Esteban Valverde.   19 abril, 2018
Bismarck Acosta disfruta de caminar en medio de la nieve en el centro de Bergen. Fotografía: Cortesía

Bismarck Acosta tiene cinco años en el fútbol de Noruega. En la primera división de este país nórdico ha disputado 104 partidos, en todos ha sido titular, y solo en uno no jugó los 90 minutos, además es uno de los capitanes del Brann de ese país; en las calles lo detienen para fotografías y autógrafos; pero si viene a Costa Rica, Acosta es prácticamente invisible.

El central que tiene como su pueblo de origen Bribrí, Talamanca, no esconde que acá en Costa Rica las pocas personas que lo reconocen le han llegado a preguntar si ya se retiró, debido a que se sabe poco de él y de su carrera en el exterior.

Ver más!

“De hecho yo me veo como si fuera goma de mascar, porque usted ha visto que con el chicle se engaña al estómago de que es comida, pero no lo es... Yo siento que allá en Costa Rica dicen: ‘ahí está y ya’. Como que no se le da mucho énfasis a los que estamos en Noruega, la gente a veces se olvida de nosotros, no sé si lo ven como un país no tan futbolero. Cuando voy a Costa Rica hasta me preguntan si me retiré”, mencionó entre risas.

Acosta dice que aceptó vincularse al IK Start, en 2013, luego de militar en el desaparecido Belén. Sus inicios en Noruega no fueron nada sencillos, pero el carácter y deseo de superación pudieron más que cualquier dificultad.

El idioma y el clima se convirtieron en grandes piedras a superar. Bismarck sabía muy poco inglés, tampoco conocía el noruego y menos estaba acostumbrado a temperaturas bajo cero.

“Prácticamente me fui a ciegas, porque me llegó una oferta un martes y ya el jueves estaba viajando. Imagínese que cuando me bajo del avión veo aquello todo blanco (lleno de nieve) y digo: 'Sea tonto... ¿A dónde me vine a meter?' Al final me salvó que Jorge Alejandro Castro estaba en el IK Start y me avisó que llevara abrigos”, recordó entre risas.

Anécdota: “Me pasó como tres veces en el Start, que cuando caía demasiada nieve, salía de la casa a caminar y cuando me daba cuenta estaba patas para arriba en el suelo, es que es demasiado resbaloso y no me podía sostener, entonces mucha gente se ponía a reír, pero llegaban a ayudarme... Al final terminábamos todos en el suelo”, Bismarck Acosta.

En los primeros días, comunicarse era todo un reto. Con un inglés sumamente básico, logró entre señas y dibujos darse a entender.

Bismarck en un lago congelado navega en un bote. Fotografía: Cortesía

Luego de un quinquenio en Noruega, todavía acepta que el noruego prefiere evitarlo porque es demasiado complicado; no obstante, se volvió un aprendiz empírico del inglés.

“A la semana de estar aquí dije que esto no pintaba bien y me iba devolver, pero me sostuve a puro carácter. El inglés que tengo es a puro hablar, he agarrado demasiado de escuchar a la gente, el noruego es muy difícil, sé unas palabras, pero yo prefiero inglés”, confesó.

La comodidad es tal en el país europeo que uno de los hijos del jugador nació allá y cuando tenga 18 años podrá elegir por si opta por esa nacionalidad.

El costarricense vive en Bergen, la segunda ciudad más grande de Noruega, y que tiene una población estimada de 275.000 habitantes. El gran atractivo que tiene este lugar es que es el gran puerto de los cruceros de pasan por el país.

El pueblo es reconocido a nivel europeo como uno de los más bellos, gracias a los paisajes de casas de madera que se ven por diferentes partes de la ciudad.

Con aspectos de la vida cotidiana como la comida y el transporte, Acosta es claro en que nunca sufrió debido a que Noruega es un país desarrollado que brinda todas las facilidades a su población.

“Yo soy demasiado independiente, entonces me cocino solo, aquí me encanta ponerme a inventar”, declaró.

Una de las principales preocupaciones del jugador de 31 años cuando se fue, era cómo iba a conservar sus extravagantes cortes de cabello.

