Fanny Tayver Marín. 17 abril
Después de la experiencia que vivió, Eddier Godínez hoy no tiene ganas de volver a correr una Vuelta a Costa Rica. Fotografía: Cortesía
Después de la experiencia que vivió, Eddier Godínez hoy no tiene ganas de volver a correr una Vuelta a Costa Rica. Fotografía: Cortesía

Cuando Eddier Godínez recibió una llamada del extranjero y le informaron que había arrojado un resultado analítico adverso en la pasada Vuelta a Costa Rica por transfusiones, pensó que eso no podía ser y que se trataba de una broma de mal gusto.

A sus personas más cercanas siempre les dijo que tenía que haber un error, porque su conciencia estaba tranquila y que no había jugado con su sangre. Por eso, desde el primer momento intentó defenderse.

Un día antes de que se procediera con la apertura de la contramuestra en el laboratorio acreditado en Canadá, el ciclista nacional recibió un correo en el que la Unión Ciclista Internacional (UCI) le informó de que ya no era necesario y su nombre no aparece entre los pedalistas suspendidos provisionalmente ni entre los castigados.

Godínez conversó con La Nación para contar su verdad y limpiar su imagen.

“Desde el segundo día de la Vuelta fui entre comillas de los favorecidos para ir a control de sangre. Pasaban las etapas y me seguían llamando, entonces yo veía que era extraño. Del equipo solo a mí me llevaban, entonces estaba molesto porque me sentía perseguido”, contó el ciclista.

En los últimos días de la carrera le preguntó a uno de los colombianos que estaba en competencia entre los primeros puestos de la general y se sorprendió con lo que le dijo.

“Me contó que a ellos no les habían hecho ningún análisis de sangre y entonces yo me sentí peor, porque me encontraba lejos en la general y a ellos que peleaban la carrera no les hacían análisis. Era extraño y hasta le comenté a varias personas que yo estaba inconforme”.

Godínez terminó la carrera, pero seguía con esa impresión de que lo perseguían, al punto de que hizo una confesión: “Nunca más quiero ir a la Vuelta, eso me dije yo mismo”.

Desde el 2013 él no compite de forma profesional. Es decir, nadie le paga para ir a ese tipo de eventos.

“Empezando abril me entró una llamada desde Europa y me explicaban que había una prueba mía en la que salió un resultado adverso. Fue un balde de agua fría y el muchacho me dijo que tenía dos vías, aceptar los cargos o abrir la muestra B, que no me recomendaba porque era un 1% de posibilidades de que ganara”, relató.

“También me dijo que si pedía la contramuestra debía pagar mucho dinero y no era su recomendación. Cuando me reveló que se trataba de una transfusión, yo sabía que algo estaba mal. Yo escogí defenderme porque yo sé que no me hice ninguna transfusión”.

Según Godínez, quien lo llamó le planteó que como el ciclista llevaba las de perder, que aceptara los cargos y que podían hacer una negociación si les ayudaba en la lucha contra el dopaje en el país.

“Respondí que como ciclista me gustaría ayudar, pero que no era necesario que me cerrara la posibilidad de defenderme porque no me hice ninguna transfusión. Me dio a entender que era muy costoso y al día siguiente me llamó de nuevo, como invitándome a que no abriera la muestra B y aceptara los cargos y le respondí la realidad, que no mezclo con nadie y no sé quién hace cosas de ese tipo”.

Al pedalista le enviaron unos documentos, entre los que se incluía un formulario para que pidiera la contramuestra y otro que debía llenar si aceptaba los cargos.

“Llené el de la muestra B y empecé a ver quién me ayudaba y me enteré de que para ir a Canadá necesitaba visa. Tratamos de buscar un hematólogo allá para yo no tener que ir, pero es casi imposible porque allá todo el mundo es muy hermético ante una situación así”.

