Fanny Tayver Marín. 23 julio
Andrey Amador (sexto de izquierda a derecha) se encuentra en una concentración con el Ineos en el Teide, una zona montañosa. Fotografía: Twitter Jonathan Castroviejo
Andrey Amador (sexto de izquierda a derecha) se encuentra en una concentración con el Ineos en el Teide, una zona montañosa. Fotografía: Twitter Jonathan Castroviejo

Desde la concentración del Ineos, el ciclista costarricense Andrey Amador atendió a La Nación para conversar sobre sus expectativas, a pocos días de que se reanude la temporada profesional, luego del parón obligado por la pandemia.

- ¿Cómo ha estado la preparación y estos días de concentración con Ineos?

Estoy contento de poder estar con los compañeros, realmente es la segunda vez que estoy con auxiliares, el staff, compañeros y hemos estado en una concentración en Tenerife, en el volcán Teide, en Canarias, hay mucha montaña, estamos a 2.100 metros y la verdad que los entrenamientos han sido muy buenos.

- ¿Cuántas ansias hay por volver a competir en un año tan extraño por todo lo que ha pasado?

Por supuesto que hay muchas ansias y ganas de poder volver a la competición. Al final ha sido un año muy extraño por todo lo que ha pasado y antes de todo esto yo venía arrastrando la incertidumbre que tuve en diciembre y enero (sobre la partida de Movistar y la incorporación al Ineos). Cuando volví en el Tour de Emiratos Árabes Unidos, que fue la primera toma de contacto con el equipo, ya pasó lo del covid-19 y se canceló la carrera.

Todo ha sido muy extraño, luego no se podía salir, hubo confinamientos, estuvimos dos meses haciendo solamente rodillo y la verdad que no sé, todo muy raro y estoy con ganas de poder retomar un poco la normalidad, que se pueda competir y, en general, que la vida no solo en el ciclismo, sino que a nivel general, podamos combatir esta pandemia y volver a la normalidad cuanto antes.

- Las carreras están próximas a reactivarse en el ciclismo profesional, o por lo menos ese es el plan ¿Ya sabe algo del calendario que le toca?

A finales de julio está Burgos, que es la primera del calendario profesional. En agosto corro la Ruta Occitania, luego entre otras carreras la Strade Bianche. A finales de agosto está el Tour de Francia y ojalá que todo pueda ir con normalidad y que podamos correr por lo menos lo que hasta ahora hay establecido.

- ¿Qué tan extraño será tener las grandes vueltas en la recta final del año y qué cambia en cuanto al clima, por ejemplo?

Todos los años los calendarios varían nada más en días, una semana máximo, pero este año producto de lo que ha pasado es todo muy raro. En el Tour de Francia probablemente no tanto, porque es un mes, o mes y medio, que se ha atrasado; no es mucho, pero sería muy extraño en setiembre correr el Giro de Italia, cuando es la primera carrera del año.

Con la Vuelta a España pasa un poco lo mismo que con el Tour: como es una de las últimas de la temporada no lo noto tan raro. El Giro de Italia sí choca más, o correr la Strade Bianche en verano, o las clásicas, que van a meter la París Roubaix que se corre en primavera, con frío y un poquito de lluvia, y ahora va a ser en puro verano, que aquí es muy caliente y es un poquito extraño.

Yo cruzo los dedos porque se puedan hacer y todo vaya con normalidad.

- Con las ganas que tienen todos de correr, ¿cómo cree que serán estos meses que vienen en cuanto a espectáculo?

Con las ganas que tienen los corredores, con lo que se han entrenado, no me atrevo a decirlo. Yo creo que habrá muchas sorpresas. Al principio probablemente la gente irá a tope, por supuesto, con ganas, pero también es un año en el que con lo que ha pasado cuentan mucho otras cosas.

Que se tomó con sangre fría lo que fue lo del confinamiento, todos esos dos meses que el rodillo desgasta mucho tanto mental como físicamente, se suda muchísimo más que los entrenamientos en carretera y hay que tener mucho cuidado.

Luego hay que valorar que cuando se volvió a la calle, estábamos hablando de que fue en la primera semana de mayo y entonces había todo mayo, todo junio y todo julio para entrenar para la primera carrera.

Hay que esperar más para la primera vuelta grande que será el Tour de Francia (29 de agosto), entonces hay que tener mucha paciencia, tranquilidad y ahí es donde se va a notar quiénes realmente tuvieron esa cabeza fría de cuando se afrontó el tema del confinamiento, que aquí en Europa fueron dos meses, que los que lo hicieron de una manera más estresada, intentando no engordar y haciendo excesivas horas de rodillo.

Me parece que eso puede pasar un poquito de factura y el año hacerse muy largo, porque aunque no hayamos corrido, a veces los entrenamientos desgastan más que la competición.

- ¿Ha cambiado algo la rutina suya con esta nueva normalidad?

Al final la rutina para todos ha cambiado. Normalmente en los entrenamientos uno paraba para tomar café; ahora, para evitar eso, paramos y hacemos como un picnic, con los cuidados de las máscaras y estamos en habitaciones individuales, no estamos con compañeros. Obviamente es un poquito extraño, pero necesario para tener todos los cuidados posibles.

Con el tema del equipo, parece que es lo mismo, pero no. Al final son nuevos compañeros, estoy muy motivado, poco a poco aprendiendo el inglés. La verdad que estoy muy feliz.

Los entrenamientos son un poquito diferentes también y estoy muy contento de poder estar aquí, del cambio y me siento muy motivado. Mis números en entrenamientos son muchísimo mejores que en años anteriores. Hay que ver la competición que es obviamente lo que manda, pero con el tema del peso me siento muy bien.

Nunca había hecho concentraciones de esta índole, así con entrenamientos de tanta calidad, de intensidad y luego tenemos el cocinero, tener la comida hecha, el descanso, masaje, fisioterapia y todos esos detalles hacen que se coja la forma de una manera muy rápida y muy bien.

- ¿Cuánto lo ilusiona que en los próximos meses nacerá su segunda hija?

Me siento muy ilusionado, es un año que en lo personal es extraño, a veces digo que malo, pero esto lo borra todo. Dios quiera que salga bien. Si Dios quiere, la bebé nacerá en noviembre y estoy muy motivado y contento por tener a una nueva integrante en la familia y que todo vaya bien. Estoy muy agradecido con todos en Costa Rica por el apoyo.

Les deseo muchísima fuerza, acatar las medidas que a veces he estado viendo que la gente cree que esto de la covid-19 son mentiras, que es broma, pero realmente uno que ha estado aquí en Europa y que aquí pegó muy duro, se da uno cuenta realmente de la situación.

Tengo un buen amigo que trabaja en el hospital y me contaba lo preocupante, del colapso absoluto del hospital y es donde uno se da cuenta de lo terrible que es la situación y que a veces por la televisión se pinta más light de lo grave que es, hay que tomárselo con seriedad.