Por: Cristian Brenes.   20 marzo

Wálter Centeno hizo celebrar a Saprissa en más de una ocasión como jugador y aún es recordado como ídolo, pero este martes metió a los morados en un embrollo, los hizo lucir mal y los llenó de dudas de cara al clásico, aunque al final no pasó de un empate 2 a 2.

El griego Álvaro Aguilar (izquierda) observa como Johan Venegas (centro) recibe una falta de Kenneth Cerdas (derecha) en el juego que culminó con empate 2 a 2. Fotografía: Rafael Pacheco.
El griego Álvaro Aguilar (izquierda) observa como Johan Venegas (centro) recibe una falta de Kenneth Cerdas (derecha) en el juego que culminó con empate 2 a 2. Fotografía: Rafael Pacheco.

El punto hace peligrar el liderato del conjunto de Vladimir Quesada. No obstante, las consecuencias van más allá, si se toma en cuenta que dieron un mal partido y sumaron dos bajas más, esta vez fueron Heiner Mora y Luis Stwart Pérez los afectados y se suman a la larga lista de bajas para chocar con la Liga: Christian Bolaños y Marvin Angulo por dolencias y Daniel Colindres y Kevin Briceño por estar con la Selección.

El panorama podría ser aún más complejo para el Monstruo si este miércoles Alajuelense y Herediano ganan, lo que podría dejarlos en el tercer lugar y en una semana crucial en el Clausura 2018.

Paté inconforme

Se quitó su suéter con furia, soltó un par de palabras al aire para liberar su frustración, apretó los puños y frunció el ceño, mientras caminaba directo al camerino sin encontrar una justificación clara del porqué salió perdiendo 1 a 0 al finalizar el primer tiempo.

El enojo de Wálter Centeno era absoluto y no era para menos, su equipo hizo todo para salir como mínimo con ventaja, pero no supo golpear.

Los griegos encimaron a los morados, se apoderaron de la pelota, tuvieron dinámica, buena elaboración, profundidad por los costados y la presión alta asfixió al rival.

La S lució aturdida, desordenada y totalmente extraviada. La ausencia de futbolistas como Marvin Angulo y Mariano Torres pesaron en demasía, al no tener a un cerebro que manejara los tiempos y la esférica.

Sin embargo, la molestia de Centeno tenía toda la razón de ser. De qué sirve todo lo anterior si no se le saca provecho y más bien se paga cualquier error.

Los tibaseños apenas pudieron hacer un remate directo en la inicial, pero ¡qué clase de remate! Johan Venegas aprovechó un centro milimétrico de Yostin Salinas, controló, pensó y sacó un disparo espectacular para lograr un golazo en el 13’ y de paso liberar presión.

Eso sí, fue todo en ataque para la visita, el resto fue un monólogo local hasta el descanso, aunque sin ningún resultado.

Para el complemento llegó un poco de alegría para Grecia, no así para Paté. Harry Rojas finalmente tradujo el dominio en tantos y en el 51’ emparejó.

Cobro de tiro de esquina desde la derecha, error en el despeje y Rojas apareció para definir de derecha y festejar, pero Wálter siguió molesto, no se movió de la hielera en la que estaba sentado y todo tenía una razón de ser: sabía que debían estar ganando.

Para enojar aún más a Centeno, en el 63’ los saprissistas golpearon de nuevo, sin mucho mérito y en su segundo intento al arco. Juan Bustos arrancó desde la zona media, filtró la pelota y Randy Chirino conectó la esférica desde fuera del área.

El timonel de los locales no podía esconder su furia, gestos iban y venían. No obstante, en el 71’ al menos dibujó una sonrisa. Aarón Cruz salió a nada en otro cobro desde el costado y Alberth Villalobos solo puso su cabeza ante el horror del cancerbero.

La intensidad se mantuvo, Saprissa al fin despertó y se metió en la dinámica y el duelo se hizo de tú a tú, pero el resultado se mantuvo.

De igual forma, Paté no quedó satisfecho, en su cabeza era claro que merecía ganar y por lo mismo hasta lanzó una patada contra una hielera cuando abandonó el banquillo.