Esteban Valverde. 29 agosto
Leonel Moreira posa con sus compañeros en un cotejo de Bolívar por el torneo boliviano. Fotografía: Facebook de Bolivia.
Leonel Moreira posa con sus compañeros en un cotejo de Bolívar por el torneo boliviano. Fotografía: Facebook de Bolivia.

Leonel Moreira formará parte de la rivalidad más explosiva de Bolivia. El Bolívar del costarricense recibirá al The Strongest, en el cotejo llamado clásico Paceño, el sábado a la 1:30 p. m.

La rivalidad tiene a la par otras como el AC Milan - Inter de Milán, Universidad de Chile - Colo Colo, Vasco de Gama - Flamingo, entre otras, según comparaciones que hicieron medios bolivianos gracias a un reporte de un blog dedicado a los clásicos del mundo llamado Football Derbies, que incluyó este duelo entre los 23 más fuertes del orbe.

El duelo se lleva a cabo en el Estadio Hernán Siles y normalmente se realiza con 41.000 espectadores, se juega a 3.600 metros de altura y se disputa desde el 17 de octubre de 1927. Todas estas variables le dan un alto puesto en el escalafón.

Este partido sube tanto la temperatura que en 2003 decidieron organizar un amistoso de pretemporada entre ambas instituciones y fue suspendido por incidentes.

“Fruto de la histórica rivalidad entre ambos conjuntos se desencadenaron conatos de enfrentamientos en el graderío entre hinchas rivales. Además, tres aficionados saltaron de forma espontánea al césped para increpar a algunos jugadores, lo que obligó a la intervención de las fuerzas del orden”, recapituló una nota de La Nación de aquella época.

El portero costarricense aseguró que desde el lunes empezó a notar que era una semana diferente en La Paz, porque la gente saca sus banderas, se ven muchas personas con las camisas de ambos planteles y el ambiente está caliente, pese a que el partido será hasta el fin de semana.

“Aquí se vive demasiado, son los dos grandes equipos de Bolivia, la verdad que uno ve cómo es la cosa. Las calles se tiñen de los colores, ahora uno comprende la responsabilidad y lo trascendental es hacer las cosas bien y sumar puntos”, dijo.

Moreira reveló que la fórmula que utiliza para evitar el impacto mental de estos juegos radica en considerarlos como un partido normal.

“La verdad estoy tranquilo, lo tomo como un encuentro más, pero con más responsabilidad. Son partidos totalmente diferentes y que uno es consciente que no se pueden perder”, profundizó.

El jugador agregó que el cara a cara con el rival más incómodo se le da en un momento propicio, porque disfruta de regularidad y buen nivel bajo el arco.

El arquero suma siete encuentros disputados desde su llegada a los celestes.

"Feliz, contento, tenía bastante tiempo de no jugar tantos partidos seguidos, tener esa regularidad que estaba acostumbrado obviamente ayuda y motiva. Al final las experiencias del pasado lo que hacen es provocar que uno madure", pronunció.

Adaptación. El cuidapalos confesó que el inicio de su aventura boliviana fue particular, ya que la altura lo hizo realizar trabajos extra para así conseguir dominar los balones aéreos.

“Pues sí me sorprendió bastante porque me hicieron un gol por una desatención arbitral y mía, pero el vuelo de la pelota afectó, es un elemento diferente porque acá, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, la pelota es más veloz. Hay que estar muy atento porque la reacción es más rápida”, describió.

Bolívar está en la primera posición de la clasificación con 21 unidades, misma cantidad de puntos que tiene Jorge Wilstermann, por lo que comparten la cima.

“Nosotros estamos ahí, volvimos a la cima, vamos adelante, pero ahora este fin de semana es un partido importante para irnos y consolidarnos como líderes. Sabemos la responsabilidad de un clásico, la palabra lo dice, la exigencia es mucha, hay una rivalidad futbolística muy grande, para las aspiraciones lo importantes es golpear primero”, concluyó.

El invitado, Kenny Cunningham, exlegionario en The Strongest

‘La rivalidad en este clásico es a morir’

Básicamente Bolivia es un país muy apasionado, los dos equipos son de La Paz, usan el mismo estadio para sus juegos de local, eso incrementa más la tensión. Es un clásico total, la rivalidad es siempre a morir, es más diría que llega más allá por ser un país tan futbolero. La sensación que yo viví allá es una que los clásicos de acá no dan, los de allá desde que uno sale del hotel de concentración uno ve gente en el camino durante todo el trayecto alentando. En cancha es duro, fuerte, es complicado. No le perdonan a uno en un clásico.

Podría decir que es algo similar a lo que se ve en los clásicos argentinos, chilenos, es como decir un Boca - River. Lo único que me llamó la atención fue que la calle estaba repleta de aficionados todo el trayecto, me recuerdo que los buses ingresaban en diferentes entradas para evitar enfrentamientos.

Ambas aficiones van al estadio, pero están separadas, están totalmente alejadas porque sino la cosa se puede poner peligrosa.