Daniel Jiménez. 18 diciembre, 2017

El Saprissa tomó la decisión de continuar con el mismo cuerpo técnico de cara al próximo campeonato.

Es decir, Vladimir Quesada queda como el entrenador, mientras Víctor Cordero y José Francisco Porras serán asistentes.

Vladimir Quesada era el asistente de Carlos Watson. Fotografía José Cordero
Vladimir Quesada era el asistente de Carlos Watson. Fotografía José Cordero

Quesada era el asistente de Carlos Watson, al igual que Cordero, mientras que Porras fungía como secretario técnico.

Si bien Watson anunció la renuncia la tarde de este domingo, Juan Carlos Rojas, presidente del club, ya sabía sobre la situación de salud del entrenador, por lo que había tomado cartas en el asunto.

La Junta Directiva junto con Evaristo Coronado, gerente deportivo, hicieron un análisis y se basaron en tres razones puntuales.

Se trata de darle continuidad a la idea de juego de los últimos dos años y hay poco tiempo para cambios drásticos en el banquillo, pues el próximo campeonato inicia el 7 de enero.

El técnico Carlos Watson (izquierda) junto a su asistente Vladimir Quesada (derecha). Fotografía José Cordero
El técnico Carlos Watson (izquierda) junto a su asistente Vladimir Quesada (derecha). Fotografía José Cordero

Además, la dirigencia morada desea un estratega que pregone los valores que busca la institución en el plan Saprissa 2020.

De lo anterior se desprende que las cabezas de la institución desean un club que en cuanto a lo deportivo continúe con un sistema de juego similar al que impuso Watson.

Se trata de un 1-4-5-1 con dos volantes extremos que pisan mucho el área rival.

El once regular del club fue Kevin Briceño; Heiner Mora, Henrique Moura, Julio Cascante, Jospeh Mora; Anderson Leite, Mariano Torres, Marvin Angulo, Daniel Colindres, Ulises Segura; David Ramírez.

De esa alineación el brasileño Anderson Leite se marcha del club y tienen posibilidad real de salida Cascante y Segura, ambos a la MLS de los Estados Unidos.

El segundo aspecto primordial para inclinarse por los hombres de la casa fue que el Torneo de Clausura se iniciará dentro de 20 días.

Con tan poco tiempo, Horizonte Morado optó de manera abrupta por no poner en marcha ningún otro tipo de proyecto deportivo, pues el camerino no tendría el tiempo necesario para adecuarse a las nuevas ideas.

Incluso, el primer equipo no tendrá vacaciones. Con la reciente eliminación del pasado domingo, el plantel descansará por cuatro días y posteriormente continuarán con la preparación.

En la próxima temporada, el Monstruo deberá hacerle frente a la Liga de Campeones de Concacaf y el Torneo de Clausura, por lo que no hay tiempo que perder para pulir detalles que no estuvieron bien en la pasada campaña.

Como tercer y último elemento, si algo le agradó a Juan Carlos Rojas, presidente del club, fue la forma de actuar de Watson tanto dentro como fuera del campo y en las conferencias de prensa.

Con Watson la polémica siempre quedó de lado, con decisiones arbitrales o con dimes y diretes con otros miembros del ámbito futbolístico criollo y la prensa deportiva.

La franqueza, honestidad y valores pregonados por Watson es lo que Rojas desea que perdure en el banquillo del club más ganador del país.

El comportamiento del experimentado estratega estuvo a la altura de un banquillo que en el pasado fue ocupado por profesionales con un verbo fuerte, sin embargo se optó por continuar con un perfil de más decoro.

En esos términos, la terna Quesada, Cordero y Porras cumplen a cabalidad con las tres peticiones de la directiva morada.

Vladimir Quesada, asistente técnico del Deportivo Saprissa, y el entrenador Carlos Watson junto a sus compañeros de cuerpo técnico. Fotografía José Cordero
Vladimir Quesada, asistente técnico del Deportivo Saprissa, y el entrenador Carlos Watson junto a sus compañeros de cuerpo técnico. Fotografía José Cordero
Un exmorado conocido

Vladimir Quesada fue futbolista y vistió los colores del Monstruo. En el año 2000, a los 34 años firmó su retiro como futbolista profesional del cuadro morado.

Incluso, cuando colgó los tacos, el entonces presidente de la S, Bernardo Méndez, creó el puesto de secretario deportivo en la institución y se lo dio a Quesada.

Debutó en la Primera División en 1985 y jugó 400 partidos en 15 temporadas. En su palmarés destacan seis títulos nacionales, dos de la Concacaf y uno en el Torneo de los Grandes.

Según destaca una publicación de La Nación acerca de su retiro, Vladimir jugó 45 partidos en la temporada 93-94 y 50 en la 94-95. En esas campañas se coronó bicampeón nacional.

Además, efectuó una gran campaña en la 95-96 en la que disputó 37 partidos. Un año más tarde (96-97) firmó 17 presentaciones y en los tres últimos años disputó 27 partidos.

En la temporada 2001-2002 dirigió al Saprissa en tres partidos luego del despido del argentino Patricio Hernández y en el Torneo de Apertura 2007 estuvo al frente del Santos de Guápiles.