímpicos de Río. Ese, pensó, iba a ser el final perfecto para una larga vida en el atletismo competitivo.

Pero como hoy se sabe, los planes le salieron mal. No clasificó y el mundo se le vino encima.

Gabriela Traña durante los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Foto: PEDRO PARDO / AFP

"Fue el momento más difícil porque la expectativa era terminar en Río", reconoce tres años después, cuando está a punto de correr algo así como su revancha, aunque ella no le da ese calificativo.

Perderse Río casi condenaba a Traña al retiro, pero ella no quiso irse así, le faltaba algo. La gente le preguntó muchas veces si ese era el final.

Lo pensó, se enfocó en otros proyectos personales, bailó en Dancing With the Stars, pasó un 2017 casi sin tiempo para entrenar e hizo su peor marca en una maratón (3:05:04 en Londres 2018).

Y en medio de las emociones, se volvió a visualizar corriendo, ahora en el Mundial de Atletismo de Doha, Catar, donde viajará el próximo domingo para enfrentar los 42 km el viernes 27 a la medianoche (3 p. m. hora tica).

“En ese momento (hace dos años) sabía que no tenía las condiciones para hacerlo, pero me dije: ‘todavía falta, lo que he hecho no se va de un año para otro, esa puede ser la motivación para retomar entrenamientos’”. Esta vez sí se le cumplió.

“Todavía podía hacer mucho más, me sentía bien, no tenías lesiones, ni nada”, recordó.

Para llegar hasta ese sueño mundialista retomó de lleno los entrenamientos, y aunque Londres fue un golpe duro, continuó. En Chicago 2018 volvió a sentirse competitiva (2:48:32) y después apareció la maratón de París, en abril anterior.

En la capital francesa registró 2:46:40, fue la novena mujer en meta y clasificó virtualmente al Mundial. Cumplió con lo que ella misma se había prometido. Solo faltaba la ratificación por parte de la IAAF, la cual llegó hace algunos días.

"Aunque he tenido la oportunidad de correr dos maratones olímpicas y varias en diferentes procesos, no había clasificado a un mundial con la prueba con la que estoy terminando mi carrera deportiva y que ha sido mi evento", mencionó la alajuelense.

Ella sabe el significado de ir a un mundial, porque ya ha estado ahí, aunque en otras pruebas. Por eso la emoción es mayor, sabe a lo que va.

Esta será su tercera participación. En París 2003 estuvo en 1.500 metros y en Ozaka 2007 compitió en los 5.000 metros.

“Un campeonato mundial se vive diferente que una olimpiada, porque aunque dentro de los Juegos Olímpicos el atletismo es uno de los deportes más llamativos, con mucha participación, en el campeonato toda la atención está concentrada en las diferentes disciplinas y especialidades. Eso lo hace muy bonito. Además, el nivel es más fuerte, suelen ser marcas más exigentes”, expresó.

Su felicidad es evidente cuando habla del mundial, porque define esas experiencias como únicas en la vida de un deportista.

A su alegría se le suma otro ingrediente para hacerla aún más especial: será su maratón número 25.

“Estoy como si fuera la primera vez, muy feliz, emocionada y agradecida con la Federación de Atletismo por todo el apoyo", sostuvo la corredora.

Este año Costa Rica llevará su delegación más grande a un mundial, con cuatro atletas: Traña, las hermanas Noelia (20 km marcha) y Andrea Vargas (100 metros vallas) y Roberto Sawyers (lanzamiento de martillo).

El Mundial de Atletismo se inicia el 27 y culmina el domingo 6 de octubre.