Fanny Tayver Marín. 10 mayo
Mario Centeno (8) es un punto alto en la planilla de Puntarenas FC. Fotografía: Cortesía
Mario Centeno (8) es un punto alto en la planilla de Puntarenas FC. Fotografía: Cortesía

Mario Centeno es una de las figuras importantes de Puntarenas FC y es uno de los jugadores que sueñan con regresar a la Primera División. Su inspiración son su esposa Alejandra y sus hijos Mathías y Norángel.

El domingo pasado, en el partido de ida de la final del Clausura de la Liga de Ascenso, él fue el encargado de conseguir el segundo tanto naranja en el Estadio Chorotega.

Fue quien cooperó con un tanto muy valioso, porque tiene la serie 2-2 y a sus 32 años, el reto que viene el sábado, a las 7 p. m., es un gran aliciente.

Esa noche, Guanacasteca intentará liquidar las cosas y ascender de una vez; mientras que el PFC pretende adjudicarse el Clausura para forzar a dos partidos más y seguir en pie de lucha buscando su añorado regreso a la máxima categoría.

Centeno analiza lo que ha logrado y las oportunidades que ha tenido. Hoy, más maduro, no se arrepiente de todo lo que vivió, pero sabe que en este momento sí lleva el camino correcto.

“Pasó lo que tenía que pasar, a como yo lo comento con muchas personas, tuve una oportunidad, siento que la aproveché. Pasaron cosas que solo Dios sabe, de las cuales no me arrepiento porque gracias a Dios hoy soy lo que soy y tengo lo que tengo, porque si hubiera seguido por el camino en el que estaba, estoy seguro de que estaría en peores condiciones”, expresó Centeno en Radio Monumental, minutos después de que terminó el partido del domingo pasado.

Al principio titubeó en más detalles, pero lo hizo, porque quizás lo necesitaba.

“Tenía una vida muy descontrolada, tenía una vida de noche, me gustaba salir, me gustaba tomar, trasnochado y eso no es vida para un jugador. Gracias a Dios encontré a una gran mujer que me lleva por un buen camino y no me arrepiento de lo que hice en el momento, porque gracias a Dios y a la mujer que me puso en el camino hoy puedo tener una mejor vida”, reseñó el volante chuchequero.

De aquella época a su presente, la reflexión que hace es: “En la vida las cosas fáciles es lo que más nos gusta y casi siempre por eso todo mundo se descarrila, pero te repito, bendito Dios que me puso la mujer que tengo y ahora puedo gozar de una mejor vida”.

Centeno estuvo unos dos años sin jugar fútbol. Después volvió a Linafa con un equipo que se llamaba ADR Esparza. Cuando estaba ahí lo llamaron de nuevo a Puntarenas, donde se encuentra hasta la fecha.

“Nosotros tenemos la motivación desde que clasificamos a esta final, sabemos que para ser campeones hay que ganar los cuatro partidos y eso lo tenemos claro, independientemente de que sea el Apertura o el Clausura, nosotros no tenemos otra cosa en la mente que ganar los partidos para poder ascender. El domingo, desde que salió el centro, tuve la intuición de que me podía quedar esa pelota, fui a ella y gracias a Dios entró y pude colaborar a que el equipo lograra el empate”, subrayó el futbolista.

Centeno se entrena por las tardes con Puntarenas FC y de 6 p. m. a 11 p. m. brinda el mantenimiento a los buses de la empresa Joalpa, que da servicio de Esparza a Puntarenas.