Jairo Villegas S.. 29 enero
El tico German Castillo Villalobos, su esposa, la islandesa Árný Jónsdóttir, y sus hijos Margrét Björg, Jón Diego y Alonso Karl (izq.).
El tico German Castillo Villalobos, su esposa, la islandesa Árný Jónsdóttir, y sus hijos Margrét Björg, Jón Diego y Alonso Karl (izq.).

El espectáculo es indescriptible. En el cielo, en medio de la oscuridad, aparecen los rayos luminosos producidos por la expulsión de masa solar que choca con el Polo Norte. Decenas de turistas llegan para ser testigos de las auroras boreales, que serán imborrables de sus memorias.

Además, aprovechan para ir a la Laguna Azul, que es impresionante debido a su agua geotermal, que le permite darse un baño aunque haga frío. Como si fuera poco, los paisajes nevados tienen el poder de asombrar a cualquiera, así como los glaciares y géisers (fuente termal que periódicamente lanza una columna de agua caliente y vapor a la superficie).

Jón Diego, de seis años, Alonso Karl (10) y Margrét Björg (14), hijos del costarricense German Castillo Villalobos, quien vive en Islandia desde hace 18 años.
Jón Diego, de seis años, Alonso Karl (10) y Margrét Björg (14), hijos del costarricense German Castillo Villalobos, quien vive en Islandia desde hace 18 años.

Así es Islandia, un país con apenas 330.000 habitantes, pero una extensión territorial de 103.000 kilómetros cuadrados; es decir, tiene el doble de tamaño que Costa Rica aunque con apenas el equivalente al 7% de nuestra población.

“Los islandeses son los ticos de Europa, porque siempre llegan tarde a todo. Son personas muy cerradas, superhonestas, trabajadoras, emprendedoras, serviciales y sarcásticas, con un humor muy negro”, Carlos Alberto Cardoza Ramírez.

En esa isla viven los costarricenses Carlos Alberto Cardoza Ramírez, de 45 años, y German Castillo Villalobos, de 39. Ambos llegaron a ese paraíso hace 18 años y están casados con ciudadanas de esa nación.

Carlos Alberto vive en Seltjarnarnes, apenas a cinco minutos de la capital, Reikiavik, y trabaja en el desarrollo de sistemas en el área de control de calidad y normalización de documentos; en este momento es gerente de proyectos y consultor.

Atardecer en Islandia. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
Atardecer en Islandia. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez

Germán reside a 20 kilómetros de la capital, en Hafnafjordur, y trabaja en Arkis Arquitectos, de las firmas más prestigiosas y grandes de esa nación. Estudió Arquitectura Técnica en la Universidad Técnica y de Diseño de Copenhague, Dinamarca.

“Vivir aquí es muy similar a hacerlo en la Costa Rica de cuando yo era niño, época en que los peligros eran mínimos. En el 2017 solo se registraron dos homicidios, lo que hace de este país uno de los más seguros del mundo”, German Castillo Villalobos.

En medio de esas maravillas naturales hay un detalle que no pasa desapercibido por nadie. Al igual que Costa Rica, Islandia no tiene ejército, pero además, los policías andan desarmados.

“Lo que más me gusta de Islandia es la seguridad, porque aquí todavía se puede vivir sin preocupaciones extremas, las casas no tienen cercas alrededor ni verjas en las ventanas. Los niños pueden jugar afuera sin peligro de que algo malo les vaya a suceder”, dice German.

Auroras boreales en Islandia. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
Auroras boreales en Islandia. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
“La comida es muy buena, la oveja islandesa es un manjar porque se cría afuera la mayor parte del año, entonces se alimenta de forma natural y hace mucho ejercicio subiendo a las montañas en busca de mejores hierbas. Se aprovecha todo, la lana para vestir, los intestinos; toda la carne se consume”, Carlos Cardoza Ramírez

Aunque parece un paraíso, para un tico no es fácil acostumbrarse al clima extremo.

¿Qué fue lo primero que pensó al llegar a Islandia?

Carlos Alberto responde: “Qué diablos hago aquí en la capital más al norte del mundo, pero a la vez pensé que era la oportunidad de mi vida para hacer algo diferente”.

Por su parte, German dice: “Pensé que me iba a congelar. Antes de mudarme a Islandia vivía en Liberia y estaba acostumbrado a las altas temperaturas, pero cuando llegué a aquí estaba en -10 grados, así que el cambio fue muy grande”.

