Fanny Tayver Marín. 8 febrero
Christian Bolaños marcó el gol con el que Saprissa venció a Limón el miércoles pasado, en el Juan Gobán. Fotografía: Rafael Pacheco
Christian Bolaños marcó el gol con el que Saprissa venció a Limón el miércoles pasado, en el Juan Gobán. Fotografía: Rafael Pacheco

Con la experiencia que tiene, Christian Bolaños considera que en este momento de su carrera es cuando realmente vive los clásicos al máximo, porque es cuando más los disfruta.

Se sorprendió al conocer el dato de que el primero lo jugó hace 18 años.

“Ni sabía, siempre lo he dicho, le pido a Dios que me regale salud y lo más importante ahorita es que todavía siento muchas ganas de seguir compitiendo, de seguir rindiendo y obviamente que mis compañeros me dan esa confianza e intento dar lo mejor de mí para ayudar a Saprissa”, expresó Bolaños.

Y agregó: “La verdad no me acuerdo de mi primer clásico, tal vez han cambiado muchas cosas, porque ya he jugado muchos, he tenido la bendición de hacerlo, pero sí tengo el mismo cosquilleo de jugar un clásico, previamente uno está viviéndolo intensamente, la gente está muy ansiosa y de mi parte igual, intento disfrutarlo y sacarle provecho”.

El pulso de este domingo, a las 4:30 p. m., entre Saprissa y Liga Deportiva Alajuelense no lo ve como una revancha por lo sucedido el pasado 6 de octubre, cuando los manudos se llevaron el triunfo de la Cueva con un marcador de 2-5.

Bolaños lo considera una oportunidad importante para las aspiraciones de los dos equipos y terminó haciendo una confesión sobre el equipo centenario.

“Si ganamos nos vamos a siete puntos, hay que ir marcando esa ventaja y lo he comentado, Alajuelense el año anterior hizo un grandísimo torneo y fue por eso, porque desde la fecha uno hasta el final mantuvieron una ventaja sobre el resto de los equipos. Si fuera por méritos, yo creo que Alajuelense tendría que haber sido campeón, pero el campeonato da ese margen, en el que el cuarto lugar puede salir campeón”, afirmó el saprissista.

También indicó que más allá de las heridas que dejó ese último clásico, “nos duele no haber ganado el campeonato, al final es un partido importante, bonito, que queremos ganar, pero el objetivo es mantener el liderato y llegar a la final y ser campeones, pero si se pierde un partido y se queda campeón, nadie se va a acordar de ese partido”.

En lo que va del torneo, Bolaños ha sido uno de los puntos altos en el equipo de Wálter Centeno.

“No es solo la barba, yo creo que es trabajo, hay que tener esa hambre, ese deseo de querer demostrar partido a partido. Sé que en el fútbol no te perdonan nada, menos acá en Costa Rica, así que intento prepararme de la mejor manera igual que mis compañeros”.

Él es uno de esos jugadores ‘veteranos’ que rinden y según dice, el fútbol no es edad.

“No es algo de que tengo 36 años y puedo rendir, es que tienen que ver la trayectoria, siempre he trabajado, siempre me he ganado las cosas. Me formé en la Federación, empecé desde los 14 años, fui a mundiales menores, a mundiales mayores, tuve la gran dicha y la bendición de poder hacerlo. Eso es trabajo. Hay un factor muy importante que es que todavía quiero seguir compitiendo, tengo esa hambre, ese deseo de seguir haciendo lo que más me gusta y sigo disfrutando el fútbol”.

Bolaños no se siente solo en esa lucha, porque en su mismo caso destacan figuras como Junior Díaz, Adolfo Machado y Álvaro Saborío; también hay jóvenes talentos que juegan como si tuviesen más experiencia, como el morado Manfred Ugalde y el liguista Geancarlo Castro.

“Es como un tabú en Costa Rica que se va dejando de lado, porque otros colegas han demostrado que no hay que tener cédula para jugar al fútbol y, eso es bonito, que hablen del rendimiento y no de la edad”, reseñó.