José Pablo Alfaro Rojas. 12 enero

El foco del discurso de los jugadores morados centró su atención en la portería, tan cuestionada en el último semestre, y vista de reojo por la propia dirigencia, que evaluó fichar otro arquero.

Con la inestabilidad del arco todavía en la retina, el vestuario tibaseño se dispuso empezar el torneo con una consigna: dejarlo en cero frente a San Carlos para apaciguar las dudas y quitarle algo de presión a sus porteros.

Le tocó empezar a Aarón Cruz, de buena actuación en el primer partido del certamen, lo suficiente para que los hombres de experiencia insistieran en resaltarlo luego del enfrentamiento, como si existiera un discurso coordinado para proteger a su guardavallas.

Aarón Cruz achica para limitar el ángulo de remate de Jorman Aguilar, quien al final remató desviado. Fotografía: José Cordero.
Aarón Cruz achica para limitar el ángulo de remate de Jorman Aguilar, quien al final remató desviado. Fotografía: José Cordero.

No hacía falta preguntarle a los jugadores sobre los arqueros, que de entrada habían conversado sobre la necesidad de blindar el arco y hacerse fuertes atrás, después de convertirse en el centro de la mayoría de cuestionamientos durante la era del timonel Wálter Centeno.

“Aarón nos dio mucha seguridad atrás”, resaltó el zaguero Alexander Robinson, quien agregó: “nosotros lo discutimos y si queremos que se hable de la zona defensiva y los porteros lo menos posible, debemos dejar el arco en cero”.

El artillero Ariel Rodríguez siguió la línea de Robinson; sin la necesidad de que alguien se lo preguntara, básicamente por iniciativa propia.

“Contento con el accionar del equipo y con Aarón Cruz, a quien le fue muy bien. Es importante la mentalidad de la parte defensiva”, apuntó.

Refuerzo. Cuando más se discute entre los aficionados sobre la necesidad de reforzarse con un portero, o de traer otro zaguero central para incrementar la competencia en la retaguardia, el cero atrás frente a los norteños se transforma en algo más que un simbolismo.

Centeno se inclinó por iniciar el torneo con Cruz y una propuesta que mantiene la esencia de poblar el mediocampo, conducir la pelota y generar fútbol a través de la posesión de balón.

Aarón Cruz fue exigido en dos ocasiones, repelió ambos remates. Fotografía: José Cordero.
Aarón Cruz fue exigido en dos ocasiones, repelió ambos remates. Fotografía: José Cordero.

A los ejercicios mecanizados del plantel, se sumó la premisa de mantener la concentración en todo momento para que cuando el adversario decida contragolpear, no los tomen mal parados.

Hubo tiempo para corregir estos detalles, según explicó Christian Bolaños. El equipo decidió trabajar en diciembre, en medio de la frustración de mirar la final por televisión.

Solo tomaron 10 días de vacaciones antes del inicio de la campaña. A la convicción de convertir la zaga en una muralla, se suma el objetivo de empezar sólidos y terminar bien la fase regular, como lo hizo Alajuelense en el último semestre... pero levantando la Copa.

"No fue nada bonito trabajar en diciembre, creo que le dimos el valor de perder esos días. Saprissa es un equipo muy competitivo y no nos gusta ver las finales desde la casa. Ahora el equipo quiere ganar desde la fecha uno", sostiene Bolaños.

A la meta colectiva se suma la de Aarón Cruz, quien respiró tranquilo cuando sonó el pitazo final. Luego reconoció en zona mixta que el departamento de guardametas se había propuesto empezar el torneo sin críticas y con la portería en cero.

Por ahora, el aparato defensivo puede dormir tranquilo.