Juan Diego Villarreal.   10 diciembre, 2019
Al clasificar a las olimpíadas de Tokio 2020, la surfista Brisa Hennessy recibió una bandera de la organización que dice en japonés 'Vamos con todo', con los colores de la bandera de Costa Rica y de la cual se siente muy orgullosa. Fotografía: Alonso Tenorio

Brisa Hennessy se siente apenada por no hablar perfectamente el español.

Le gustaría expresarse con más fluidez para narrar lo que significa para ella haber nacido en Costa Rica y poderla representar en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La niña que nació en San José y se crío en Matapalo, en Puerto Jiménez de Golfito, vivió en una casa que no tenía fluido eléctrico junto a sus padres, quienes habían llegado de California, Estados Unidos, pero se enamoraron de la región y se quedaron allí, entre la montaña.

La surfista Brisa Hennessy (en la fila de abajo de pie, la más pequeña a la derecha), asistió a la escuela de playa Carbonera en Matapalo, de Puerto Jiménez, Golfito. Cortesía: Katie Hennessy

Como toda niña, Brisa asistió a la escuela de Playa Carbonera y allí fue donde aprendió a surfear y se identificó plenamente con los paisajes de nuestro país, el cual abandonó junto a sus papás a los nueve años, para radicar en Hawái, donde vivían sus abuelos. Los papás de Brisa tenían 14 años en territorio tico antes de partir por motivos personales.

“Fue una vida muy simple, pero increíble. Matapalo fue un lugar muy especial, donde encontré mi amor por el surfing, por el mar. Todas mis experiencias fueron increíbles. Recuerdo que desde muy pequeña surfeaba con mis padres, también me acuerdo de los animales, la gente, que siempre fue muy amable y la verdad fue muy lindo. Es la razón de representar a Costa Rica”, relató Hennessy.

Las tardes de Brisa transcurrían entre las clases de surf y largas caminatas, donde escuchaba las lapas y los monos, aunque repentinamente todo cambió con la marcha del país y dejar su paraíso personal en Matapalo.

Mejorar el español. Brisa se esfuerza por expresarse en español, de pronto se queda pensando las palabras, desea hablar y hablar y hace un esfuerzo para comunicarse con más tranquilidad.

Brisa Hennessy tiene muy presente su infancia en Matapalo de Puerto Jiménez en Golfito, donde creció hasta los nueve años. Fotografía: Alonso Tenorio

"Costa Rica todo el tiempo ha estado en mi corazón. Siento que era mi destino representarla a nivel deportivo. Casi nadie sabe, pero en el mismo año que nací yo, también nació Leilani McGonagle en Pavones. De niña nunca nos conocimos, fue hasta los 13 años cuando nos encontramos en Hawái en una competencia, allí descubrí que ella era tica y desde entonces es mi hermana tica. Ella influyó mucho para competir por Costa Rica”, dijo Hennessy.

A la joven surfista, quien actualmente es una de las ocho mejores del mundo, al competir en el Tour Mundial, el máximo evento profesional de surfing en el planeta, le entristece que la gente considere que no tiene amor por Costa Rica, que no siente la bandera, al no hablar con fluidez el español.

“Es muy triste para mí que las personas piensen que no amo a Costa Rica porque no hablo perfectamente el español. Cuando era niña y vivía aquí, yo lo hablaba con mis amigos. Después cuando nos fuimos a vivir a Hawái era más difícil, porque allí muy pocos hablan español y después empezamos a viajar por todo el mundo. Tengo a Costa Rica en mi corazón y estoy orgullosa de representar a este país, solo me deben tener paciencia porque estoy practicando mucho para hablarlo mejor”, confesó Hennessy.

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Gallo pinto especial. La atleta de 20 años aseguró que después del surf, su segunda pasión es la cocina e incluso tiene una receta muy especial de gallo pinto.

“Cuando no estoy surfeando me encanta cocinar, es mi otra pasión. Hago gallo pinto con coliflor. ¡Me queda muy rico! Como el arroz tiene muchas calorías y debo cuidarme mucho por las competencias, hice una receta con coliflor que es un vegetal que me gusta mucho. A veces es difícil conseguir frijoles y también me gusta hacerlo con salsa Lizano, pero igual nunca encuentro, por lo que ahora que estoy aquí me voy a llevar muchas botellas”, afirmó Hennessy.

Brisa Hennessy (quien se ubica de quinta, de izquierda a derecha) asistió también a la escuela Bilingüe de Puerto Jiménez de Golfito, antes de marcharse a Háwai con sus padres. Cortesía: Katie Hennessy

Estar entre las ocho mejores surfistas del mundo no es sencillo. Durante el año Brisa viaja constantemente con su madre Kathy por Estados Unidos, Hawái, Nueva Zelanda y Australia, entre otros destinos tradicionales y algunos más exóticos, con el fin de cumplir con su apretada agenda como profesional.

“Es increíble, pero debo estar agradecida por la oportunidad de surfear por todo el mundo. Es mi trabajo, es mi vida, pero también es muy cansado y hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. Es muy pura vida hacer lo que te gusta, pero es necesario entrenar muy fuerte, llevar una vida muy sana y ser muy inteligente para competir, pues el Tour Mundial es muy exigente”, aseveró Hennessy.

Brisa tomará unos días de vacaciones para empezar de nuevo su preparación, no solo para su segundo año en el Tour Mundial, sino además para competir en Tokio 2020.

“La temporada la iniciaremos en China en enero, pero será muy larga y difícil, pero estoy segura que vamos a disfrutarlo mucho. Será un viaje inolvidable a través del año. Estoy agradecida con esta oportunidad y la verdad espero el apoyo de todos los ticos”, enfatizó Hennessy