Fanny Tayver Marín. 3 agosto
Andrey Amador alcanzó la madurez deportiva que lo lleva a consagrarse como uno de los mejores ciclistas del pelotón profesional. Fotografía: Bettini / Movistar Team
Andrey Amador alcanzó la madurez deportiva que lo lleva a consagrarse como uno de los mejores ciclistas del pelotón profesional. Fotografía: Bettini / Movistar Team

Apenas seis días después de que concluyó un Tour de Francia en el que tuvo mucho trabajo, el ciclista costarricense Andrey Amador volvió a la carretera.

El tico demostró que aún tiene cuerda, porque fue uno de los guerreros de Movistar Team con nota alta en la Clásica de San Sebastián.

Junto a Antonio Pedrero y Mikel Landa, el rutero nacional siempre fue al frente del pelotón hasta el pie de Murgil Tontorra.

Ellos se lucían en Mendizorrotz, sin permitir ataques y trabajaban para Alejandro Valverde. La escuadra telefónica describió que el costarricense y su compañero marchaban a un ritmo imparable a falta de 23 kilómetros para la meta.

Pero hubo alguien que no estaba en las quinielas de nadie que modificó los planes y se trajo abajo las estrategias.

En la pancarta de los últimos 10 kilómetros y con 19 años, el belga Remco Evenepoel (Deceuninck) lanzó un ataque en un pelotón comando por la escuadra telefónica y en compañía del letón Toms Skujins (Trek) encaró las rampas duras del Murgil-Tontorra para dar una exhibición y deslumbrar en su estreno en una carrera WorldTour.

Fue ese ciclista prodigio el que ganó esta Clásica de San Sebastián en solitario, al completar los 227,3 kilómetros con un tiempo de 5:44:27.

Su compatriota y medallista de oro del ciclismo de ruta de los Juegos Olímpicos de Río 2016 Greg van Avermaet (CCC) fue segundo, a 38 segundos y el suizo Marc Hirschi (Sunweb) completó el podio.

Alejandro Valverde reaccionó tarde ante ese ataque y se tuvo que conformar con el décimo lugar.

Por su parte, Amador terminó la Clásica de San Sebastián en el puesto 62, a 9:56.