José Pablo Alfaro Rojas. 13 enero
Patrick Pemberton disputó la semifinal del torneo anterior frente a Alajuelense. Fotografía: José Cordero.
Patrick Pemberton disputó la semifinal del torneo anterior frente a Alajuelense. Fotografía: José Cordero.

En un barrio de Ciudad Quesada, Patrick Pemberton encontró la serenidad para vivir a ‘otro ritmo’. Hizo su vida en Tuetal de Alajuela, pero el fútbol lo llevó a San Carlos, en donde decidió asentarse hace seis meses junto a su familia para compenetrarse con el cantón y el club.

Cambió a su hijo Ian de escuela y lo matriculó en el centro educativo Carmen Lyra, en el que se acomodó rápido. A su esposa Gabriela le gusta la convivencia y la idea de vivir en el barrio Brisas del Sur, un lugar menos acelerado del que estaba acostumbrada.

Al arquero le gusta la tranquilidad, la armonía y el calor humano que se respira en el norte, en donde camina por la calle y el aficionado le pide una fotografía, o un autógrafo; se siente apreciado, sin que haya perdido el espíritu competitivo con el que convivió en la Liga.

“El norteño se identifica mucho con el jugador”, sostiene Pemberton.

Cree que la cultura deportiva que se respira en el San Carlos de hoy en día no tiene nada que envidiarle a lo que se hace en los clubes grandes. Trabaja con profesionalismo, se le exigen buenos resultados, se le brindan todas las condiciones, y hasta competirá en Concacaf.

A sus 37 años, el guardavallas disfruta del ocaso de su carrera con la única preocupación de rendir y cumplir las expectativas del club, pues en lo personal no padece grandes problemas económicos, resultado de una vida personal ordenada.

Pemberton cerró la última campaña como titular, después de pelear el puesto con Marco Madrigal en el arranque del certamen. Fotografía: José Cordero.
Pemberton cerró la última campaña como titular, después de pelear el puesto con Marco Madrigal en el arranque del certamen. Fotografía: José Cordero.

Los premios conseguidos por las clasificaciones a los mundiales y los títulos ganados le permitieron ahorrar dinero, tener casa, carro propio y hasta un negocio, aunque reconoce que cuando se retire no podrá 'tirarse panza arriba'.

El veterano cancerbero dice que a veces el aficionado cree que haber jugado en la Liga o Saprissa es suficiente para vivir holgadamente después del retiro, cuando la realidad es otra.

Insiste en que la forma de ahorrar de su esposa es la que le ha permitido invertir bien el dinero y no despilfarrarlo, sumado a que desde hace muchos años dejó la fiesta para enfocarse en consolidar un hogar estable.

“No me gusta para nada la fiesta, y mucho menos ahora que hay tantas redes sociales. No te voy a negar que cuando fui joven tuve mi parte en la que sí me iba de fiesta, pero uno cambia. Al momento que me casé, senté cabeza”, confiesa Pemberton.

“Tal vez alguna gente dirá, ‘Patrick, que aburrido sos’, porque no tengo otro hobby, como andar en bici, por ejemplo. Yo creo que a lo largo de mi carrera he sacrificado tiempo con mi familia y me gusta aprovechar el espacio que tengo con ellos”.

En su tiempo libre prefiere ver películas en Netflix, jugar Nintendo con su hijo o salir a comer con su esposa. También prepara su futuro y lo que quiere hacer cuando se retire.

Confiesa que habló con el preparador de arqueros de la Sele, Gabelo Conejo, para preguntarle sobre los cursos para convertirse en entrenador de guardametas, pero este le dijo que, al menos en Costa Rica, son pocas las alternativas disponibles.

Al dos veces mundialista le gustaría ejercer este cargo cuando deje el fútbol, aunque también podría dedicarse a su negocio, una tienda de grabado de camisetas, guantes o tacos que estableció hace algún tiempo y que, por el momento, administra el dueño de la franquicia.

Como decidió irse para San Carlos, 'congeló' sus responsabilidades con el negocio, mientras se ajusta a su nueva vida lejos del Valle Central.

La final. En su casa en Brisas del Sur, Patrick observó la última final entre Herediano y Alajuelense. Hasta hace poco, él era quien defendía la portería manuda, pero le heredó su lugar al joven Adonis Pineda, ‘villano’ manudo en la disputa por el título en el semestre anterior.

Pemberton reconoce que le comentó a su esposa que el suceso de Adonis, que cometió tres errores de bulto, se le pareció al que le tocó vivir en el 2008, cuando se equivocó en la final ante Saprissa, que a la postre les costó el título a los rojinegros.

Después del cotejo, le escribió un mensaje de WhatsApp a Pineda.

"Hablé con Adonis y siempre he tenido contacto directo con él. Yo no lo veo como un excompañero, sino como un hermano", explicó Pemberton.

Patrick se adapta a su nueva vida en el norte con la certeza de que no puede bajar los brazos. Define al aficionado de su equipo como muy 'exigente', y a la directiva como visionaria.

El presente lo lleva a soñar con un nuevo título, esta vez como un ‘toro’ más.