Esteban Valverde.   5 noviembre
Deyver Vega suma 761 minutos jugados con el Valerenga en la actual campaña, además dos anotaciones. Fotografía: Facebook de Deyver Vega

Deyver Vega fue clave para el Saprissa en el Invierno 2014. Con el conjunto tibaseño consiguió su estrella 31, un torneo que le sirvió para convertirse en una realidad y en el ‘futbolista de moda’. Hoy Vega lucha por esa consolidación, pero fuera de Costa Rica, donde sortea obstáculos para volver a ser el jugador desequilibrante que brilló en la S.

Su anotación en la final ante Herediano, en ese certamen, fue clave para terminar de enamorar a los morados, quienes lo empezaron a considerar vital, trascendental. Desde ese momento, el futbolista fue visto con otros ojos y los rumores de una salida de Costa Rica empezaron a llegar a sus oídos, pero no fue hasta 2016, en marzo, que partió a Noruega.

Deyver se fue con la clara intención de avanzar en su carrera profesional, conseguir desarrollo personal y tener, en paralelo, la oportunidad de meterse en la Selección Nacional; sin embargo, no siempre los planes salen como se piensan y el exmorado tuvo que lidiar con una serie de problemas musculares que frenaron su proceso.

El extremo vivió una temporada de adaptación en su primer año, no obstante logró acumular 1.101 minutos. Todo se comenzaba a acomodar y Deyver notaba su avance.

Empero, con la llegada del primer invierno fuerte, el tico comenzó a notar situaciones en su cuerpo que lo ocuparon. De hecho su primer dolor de cabeza se presentó en 2017, en los isquiotibiales de la pierna derecha (parte posterior del muslo).

“En Saprissa nunca padecí de isquios, pero es que acá uno se enfrenta a otra intensidad, otro ritmo, más en la liga nórdica que es más intensa por el clima. Uno solo quiere correr y es peor para los músculos. Yo tengo compañeros noruegos que también sufren por este tipo de cosas”, expresó.

Cuando las bajas temperaturas llegaban a acompañar los entrenamientos y los partidos, los músculos del sancarleño lo comenzaron a atormentar. El cuerpo del futbolista se enfrentaba al desgaste físico, en muchas ocasiones a -0 grados centígrados.

“En Brann las veces que recaí fue al final de temporada que el músculo estaba frío, me he lesionado en el 2017 y 2018 al final de la temporada y es complicado, pero eso me hizo notar que tenía un problema que debía corregir o buscar solucionar, porque el isquiotibial derecho me estaba causando cierta incomodidad”, declaró.

Luego de que en 2017 sintiera el desgarro en su pierna derecha y la situación se repitiera un año después, el futbolista decidió no quedarse de brazos cruzados y pidió asesoría en el club para fortalecerse.

También solicitó ayuda a amistades ticas, quienes le elaboraron un plan complementario.

El golpe que hizo al nacional prestarle más atención a su situación fue perderse la última convocatoria a la Selección Nacional, en noviembre del 2018, cuando Rónald González lo decidió llamar para los juegos ante Chile y Perú.

“Cuando en noviembre pasado tuve una lesión y no pude ir a la Sele pues fue difícil. Tuve un desgarro del que empecé a recuperarme en Costa Rica, en enero todavía me afectó. Mi futuro estaba incierto en ese momento y yo regresé al Brann. Luego se dio lo del Valerenga y desde que llegué nos enfocamos en estar bien. Hice la pretemporada bien y me fueron introduciendo poco a poco, por ejemplo jugaba 15 minutos y así, de igual forma continúe sumando y si usted ve los números prácticamente solo me he perdido seis partidos. Ha sido un proceso de precauciones pero he logrado aportar”, contó.

El hábil volante ahora cuida mucho más sus comidas, también hace un trabajo de gimnasio bastante fuerte para fortalecer. En ocasiones asiste al entrenamiento diferenciado hasta tres veces por semana.

Su profesionalismo ha llegado a tal nivel que ya tiene lista su etapa de descanso activo para la temporada 2020, es decir, qué hará en sus vacaciones para no descuidarse.

“Acá terminamos el primero de diciembre, entonces buscaré cómo mantenerme allá en Costa Rica, pero también debo cuidar el trabajo extra cancha. Yo vuelvo en enero acá, por dicha pude trabajar ese problema de los desgarros en los isquios y ya estoy más fuerte”, agregó.

El invitado, Manuel Víquez, preparador físico

¿Cómo se manejan las lesiones recurrentes de isquiotibiales?

“El isquiotibial es el músculo que se encuentra en la parte trasera de los muslos. Si hay incidencia de lesiones de isquiotiobiales lo que normalmente se hace es un protocolo para evaluar los rangos de movimiento de la pierna y la relación con el músculo, porque muchas veces no se toma en cuenta si hay un acortamiento en la zona o si están en tamaño normal. También hay que valorar la pisada del jugador, porque muchas veces este puede ser el problema en ese tipo de zonas. Si el jugador tiene una diferencia muscular entre una pierna y la otra pues también hay que analizarlo. Otro punto importante es que si se sabe que el músculo tarda en entrar el calor, pues hay que intensificar el calentamiento de la zona con ejercicios de activación por mayor tiempo y a intensidades moderadas".