Fiorella Montoya Monge. 6 junio
La delantera de 19 años jugó con las pamperas en 2017 y volvió al equipo este año. Fotografía: Merelyn Alvarado.
La delantera de 19 años jugó con las pamperas en 2017 y volvió al equipo este año. Fotografía: Merelyn Alvarado.

Son aproximadamente 257 kilómetros los que separan Guápiles de Liberia. Todo ese trayecto es el que recorre Merelyn Alvarado para llegar al equipo que le abrió las puertas en el deporte que tanto ama. Por eso, muchas veces sale de la universidad y empieza su recorrido en tres buses rumbo a Guanacaste para llegar a la 1 a. m. y disputar un juego diez horas después, aunque no perciba salario, solo viáticos.

La larga distancia no frena a esta joven que disfruta día a día del balompié.

“Es complicado por el traslado y las horas de viaje, es muy cansado, pero estoy haciendo lo que más me gusta y lo que me apasiona en un lugar donde me siento bien, entonces creo que el viaje y lo complicado es lo de menos”, mencionó Alvarado.

Gracias a los diferentes esfuerzos que realiza Liberia, algunas jugadoras que viven lejos pueden continuar practicando el deporte.

“Nosotros realizamos rifas, vendemos comidas y cuando se juega en Liberia cobramos la entrada, todo ese dinero va directo a los viáticos de las jugadoras”, explicó Meribeth Fuentes, asistente técnica de Liberia Fútbol Femenino.

En el caso de Alvarado, gasta cerca de ¢15.000 en los pasajes ida y vuelta hasta Liberia y no es la única jugadora que debe realizar viaje, ya que el club guanacasteco tiene entre sus filas a jóvenes provenientes de Santa Cruz, Upala, Miramar, San José, Sarapiquí y Bagaces. A 10 de ellas, deben cubrirles la totalidad de los viáticos.

Cada una se une a los entrenamientos una vez por semana, el día viernes, y se quedan en esa ciudad hasta el sábado o domingo según el día en que disputen el juego de la fecha correspondiente.

Para no perder el ritmo y la condición de juego, durante el resto de la semana deben seguir un plan que el entrenador les envía, según sus posibilidades, ya que todas deben dividirse entre el trabajo o estudio y el fútbol.

El equipo femenino de CCDR Liberia finalizó el Apertura 2019 en la sétima posición. Fotografía: Meribeth Fuentes
El equipo femenino de CCDR Liberia finalizó el Apertura 2019 en la sétima posición. Fotografía: Meribeth Fuentes

Por su parte, la jugadora de 19 años es estudiante de Educación Física en Guápiles, esto significa que luego de asistir a sus clases universitarias debe ir directo a tomar el primero de tres buses, en un viaje que en ocasiones puede llegar a ser toda una travesía.

“Hace poco salí de la universidad un sábado a las 3:30 p. m. y me fui en bus para San José, cuando íbamos subiendo en la ruta 32 se vino un derrumbe y estuvimos ahí dos horas. El bus se devolvió y se fue por Turrialba, o sea casi cuatro horas y media más de viaje, entonces no sabía qué hacer porque el último bus para Liberia salía a las 8 p. m. y ya no llegaba. Gracias a Dios había un amigo de una prima que iba para Puntarenas y él me llevó. Ahí llegué a las 2 a. m. del domingo, ese día tenía partido en la tarde así que dormí un rato y me fui para Liberia”, explicó la jugadora.

Según comenta Meribeth Fuentes, la jugadora ha llegado incluso a la 1 a. m. para disputar un encuentro a las 11 a. m. y dentro del equipo es visto como un esfuerzo digno de admirar.

“Ella es una persona muy humilde y entregada a lo que le gusta y para Liberia es un honor tenerla aquí. El sacrificio y el amor al equipo es inmenso”, añadió Fuentes.

La "9″ del conjunto liberiano ha estado vinculada al club desde el 2017. Posteriormente probó suerte en un combinado guapileño; sin embargo, no se dieron las condiciones que ella esperaba y volvió a Liberia a inicios del 2019. Además, jugó con la Sub-15 y con la Sub-17 de la Selección Nacional y también disputó el premundial en Granada. Tuvo participaciones con la Sub-20 y recibió llamados a la Mayor.

Para la jugadora, esas siete horas de viaje sin ningún tipo de salario no significan nada cuando hace lo que más ama.

“Me motiva el amor que uno le tiene al equipo y al deporte en sí, pero a Liberia le debo mucho, ya que me han ayudado tanto personalmente como en lo deportivo y se los agradezco muchísimo”, finalizó Alvarado.