Antonio Alfaro.   25 noviembre, 2020
La leyenda del fútbol argentino Diego Armando Maradona murió este miércoles a los 60 años. Foto: Guillermo LEGARIA / AFP

Entre todas sus frases, su colección de frases, algunas disparatadas, otras valientes, graciosas, obscenas, retadoras, ingeniosas y absurdas, hay una de Maradona que quizás Costa Rica nunca olvide.

La dijo el viernes 6 de diciembre del 2013. ¿Le dice algo ese año como antesala de un gran evento? Ese día, la diosa fortuna se había encargado de poner a Costa Rica en el “Grupo de la Muerte” de Brasil 2014, casi una broma de mal gusto con Inglaterra, Italia y Uruguay, difícil de digerir para charrúas, ingleses e italianos. Para los ticos, ni hablar. ¡¿Qué importaba Costa Rica en esa batalla de gigantes?! Sin embargo, mientras el mundo debatía cuál de las potencias quedaría eliminada, Maradona se acordó de la Sele.

Aquel instante fue recogido y descrito por el periodista costarricense Eduardo Baldares en uno de los capítulos del libro Un sueño redondo: “En su programa De zurda, el exastro Diego Armando Maradona se deja decir, interrumpiéndose él sólo por culpa de unos abscesos, mezcolanza de tos y risa: “Yo, siendo costarricense me tengo que pegar un tiro, porque el grupo que me tocó, después de pegarme la cabeza contra los palos, tirarme a los pies, irme a jugar la vida a canchas que sabemos jodidas y pesadas... qué te toque un grupo así (sic)”.

Nápoles llora a su ídolo.

En ese momento no parecía tan descabellada la opinión del Diez, el hombre al que muchos llamaron Dios, fallecido este miércoles a los 60 años a causa de un paro cardíaco, según informó su equipo de comunicación. Sobreviviente de más de un atentado contra su salud, incluyendo drogas, alcohol, obesidad, problemas cardíacos y recién operado de un hematoma en la cabeza, Maradona jamás imaginó que viviría para ver a Costa Rica derrotar a Uruguay (3 a 1) y a Italia (1 a 0) y empatar con Inglaterra (0 a 0).

Nadie podía imaginarlo, aunque algunos en Costa Rica -como quien les escribe esta nota- lejos de querer pegarnos un tiro, como sugería metafóricamente Maradona, nos frotábamos las manos con la travesura del azar.

“¿Y si nos toca la más fea?” -había escrito el suscrito previo al sorteo-. “¿Si Costa Rica va a un Mundial a jugar la primera ronda, cuando mucho la segunda, no es más emocionante bailar con la más fea? Que sufran los grandes las desventuras de un grupo peligroso. Para nosotros, la más fea es guapa. Muy guapa”.

El mismo Maradona sería de los primeros en llenar de elogios al cuadro tico, con cada una de sus presentaciones, sin faltar algún elogio al técnico Jorge Luis Pinto. Metido de lleno en el seguimiento de aquel mundial, el ídolo argentino también tuvo palabras en defensa de Costa Rica, cuando pareció una exageración, casi una insinuación, el llamado de siete jugadores costarricenses a control antidopaje luego de la victoria sobre Italia.

“Es una falta de respeto (hacia Costa Rica)”, señaló Maradona, reconocido critico de FIFA durante de bastantes años y posiblemente con no muy buenos recuerdos del control al antidopaje, el mismo que lo sacó del Mundial de 1994, acusándolo de haber ingerido un coctel de sustancias dopantes.

“Me cortaron las piernas”, exclamó entonces la figura de Argentina, quien había vivido una increíble puesta en forma para jugar la Copa.

Junio 30, 2018

Exactamente 20 años después, Maradona no fue indiferente ante las pruebas aplicadas a Celso Borges, atleta de casi 11 kilómetros recorridos ese día; Marco Ureña, la ficha a la que pocos imaginaron en el Mundial, convertido en relevo estrella de Pinto; Michael Barrantes y Diego Calvo, dos de los más inquietos en el banquillo; Keylor Navas, culpable de negar el gol a Mario Balotelli y en pleno despegue en la Copa con cuatro paradones; Christian Bolaños, cuyas gambetas rompieron el catenaccio; Bryan Ruiz, declarado el Más Valioso del Partido, definitivamente atrapado in fraganti: no era posible anotarle a Buffon sin estar dopado.

Nunca entendí por qué no llevaron a Junior Diaz al control antidopaje: si no era suficiente jugar la posición prohibida con maestría y hacer el centro del gol con precisión milimétrica, debió bastar con que anulara Cersi, el joven diamente italiano en ese momento, incluido de cambio por el extremo derecho para llenar el área de centros. Diaz no lo dejó. En su lugar, el lateral izquierdo recuperó 17 balones.

Debió estar entre los convocados pero, según explicó FIFA, nada antojadizo o manipulado sucedió con la convocatoria a tanto tico. No podía ser uno menos ni uno más. Según el máximo organismo del fútbol mundial, fueron convocados los dos jugadores de rigor, como sucede a cada selección en cada partido, y cinco adicionales que tenían pendiente el control antidopaje que suele realizarse previo a la Copa. ¿Lo creería Maradona?

Ya él había trazado su teoría de la conspiración: “Algunas personas están molestas porque Costa Rica y no las grandes selecciones han clasificado a los octavos de final y entonces los sponsors no pagarán el dinero que prometieron”.

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