Ambos coinciden en que el país es muy hermoso, con mucha riqueza natural, diferente a la de Costa Rica.

“Lo más complicado es el clima, porque el frío, la oscuridad y los fuertes vientos en el invierno pueden ser una prueba difícil para muchos”, German Castillo Villalobos.

Según German, el clima puede ser extremo en el otoño (23 de setiembre al 21 de diciembre) e invierno (21 de diciembre al 20 de marzo), con fuertes vientos, fríos intensos, lluvia y nieve.

“En el verano (21 de junio al 23 de setiembre) se pueden disfrutar de días en que las temperaturas suben, incluso, a los 28 grados, aunque no pasa muy a menudo”, agregó.

La temperatura en enero en Islandia cae a -1 grados Celsius. Fotografía: German Castillo Villalobos
La temperatura en enero en Islandia cae a -1 grados Celsius. Fotografía: German Castillo Villalobos

Precisamente, por esas condiciones de frío, en el invierno algunos islandeses le preguntan a Carlos Alberto por qué no está en Costa Rica.

Otro detalle de Islandia es que hay días con muy pocas horas de luz y hay otros sin nada de oscuridad.

“El 21 de diciembre es el día más corto del año, con apenas tres horas de luz solar, aunque si está lloviendo o nevando, puede ser que no se vea el sol del todo. Al contrario, el 21 de junio es el día más largo, y puede que haya 24 horas de luz solar. Es impresionante observar el sol rozando el horizonte y de inmediato ver que se eleva de nuevo”, detalló Carlos Alberto.

De mi casa al trabajo son 12 kilómetros, pero en la mañana, con tráfico, me toma aproximadamente 15 minutos, máximo 20. Los horarios de trabajo son abiertos, puedes comenzar a las 8, 9 o 10 a. m. y salir a las 4, 5 o 6 p. m. El teletrabajo existe en todas las empresas”, Carlos Alberto Cardoza Ramírez.
Islandia sobresale por su paisaje. Fotografía: German Castillo Villalobos
Islandia sobresale por su paisaje. Fotografía: German Castillo Villalobos

German admite que es difícil ir a dormir cuando aún hay luz solar. “Sobre todo para los niños, que a veces se niegan a irse a la cama porque no ha anochecido”.

Él nació en Alajuela, pero vivió en La Ribera de Belén. A su esposa, Ární Jónsdóttir, la conoció en una playa tica en 1998, cuando su mejor amigo la invitó. Tienen tres hijos: Margrét Björg de 14 años; Alonso Karl, de 10; y Jón Diego, de seis.

En nuestro país, German era futbolista de Primera División con Belén. Debutó en 1997; no obstante, el equipo descendió, por lo que jugó en la segunda categoría, también con los belemitas.

“Mi pasatiempo favorito es andar en bicicleta. La meta en el 2017 era recorrer 7.854 kilómetros, que es la distancia entre Reikiavik y San José, pero recorrí 8.300 kilómetros. Aquí hay paisajes increíbles y qué mejor manera de apreciarlos que ir en la bicicleta de montaña”, German Castillo Villalobos.
Islandia duplica en extensión territorial a Costa Rica. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
Islandia duplica en extensión territorial a Costa Rica. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez

Carlos Alberto también conoció en Costa Rica a quien hoy es su esposa, Eyrún Einarsdóttir, con quien tiene un hijo: Einar.

“Ella vino de intercambio cultural como voluntaria de Amnistía Internacional. La conquisté en el bus al Monte de La Cruz, en Heredia, gracias a los conocimientos adquiridos en la clase de Estudios Sociales en el Liceo Samuel Sáenz, porque sabía dónde está Islandia, que los vikingos descubrieron América y no la confundí con una estadounidense”, recordó.

Ahí comenzó una relación que se ha extendido por muchos años.

“Fuimos novios por seis meses, ella regresó a Islandia, después yo fui a conocer a la familia y finalmente se mudó a Costa Rica por tres años. En 1999 la situación económica en nuestro país no era la mejor, así que decidimos venir a probar suerte. Mis suegros fueron y son un gran soporte, y la prueba ha durado 18 años”, dijo Carlos Alberto, quien es vecino de Katrín Jakobsdóttir, la actual primera ministra islandesa.

“Aquí ser famoso no significa nada, sales con tus amigos de infancia, visitas tus lugares preferidos y continúas con con tu vida cotidiana”, resaltó Carlos Alberto.

