Esteban Valverde. 27 agosto
Ariel Rodríguez realiza un remate en un entrenamiento del Ho Chi Minh City de Vietnam. Fotografía: Facebook del Ho Chi Minh City
Ariel Rodríguez realiza un remate en un entrenamiento del Ho Chi Minh City de Vietnam. Fotografía: Facebook del Ho Chi Minh City

Ariel Rodríguez ya disfruta de su aventura deportiva en la exótica Vietnam, empero sus emociones se dividen en dos: la nueva responsabilidad deportiva que tiene con el Ho Chi Minh City de ese país y el orgullo diario que siente por la labor de su esposa, Nazareth Cubero, quien es doctora en el Ceaco (Centro Especializado de Atención a pacientes con Covid-19).

Cuando Ariel decidió regresar a Costa Rica para inicios del presente año, su pareja le comunicó que quería volver a ejercer como doctora, por lo que concursó para ingresar al Ceaco; en aquel momento ese centro hospitalario se preparaba para el impacto de la pandemia por el nuevo coronavirus.

El jugador no dudó en apoyar a su esposa, pese a que sintió cierto miedo porque ella se rozaría con el nuevo coronavirus a diario.

“Ella tenía cuatro años de no laborar, cuando volvimos a Costa Rica me dijo que tenía ganas de trabajar, entonces ella me dijo que amaba su profesión y que quería hacerla. Tuvo la bendición que cuando abrieron el hospital la llamaron y la dejaron y está desde el inicio. Yo tenía miedo al principio, pero ella feliz, siempre ha tenido mucho cuidado y se ha manejado con todos los protocolos y no ha pasado nada. Nosotros nos hicimos pruebas y no salimos positivos, mi esposa está bien y estamos felices que ella pueda hacer su profesión y pueda ayudar a personas”, dijo Rodríguez.

El futbolista a inicio de torneo no pensó que una oportunidad como la que le salió en el fútbol de Vietnam apareciera, sobre todo por las condiciones mundiales de viajes y demás, no obstante ahora que se encuentra en territorio asiático espera poder trasladar a su familia en un futuro cercano.

“Me vine solo porque mi esposa trabaja en el Hospital contra la Covid-19, entonces no podía traérmela. Tuve que venirme y esperar a ver cómo acomodamos todo para traerme a mi esposa y mis hijas que son un pilar en mi vida y las necesito acá conmigo. Le pido a Dios que todo se resuelva pronto y tengo la fe que todo se dará de la mejor manera para que ellas puedan venir. Acá los aeropuertos también están cerrados; entonces, debemos tener calma”, profundizó .

Ariel no esconde que pese al buen rendimiento que estaba mostrando con Saprissa, él aceptó volver a Asia, después de su paso por Tailandia, por la oportunidad económica que tuvo de frente.

“Las oportunidades hay que aprovecharlas, tengo que velar por el futuro de mi familia, porque tengo dos hijas. Cuando yo hablé con Saprissa yo no quería venirme por la parte deportiva, yo sabía que estaba regresando a mi ritmo, pero bueno, me ganó lo económico. Con respecto a la Selección pues me gustaría ser tomado en cuenta, aunque sé que estoy largo y es más complicado, también pude escuchar que estar tan largo era un gasto muy grande para la Selección en lo que es compra de tiquetes, entonces eso afecta. No van a estar invirtiendo en llevar un jugador desde Vietnam teniendo otros allá, pero bueno, yo trabajo y si me llaman pues feliz de la vida viajo como lo hice cuando estaba en Tailandia”, contó.

Al jugador le venían dando seguimiento desde la serie semifinal contra Cartaginés y con él hubo un acuerdo prácticamente acabado el torneo por lo que decidió conversar con Saprissa, plantel que no puso traba para su salida.

“Para la serie contra Cartaginés a mí me comentaron que se podría presentar una oportunidad para salir, pero yo como estaba concentrado con las finales allá pues no le di mucha importancia, después de eso seguimos en contacto y cuando terminó el torneo me mandaron la propuesta. Yo conozco el sudeste asiático entonces sé más o menos a lo que me venía a enfrentar y tomé la decisión. La verdad no dudé porque la situación del país es difícil en la parte económica y que a uno le salga un buen contrato es complicado”, explicó.

El ariete en Vietnam tuvo que someterse a cuatro pruebas para detectar el virus y además una cuarentena de 15 días, todo supero con éxito.

Rodríguez comparó su paso por Tailandia a lo que enfrentará ahora. El jugador estuvo en la primer nación durante dos años.

“Son países muy parecidos, en la parte cultural, la comida y el idioma es diferente, pero los vietnamitas son muy similares a los tailandeses. La guerra terminó aquí en el 80 y el país está súper avanzado. Me sorprende la forma en que se recuperaron porque ellos sufrieron mucho. También otro punto es la cantidad de motos que hay, son demasiadas. Aquí probé un plato que se llama Pho que es una sopa y un sándwich para el desayuno, eso es lo más exótico que he probado, porque no soy de probar cosas raras. Sé que hay comidas extrañas pero no las he probado”, expresó.

“El sándwich es de carne, jamón y vegetales. La sopa tiene unas bolitas de arroz o huevo y la proteína”, agregó.

Sobre el nuevo estilo de fútbol que enfrentará el goleador fue claro que es una liga en desarrollo que le permitirá seguir desarrollándose. Además dio a conocer que de Costa Rica lo único que se conoce son los nombres de Paulo César Wanchope y Keylor Navas.

“Con respecto al fútbol, la gente siempre habla sin saber, porque acá no saben donde está Costa Rica. Cuando yo menciono acá Costa Rica lo único que dicen es Keylor Navas o Paulo Wanchope, pero no saben dónde está ni nada, la gente acá puede pensar que en Costa Rica no hay fútbol, como en Costa Rica piensan que acá no hay, pero acá tienen su liga, su federación y todo. Ellos para ir a un mundial se enfrentan a Japón, Australia, Corea del Sur y por eso les cuesta tanto. Ellos son buenos jugadores, tienen técnica, tal vez tácticamente no son tan buenos, pero creo que aquí como en Tailandia usted puede crecer”, dijo.

Ariel Rodríguez llegó junto a José Guillermo Ortiz al Ho Chi Minh City. En el último semestre con Saprissa, el Samurai marcó siete goles.

El exsaprissista disfruta de su actualidad entre los retos de su nueva aventura deportiva y el orgullo de tener a su esposa en el primer frente de batalla contra la pandemia.