“Al final decidí aprender a darle mantenimiento yo, entonces compré varios espejos y me lo retoco acá, eso sí me lo traigo cortado de allá y pintado... Es que le voy a ser sincero, si yo me lo cortó acá en Noruega, sea bárbaro, quedan puros picos”, dijo.

En la parte deportiva, el futbolista encontró fuera de Costa Rica la estabilidad que no pudo hallar en un plantel grande de nuestro país, pese a militar en Herediano. Con el Start, el defensor jugó 4.649 minutos en dos campañas y lleva 4.502 en tres con el Brann.

Bismarck añadió que su gran duda es: ¿Qué le faltó para ser tomado en cuenta en la Selección Nacional?

“Eso es algo muy curioso, porque cuando estaba en Belén me llamaban a la Selección, pero ahora que estoy acá no me vuelven a ver. No sé si los integrantes de la Selección verán partidos de acá, pero yo no me mortifico con eso porque acá estoy tranquilo, ya salí de Costa Rica. No estaré en el mejor equipo del mundo, pero estoy feliz y acomodado. La Selección es una vitrina y ya logré irme afuera”, analizó.

La clave para rendir en el nivel europeo radica para el jugador en su orden táctico, situación que es vital para los técnicos del Viejo Continente.

“Nunca tiré la cabeza hacia abajo, siempre me concentré en pensar positivo. Yo siento que ser muy ordenado en muchas cosas como en la parte táctica funciona para que usted sea valorado acá, yo cumplo con lo que me piden. Aquí me piden que tire la bola arriba y yo lo hago”, profundizó.

Acosta tiene contrato por lo que resta de la temporada y un año más con el Brann, lo cierto es que él quiere terminar su carrera allá y no se visualiza volviendo a jugar en Costa Rica... Es más, incluso analiza la posibilidad de continuar su vida en el país que le dio éxito en el fútbol y lo reconoce.

Colaboró el estadígrafo Luis Quirós.

Ligas 'trampolín' de Europa encuentran en Costa Rica un verdadero paraíso de piernas
Danny De Maesschalk (Izq.) junto a Johnny Chaves, técnico de Santos (Centro) y José Luis Rodríguez (de Futbol Consultants) en un almuerzo la semana pasada. Fotografía: Cortesía

La última visita al país del director deportivo del Waasland-Beveren de Bélgica, Danny De Maesschalk, la semana pasada, demostró la apuesta de países 'trampolín' en el fútbol europeo por costarricenses.

El gerente del plantel de la primera división belga estuvo en Costa Rica por una invitación de la agencia de jugadores Futbol Consultants.

José Luis Rodríguez, presidente de la organización, manifestó que el interés de equipos como el Waasland nace a partir de razones deportivas y económicas.

"Yo siento que ellos lo que ven es la calidad de los ticos. Aparte de eso pueden tratar de contratar al mejor local de la liga tica, y además mantener los estándares económicos de su club porque no es igual que ir a buscar a Dinamarca o Suecia... El costo será mayor", manifestó.

Rodríguez expresó que en la parte deportiva lo que toman en cuenta es la calidad técnica del jugador.

"Ya luego se ve el historial estadístico de los ticos en Europa. En Escandinavia y Bélgica hay muchas historias positivas como Celso Borges, Cristian Gamboa y Bryan Oviedo", recalcó.

De hecho, el jerarca de Futbol Consultants contó que parte de la negociación de Ian Smith al Norrköping de Suecia fue por las buenas referencias que hay en la zona del lateral titular de Costa Rica: Cristian Gamboa.

"El director deportivo del Waasland observó tres diferentes niveles en nuestro país: Futbol Consultants Moravia contra Aserrí, un partido de Segunda División, también vimos Santos ante Pérez Zeledón y Saprissa - Guadalupe. Se fueron contentos y el director deportivo tiene reunión con la junta directiva y tomarán decisiones respecto a posibles ofertas la próxima semana", finalizó.

Entre los principales prospectos nacionales está el volante contención del Santos, Wílmer Azofeifa.