"Recién llegado estaba en el gimnasio cuando vi a un señor muy amable que se me hacía conocido. En el baño de vapor conversamos un buen rato sobre las diferencias entre Islandia y Costa Rica… era el presidente de Islandia Olafur Ragnar Grimsson”, Carlos Alberto Cardoza Ramírez.

En la casa de esta familia se habla español. Carlos Alberto no ha tenido necesidad de aprender por completo el islandés, que es de las lenguas más difíciles del mundo, pues trabaja en compañías internacionales.

"Como dicen los islandeses, 'nosotros tenemos que comunicarnos con el mundo, porque el mundo no se puede comunicar con nosotros'. Una mañana en el gimnasio, un señor de unos 80 años me habló en islandés, pero como era tan de mañana y estaba medio dormido le respondí en inglés, y me preguntó de dónde soy. Cuando le dije de Costa Rica, me comenzó a hablar en español, porque me dijo que al estar pensionado y sin hacer nada en la casa, decidió regresar a la universidad y estudiar español".

El costarricense German Castillo Villalobos y su esposa Árný Jónsdóttir.
El costarricense German Castillo Villalobos y su esposa Árný Jónsdóttir.

German dice que de Costa Rica extraña la comida, aunque a veces hacen gallo pinto y arroz con pollo. “A uno le hacen falta los chicharrones, tamales, chorreadas y un buen casado”.

No logra venir a nuestro país tan a menudo como quisiera, aunque espera pasar con su familia algunos días en este 2018, en el país que lo vio nacer.

“Islandia se puede visitar en cualquier época del año, no es tan frío como se imaginan, pues en enero suele ser -1 grados y en julio 12 grados aunque a veces se llega a los 28. El único inconveniente de venir en los meses de setiembre a mayo es que la mayoría de carreteras interiores están cerradas”, German Castillo Villalobos.

Entre tanto, Carlos Alberto procura venir cada año, o al menos cada dos, y se queda respirando el aire tico durante cuatro o cinco semanas.

“En el 2002 traje semillas de culantro desde Costa Rica, porque era una odisea conseguir culantro, pero hoy están disponibles todas las frutas y verduras, inclusive hay bananos islandeses cultivados en invernaderos”, aseveró Carlos Alberto.

El verano en Islandia va del 21 de junio al 23 de setiembre. Esta es una de las imágenes que se pueden ver en esa época. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
El verano en Islandia va del 21 de junio al 23 de setiembre. Esta es una de las imágenes que se pueden ver en esa época. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez

Una curiosidad que apunta Carlos Alberto es que los sitios de reunión para charlas son las piscinas y no los parques, como en su nación de origen. De hecho, prácticamente todos los vecindarios tienen una alberca para los residentes.

“Aparte de la tranquilidad extrema, no hay pulgas, mosquitos ni cucarachas”.

Si un tico quiere ir a Islandia, debe tomar en cuenta que es un país caro.

“Un almuerzo puede costar de $40 a $50 (de ¢23.000 a ¢28.800). El impuesto al salario puede llegar al 42%, según lo que se gane, pero el hospital local es como el Cima de Costa Rica y la educación es gratuita. Mi hijo, con 10 años, es trilingüe, porque habla español, inglés e islandés, las carreteras son de primera y es uno de los países más limpios”, concluyó Carlos Alberto.

Ellos no son los únicos compatriotas que viven en Islandia. Carlos Alberto sabe de tres muchachas, una de las cuales reside cerca por lo que se reúnen a menudo a tomar café, mientras que las otras dos son del área rural. También hay un par de ticos más.

A ellos se le suman los turistas que ocasionalmente viajan desde Costa Rica para ser testigos de las maravillas naturales de Islandia.

Mapa de Islandia.
Mapa de Islandia.

Datos de Islandia

Capital: Reikiavik

Idioma: Islandés

Población: 330.000 habitantes (15 veces menos que Costa Rica)

Extensión territorial: 103.000 kilómetros cuadrados (poco más del doble que Costa Rica)

Moneda: Corona islandesa (1 corona islandesa equivale a ¢5,6)

En Islandia aprovechan por completo las ovejas. La carne es exquisita. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
En Islandia aprovechan por completo las ovejas. La carne es exquisita. Fotografía: Carlos Alberto Cardoza Ramírez
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Esta imagen de Islandia corresponde al verano. Fotografía: German Castillo Villalobos
Esta imagen de Islandia corresponde al verano. Fotografía: German Castillo Villalobos