Juan Diego Villarreal. 18 enero
Aunque disfrutó de sus vacaciones en el país, Juan Diego Castro no dejó de entrenar para llegar en óptimas condiciones a la universidad. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Aunque disfrutó de sus vacaciones en el país, Juan Diego Castro no dejó de entrenar para llegar en óptimas condiciones a la universidad. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

No hay duda de que el atleta Juan Diego Castro Villalobos vive un sueño al estudiar y competir en la Universidad de Oklahoma State, donde recibió una beca deportiva.

El joven de 18 años, una de las grande promesas del atletismo nacional, poco a poco va asimilando lo que significa vivir lejos del hogar, adaptándose tanto en lo personal como deportivo y académico. Alla cursa la carrera de Mercadeo.

Además, debe combinar sus entrenamientos con atletas de 11 nacionalidades, los cuales se esfuerzan para realizar los mejores tiempos y tener un lugar en el equipo para competir en el Campeonato Nacional Universitario de los Estados Unidos, según contó a La Nación la semana pasada, cuando estuvo en el país de vacaciones.

“Estos meses han sido increíbles, no tengo otra palabra. Tengo amigos, disfruto lo que estoy estudiando y el entrenamiento ha cambiado mucho. Al principio fue un poco duro, pero en un mes nos logramos adaptar y rendir bien. Ya tuve mi primera competencia en noviembre (600 metros yardas), en una pista bajo techo por primera vez y me sentí muy bien”, expresó Castro.

Acostumbrado a entrenar con un grupo reducido, Juan Diego se encontró con un equipo grande y muy competitivo, en Oklahoma State, lo cual le ayudará a superar sus tiempos en las pruebas de los 800 y 1500 metros, que son su especialidad.

“Me adapté muy al equipo y a la filosofía de entrenamiento del entrenador. Tenemos fisioterapeutas y eso evita que nos lesionemos, contamos con instalaciones muy buenas y la verdad es que es todo lo que había soñado. Como Oklahoma no es tan frío, nosotros no tenemos una pista bajo techo, pero nuestra temporada precisamente se inicia con eventos en pistas indoor”, confesó Castro.

El ambiente y el convivir con diferentes culturas es otro de los retos que afrontó el atleta josefino, quien sabe que se encuentra a otro nivel y donde debe dar lo mejor en cada práctica.

“El equipo es muy grande. Tengo compañeros para entrenar (en Costa Rica lo hacía prácticamente solo), el ambiente es competitivo y eso lo hace a uno mejorar. Tenemos atletas de Etiopía, Somalia, Kenia, Gran Bretaña, India, Irán, Alemania, Nueva Zelanda y México, entre otros, y por supuesto Estados Unidos... es muy interesante”, comentó Castro.

El atleta Juan Diego Castro debutó con la Universidad de Oklahoma State, en noviembre pasado, en el evento de 600 yardas bajo techo en Kansas. Fotografía Cortesía Juan Diego Castro
El atleta Juan Diego Castro debutó con la Universidad de Oklahoma State, en noviembre pasado, en el evento de 600 yardas bajo techo en Kansas. Fotografía Cortesía Juan Diego Castro

De momento, convivir con compañeros de diferentes idiosincrasias y culturas no ha sido obstáculo para Juan Diego y sus amigos, pues para él la palabra clave ha sido la adaptación.

“Los estudiantes de primer ingreso vivimos todos en un piso, mientras los que tienen más tiempo lo hacen en casas cerca del campus universitario. La convivencia es buena porque nos hemos adaptado a la vida en los Estados Unidos, en general, y quizás por eso no sentimos tanto el cambio cultural en nuestra forma de pensar”, contó Castro.

La satisfacción y orgullo de ser atleta universitario no puede ocultarla, pero también tiene muy presente que todo es más exigente y debe rendir tanto, en lo académico como en el atletismo, para cumplir sus sueños de estar a este nivel.

"La universidad me tiene muy contento por la alta exigencia académica y deportiva, la verdad siento que me va muy bien. Las instalaciones son muy modernas y cada edificio tiene una tecnología altísima. La universidad está a una hora de Oklahoma City, pero la verdad no es tan lejos, pues en este país tan grande se puede decir que es una distancia corta”, expresó Castro.

Juan Diego explicó que normalmente se despierta a las 7:30 a. m., y va a clases a las 8:30 a. m. Posteriormente vuelve a ingresar a clases a las 12:30 p. m. Una vez que concluyen las lecciones, entrena de 3 p. m. a 4:30 p. m. y después de las 6:30 p. m. debe cumplir con horas de estudio hasta las 8:30 p. m. cuando queda libre.

“Este semestre llevaba cinco materias, pero mi asesor académico me explicó que para este solo matriculara cuatro, para dedicarles más tiempo. Además, vamos a empezar con la temporada bajo techo en Arkansas y Seattle, por lo que esperamos hacer un buen trabajo y continuar progresando, porque la idea es dedicarme por igual a los 800 y 1.500 metros y buscar clasificar a las finales nacionales en Estados Unidos, aunque no será sencillo”, admitió Castro.