Steven Oviedo, Daniel Jiménez. 15 mayo
Wálter Centeno sufrió con la derrota de su equipo en la final ante San Carlos. Fotografía José Cordero
Wálter Centeno sufrió con la derrota de su equipo en la final ante San Carlos. Fotografía José Cordero

Wálter Centeno logró llevar al Saprissa hasta la final de la segunda fase del torneo, pero no logró que los morados forzaran una Gran Final al empatar sin goles ante San Carlos.

Centeno había revelado que estaba obsesionado con ser campeón, que lo tenía entre ceja y ceja, pero este miércoles sale cabizbajo al perder su primera final al mando de Saprissa.

Al estratega lo ha caracterizado ser muy expresivo y así fue durante unos 90 minutos muy sufridos, en los que su equipo pareció ser más en la cancha, pero fue incapaz de llevar esa tenencia de pelota al marcador.

“Ganaron, llamémoslo, no bien. La verdad que nosotros no anotamos las opciones. Creo que hicimos un gran cierre. Yo tenía tiempo de no ver a un perdedor que juegue mejor que el campeón; tenía tiempos”, detalló Paté en declaraciones a Tigo Sports.

Saprissa cambió su formación estelar, sorprendió con la inclusión de Luis José Hernández como lateral por izquierda para pasar a Aubrey David a la mediacancha y así ubicar a Michael Barrantes como volante de contención.

Además, Centeno complació a gran parte de la afición morada con la inclusión de Rubilio Castillo junto a Johan Venegas. El catracho era pedido por los seguidores morados, pues en la ida tardó solo 10 minutos en anotar el empate de su equipo.

No obstante, Rubilio no logró ser factor en el partido, los defensores Rudy Dawson y Áaron Salazar lo controlaron de buena manera y hasta parecía que le estorbaba a Johan Venegas.

Centeno se decidió a hacer cambios muy tarde en el partido, cuando el 0-0 se le hacía enorme a los morados y el margen de maniobra era más estrecho.

Durante los últimos minutos Centeno sufría en la banca, se movía de un lugar a otro intranquilo, con el conocimiento de que los minutos eran su peor enemigo.

Con los pases fallados por sus dirigidos explotaba de la molestia, le gritaba al futbolista que se había equivocado y terminaba desahogándose hacia la banca, como tratando de encontrar una explicación.

Las variantes llegaron a 15 minutos del final con el ingreso de Marvin Angulo, pero ya Saprissa ahí estaba echado a su suerte, le costaba hilvanar ante el cerrojo de los sancarleños y no tenía más remedio que lanzar balones largos… lo que odia Wálter Centeno.

Los últimos dos cambios del estratega fueron Jairo Arrieta y John Jairo Ruiz, en los últimos diez minutos del compromiso, pero ninguno de los dos logró ese ansiado gol que le diera la vida a Saprissa.

Para Wálter Centeno ahora vendrá un periodo de reacomodo, en el que podrá conformar la planilla de los morados, con jugadores propicios para ese estilo de pelota al pie y de posesión, algo que no pudo hacer en este torneo, pues llegó a un equipo que tenía el sello de Vladimir Quesada.