Fanny Tayver Marín. 22 abril
El cuerpo técnico morado no bajó los brazos aun cuando su equipo se vio abajo en el marcador por tres goles. Fotos: Mayela López
El cuerpo técnico morado no bajó los brazos aun cuando su equipo se vio abajo en el marcador por tres goles. Fotos: Mayela López

—¿Fue la garrra lo que marcó diferencia?

—Sí, hoy los muchachos han mostrado ímpetu, amor a la camiseta y compromiso. Son los más contentos. Ir perdiendo 3 a 0 de visita, ante un muy buen rival; ellos demostraron que se puede hacer un esfuerzo extra. El empate es importante.

—¿Es un golpe de autoridad?

—Queda bastante en disputa, apenas es el inicio de la cuadrangular. Los clásicos son hermosos. Cuando uno es el que termina empatando, queda un sabor más dulce que amargo. La vez pasada nos tocó a nosotros un poco el sabor amargo.

—Pese a que se habla de un golpe de autoridad de parte de Saprissa, también es cierto que Saprissa recibió tres goles. ¿Que aprendizaje les deja el juego?

—Primero aclarar que no dije que sea un golpe de autoriad ni que sabe a victoria. Es un empate. Tememos días de análisis. Vladimir supo leer la necesidad, ingresó a Martínez en el centro delante de los centrales, Mariano jugó de diez, Barrantes tuvo más libertad, ampliamos la cancha... Ha sido un partido emocional para ambos. En el primer tiempo tuvimos el control de balón, pero Alajuelense no dio libertades para llegarle.

En la segunda parte, ellos logran las anotaciones, en nueve minutos. Se vuelve un partido anímico. La capacidad de los jugadores y los cambios le dieron mucha fortaleza al equipo. Otra vez vuelve a ser un partido animo. Cayó el primero, luego el segundo. Importante el punto, pero sí hay que analizar porque en pocos minutos nos anotaron tres veces.

—Ariel y Ramírez marcaron diferencia de cambio. ¿Eso los pone a pensar para futuros juegos?

—Por supuesto. Los tenemos buscando una oportunidad. Han tenido la capacidad de entender su rol: esperar oportunidad. Representa mucho para el cuerpo técnico la paciencia que han tenido. No es fácil estar en el banquillo, mucho menos en un clásico. Los que entraron han sido valuartes.

—¿Qué hablaron en el intermedio, porque el equipo parecía muy echado atrás en el inicio del segundo tiempo (cuando llegaron los goles de la Liga)?

—Creo que el primer tiempo lo manejamos de manera muy tranquila. Parecía que Saprissa tenía para hacer algo más. Pero no supimos culminarlo con anotaciones y nos pasó factura. Ellos (los alajuelenses) demostraron la efectividad que tienen y nos llegó un poco el descontrol. Nos faltó tener el bloque más fuerte. Cuando se juega contra un rival experimentado, a veces suceden esas cosas.

—Moura, a veces criticado por la fición, fue fundamental. ¿Cómo han manejado con él la parte anímica?

—Le voy a ser franco. Hemos intentado que el grupo se mantenga ecuánime y con cierto hermetismo a lo externo. Moura es un gran profesional. Nunca ha mostrado debilidad; mentalmente es un tipo muy preparado.

—¿Salieron relajados al segundo tiempo?

—No creo que nadie haya entrado confiado. Más bien Alajuelense entró con exceso de ganas. No es fácil. Después de haber mantenido el control, nos anotan el primer gol y en dos minutos en el otro, pero dichosamente Vladimir acierta con los cambios y el equipo respondió. Ser saprissista es un sentimiento inefable, que no hay palabras para explicarlo.