Fiorella Masís. 20 julio, 2018

El nombre de Tarik Soto remite inmediatamente a gimnasia. El joven de 24 años es la cara de este deporte en Costa Rica, pero sus apariciones disminuyeron considerablemente y desapareció de la órbita del deporte.

Mientras eso sucedía, Soto entrenó en Japón, volvió a Costa Rica y durante casi un año paró por completo las competencias.

Las lesiones se ensañaron con el gimnasta y llegó un punto en el que decidió poner un alto en el camino, mismo que oficialmente culminó con los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018.

Tarik participó el viernes de la gimnasia artística por equipos, modalidad en la que por primera vez Costa Rica compitió con un grupo completo en estas justas.

Esa competencia en la que la Selección quedó por detrás de Venezuela y Puerto Rico marcó el regreso de Soto, quien vive un nuevo aire en su carrera.

El costarricense tuvo que superar el dolor de dos hernias de disco diagnosticadas a inicios del 2017. Las molestias llegaron a tal punto que recorrían desde la espalda baja hasta las puntas de los pies. Soto comentó que estuvo tres meses sin poder correr, saltar o incluso sentarse, y todo eso lo vivió en tierra nipona, lo que hizo más difícil el proceso.

Cuando finalmente se sintió mejor, apareció una rotura de meniscos en la rodilla derecha que lo obligó a operarse. Ese fue el acabóse.

“A veces uno como atleta llega a un punto de tolerancia que ya no se puede, sentí que mi cuerpo ya no estaba dando y que era suficiente. Me retiré en octubre del año pasado y dejé de entrenar por completo”, contó.

Aunque la recuperación iba a tardar más, en abril anterior decidió entrenar otra vez y aunque no estaba enfocado en Barranquilla 2018 sino para Panamericanos, se integró al equipo.

“Estando en el proceso del equipo vi que todavía podía aportar, entonces en mayo empecé a entrenar para gimnasia y en dos meses me puse en forma para poder llegar aquí”.

Él y su equipo eran conscientes de que Tarik si acaso llegó a un 50% de sus capacidades, pero su experiencia forma parte importante de un equipo que incorpora prospectos jóvenes.

Según el técnico Carlos Carbonell, la evolución se notó durante la presentación por equipos.

El gimnasta tico Tarik Soto en el centro de convenciones Puerta de Oro, donde se realizan las competencias de gimnasia artística. Foto: Fiorella Masís
El gimnasta tico Tarik Soto en el centro de convenciones Puerta de Oro, donde se realizan las competencias de gimnasia artística. Foto: Fiorella Masís

“Normalmente este equipo la mayor puntuación que había alcanzado era de 217 puntos y llegamos a 223 (Venezuela hizo 234 y Puerto Rico 232). O sea, logramos tener un avance con Tarik Soto a un 40% de su capacidad, ayudando al equipo... habíamos estipulado que venía solo por dos aparatos y compitió en cinco, eso dice mucho”, señaló el entrenador.

Competir en Barranquilla fue una duda que rondó la cabeza de Tarik, pues le daba temor exponerse sin estar fuerte. Sin embargo, hoy lo ve como el inicio de sueños que pausó por obligación.

“Lo más duro de todo es la impotencia; a veces por más que uno haga ejercicios, se cuide con alimentación, se fortalece con terapia, descanso... las lesiones son algo que no se puede evitar, porque son parte del deporte y hay que aprender a levantarse”, añadió.