Esteban Valverde. 10 abril
Giancarlo González intenta despejar una pelota ante la presión del jugador del Inter de Milán, Milan Skriniar. El tico vistió dos campañas la camisa del Bolonia. Foto: AP
Giancarlo González intenta despejar una pelota ante la presión del jugador del Inter de Milán, Milan Skriniar. El tico vistió dos campañas la camisa del Bolonia. Foto: AP

Giancarlo González llegó desde el martes a Los Ángeles para cerrar su vinculación al Galaxy de esa localidad. El defensor costarricense que desde agosto del 2014 se había ido a Italia, después de un majestuoso Mundial y ser clave en el Columbus Crew, tiene todo listo para regresar a los Estados Unidos.

El futbolista ya hizo trabajo este miércoles con los de la Galaxia; no obstante, el anuncio oficial de su firma por los próximos tres años, tal y como lo adelantó La Nación el 13 de marzo, no será hasta este jueves o viernes. Lo cierto es que el técnico Guillermo Barros Schelotto podría contar con el tico el propio sábado, en el juego contra el Philadephia Union.

La MLS representa para González una liga en la que agarró el valor necesario para dar el salto a las ligas top del Viejo Continente. Previamente a llegar al fútbol norteamericano, el Pipo había salido de Alajuelense para vincularse al Valerenga noruego en 2012, pero en el 2014 llegó al Crew. Ahí, seis meses fueron suficientes para convencer al Palermo italiano de que lo comprara.

Giancarlo en su primera etapa en Estados Unidos disputó 1.530 minutos en 17 partidos y no pudo terminar la temporada debido a que asistió a la Copa del Mundo y después fue colocado en la Serie A.

El fútbol de Estados Unidos transformó a Giancarlo, lo volvió un verdadero mariscal en el campo de juego, al punto que en dos ocasiones ganó el Latino de la Jornada y otras veces estuvo nominado.

Luis Marín, quien en aquel momento era asistente técnico de la Selección Nacional que tenía como comandante a Jorge Luis Pinto, contó que pese a que el Pipo traía un buen ritmo internacional de Noruega, la llegada a la MLS terminó de afianzarlo.

"En esa oportunidad me acuerdo que previamente a Estados Unidos estuvo en Noruega, él venía con un ritmo bueno, digamos que es una liga no tan diferente, pero la MLS le dio una confianza diferente, jugó más minutos, se sentó bien", mencionó.

Para Marín, la llegada de González a los Estados Unidos por segunda vez es una oportunidad de agarrar alto nivel en una fase madura de su carrera.

"Este nuevo paso es importantísimo porque él llega con una experiencia diferente. De esta forma puede ayudar a tener más regularidad que la que ha tenido en Italia y pueda retomar confianza para los retos que vienen con Selección", finalizó.

La seguridad adquirida en la Tierra del Tío Sam fue clave para ver al Giancarlo González que lució como líder indiscutible de la defensiva costarricense en la Copa del Mundo al jugar durante los cinco encuentros de la Nacional en tierras brasileñas.

Seguidamente, fue vendido como el defensor más caro hasta 2014 de la MLS a Europa. El Palermo de Italia pagó $5 millones.

El zaguero tuvo tres temporadas buenas con los de color rosa, ahí acumuló 81 partidos disputados en tres campañas y cuando su equipo descendió fue vendido al Bolonia, escuadra en la que estuvo los últimos dos campeonatos.

Ahora, Giancarlo está listo para regresar al país que lo graduó como mariscal, en el que brilló durante cuatro meses y le sirvió de antesala para después del Mundial cruzar el Atlántico y tener su chance en el primer mundo deportivo.