“Al pasar los días me llegó otro correo en el que me decían si estaba seguro. En la Fecoci yo dije que era una injusticia lo que pasaba conmigo, que me estaban manchando la imagen. Una amiga me traducía porque yo no hablo inglés. De repente no me respondieron más y yo lo que quería que me dijeran era en qué consistía la apertura de la muestra B y qué requisitos debía tener listos para no fallar en nada”.

Estaba intrigado. El ciclista de Pérez Zeledón volvía a escribirles y no obtenía respuesta.

Godínez recurrió a un amigo canadiense y su familia estaba dispuesta a tenderle la mano. Inclusive, la apertura de esa contramuestra estaba pactada para el 18 de abril a las 8 a. m.; “ellos le dan a uno cuatro días para decir sí o no y luego de ahí son siete días para informar quién va”.

“Este miércoles andaba entrenando y vi un correo de quien llevaba el caso legal de parte de la UCI. Venía en inglés, lo abrí y algo había diferente, ya no era la insistencia, ni lo que yo solicité. Decía que venía adjunto una carta y lo que me escribieron fue que hubo un error en la muestra y que el laboratorio no podía confirmarlo ni nada”.

A Godínez le indicaron que no le puede dar copia a nadie de las notificaciones por ser de carácter confidencial.

“Se hizo justicia y no tuve que acudir donde ningún abogado. No le pagué a nadie. La UCI por sí sola me levantó la suspensión. Ya no estoy suspendido, menos sancionado, porque no llegamos a ese punto. Ya estoy habilitado, pero obviamente no tengo ganas de competir en nada de ese tipo”.

Además, dijo: “De toda esa historia, quiero que la gente sepa que yo no pagué ningún abogado. Todo fue Dios, rezando mucho y esto es un premio”.

De un tiempo para acá lo picó el gusanillo de hacer triatlón y no le va mal. Eddier obtuvo una clasificación para ir al Campeonato del Mundo de Ironman en Niza, Francia.

“Al pasar eso, me había desilusionado porque yo no busco ganar nada. Ni siquiera me pagan por hacer deporte, pero ha sido un gran día porque ya puedo decirle a todo mundo que mis medallas sí son reales, que no son falsas, porque mucha gente opina sin saber. Tengo papá, mamá, hijos y eso afecta”.

¿Correrá de nuevo una Vuelta? Godínez guarda silencio por unos segundos y responde: “Cuando pienso en eso me da inseguridad. Es el sueño de todo ciclista competir ahí, independientemente del resultado uno quiere hacerlo. Yo tengo 14 Vueltas, más de 155 etapas finalizadas. Quisiera decir que sí, pero después de una situación de estas lo que pienso es que no quiero ir a meterme en problemas”.

“Tengo un hijo de cinco años, mi esposa tiene tres meses de embarazo y yo no necesito tener problemas de ese tipo y que mis hijos vean eso en el futuro. Si quiero ir al Campeonato del Mundo, pero otra cosa de momento no, aunque no sabe las vueltas de la vida”.

Antes de terminar la extensa conversación con el ciclista, hubo una pregunta más. En vista de que en la Vuelta a Costa Rica, hubo unos controles a cargo de la Fundación de Lucha contra el Dopaje en el Ciclismo (CADF) y otros corrieron por cuenta de la Comisión Nacional Antidopaje (CONAD), ¿cuál de los entes aplicó es muestra de sangre de Godínez en la que se detectó el error?

“Yo si tengo claro cuáles fueron a Canadá, cuáles fueron a España y cuáles eran de la CADF y cuáles de la Comisión Nacional, pero es un poco comprometedor hablar de ese tipo de cosas, porque a raíz de que yo siento que hubo una persecución porque me dijeron que mis pruebas eran directas, yo creo que algo que diga me puede afectar", indicó.

A partir de ahora, él quiere gritarle a la gente que está limpio, que no se sometió a ninguna transfusión, pasar la página y cerrar ese capítulo.