Fanny Tayver Marín. 15 abril
La decisión de si se le levanta el veto al Morera queda ahora en manos del Tribunal de Apelaciones de la Fedefútbol. Fotografía: Rubén Murillo / Prensa LDA
La decisión de si se le levanta el veto al Morera queda ahora en manos del Tribunal de Apelaciones de la Fedefútbol. Fotografía: Rubén Murillo / Prensa LDA

¿Dónde se disputará el partido del sábado entre Liga Deportiva Alajuelense y Herediano? La respuesta aún es incierta.

Este lunes, el Tribunal Disciplinario sostuvo una extensa sesión extraordinaria que comenzó a la 1 p. m. y fue pasadas las 8 p. m. cuando la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) dio a conocer que ese órgano declaró sin lugar el recurso de revocatoria y la nulidad planteado por los manudos, tras el veto del Estadio Alejandro Morera Soto por un juego, a raíz de los incidentes presentados al finalizar clásico del 6 de abril.

Sin embargo, eso no significa que ya esté descartada la opción de que el partido contra los florenses pueda efectuarse en el Morera Soto.

El Disciplinario elevó el caso al Tribunal de Apelaciones de la Fedefútbol, por ser su ente superior.

“Con fundamento en las normas de los artículos 3, 5, 63, 76, siguientes y concordantes del reglamento, se rechaza la solicitud de ampliación de informes ofrecidos como prueba y la solicitud de petición de interpretaciones y delimitaciones ofrecidos como prueba para mejor resolver. Se declara sin lugar el recurso de revocatoria y la nulidad planteada de manera concomitante (juntas). Se dispone la admisión del recurso de apelación interpuesto en forma subsidiaria por la recurrente para el superior. Se cita y emplaza a las partes para que en el plazo de tres días comparezcan ante el superior a hacer valer sus derechos”, versa en la notificación del Disciplinario.

Es decir, el Tribunal de Apelaciones será el responsable de decidir sobre el recurso planteado por la Liga.

Y ¿por qué ocurre eso? Hay un principio general de derecho, en el cual un juez que recibe un recurso de revocatoria y apelación con nulidad, en forma concomitante, está incapacitado para resolver legalmente sobre esa nulidad. Ante eso, lo que corresponde es elevarlo al órgano superior, como lo hizo el Disciplinario.

Al conocer la respuesta del Disciplinario, el directivo Federico Calderón escribió en su cuenta de Twitter: “El reglamento no se aplica bien y terceros influyen en decisiones deportivas, los colores no deben existir cuando hay una investidura. A pocos días de un encuentro clase A se lavan las manos. Si debemos jugar en el Nacional con gusto, belleza de cancha”.

Los hechos se originaron porque después del partido entre la Liga y Saprissa del 6 de abril (1-1), unos aficionados de la Liga pasaron por la zona mixta destinada a los morados e insultaron a Johan Venegas, algo que el Disciplinario interpretó como una invasión al terreno de juego y por lo tanto, consideró que hubo reincidencia.

Eso porque al finalizar el partido contra Cartaginés, algunos aficionados ingresaron a la cancha para exigirle más compromiso a los jugadores. A raíz de eso, el Morera Soto tenía un apercibimiento.

La notificación que le envió el Disciplinario a Alajuelense contiene cinco páginas. Ahí se expone que la inconformidad del club con la sanción se apoya en cuatro puntos.

El primero es “inexistencia de conducta reincidente que permita la procedencia del veto”. Luego que “la zona en la que ocurren los hechos (el recurrente denomina zona mixta) con base en los cuales se sustenta la sanción impuesta en la resolución recurrida no es parte del terreno de juego”.

También "vicio de nulidad por aplicación de sanción sin adecuación típica de la conducta y de “configuración de la causal de aplicación de la norma invocada” y que “la sanción impuesta resulta desproporcionada, injusta, irracional ilegal y contra legem (ley)”.

El documento indica que la Liga solicitó que se revocara la resolución porque para los rojinegros “no existió invasión de terreno de juego ni acción reincidente que sostenga la sanción del veto”.

Como pruebas, Alajuelense presentó los informes de Adrián Rojas y Diego Vargas. Además, solicitó que se ordenara una ampliación y adición de los referidos informes “para que indiquen si hubo invasión o no del terreno de juego y para que indiquen si los aficionados que estaban en la zona mixta utilizaron fuerza física o violencia para ingresar a dicha zona”.

Los manudos pidieron a varios órganos de la Unafut y a la asesoría legal de la Fedefútbol la interpretación y delimitación de varios términos, como terreno de juego, zona mixta y áreas adyacentes del terreno de juego.