13 octubre, 2010
 El pequeño Cristiano Bolaños atravesó la mesa de este restaurante en Copenhague para pintar con su papá, Cristian. Jazmín Salas, esposa del jugador, y la hija Allison completan esta cena familiar. Gustavo Jiménez
El pequeño Cristiano Bolaños atravesó la mesa de este restaurante en Copenhague para pintar con su papá, Cristian. Jazmín Salas, esposa del jugador, y la hija Allison completan esta cena familiar. Gustavo Jiménez

Copenhague,Dinamarca. Hizo una pasantía en el Liverpool, merodeó sin éxito al Olympique de Marsella y firmó con el Charlton inglés un contrato que nunca se cumplió. Finalmente, en 2007 el volante ofensivo concretó su anhelo de sellar el pasaporte para enrolarse en un equipo del exterior.

Admite que salió en malos términos con la dirigencia de Saprissa de ese entonces, que incluso lo amenazó con sacarlo del equipo titular si no firmaba la renovación de contrato. Bolaños acaba de llegar al Copenhague de Dinamarca, uno de los clubes más importantes del norte de Europa, de de donde espera saltar hacia alguna liga más competitiva. El mismo sueño que une a todos los legionarios costarricenses.

Usted hizo pruebas en Liverpool y el Olympique de Marsella. ¿Hubo posibilidad real de que llegara a alguno de esos equipos?

Sí, sí hubo una posibilidad más con el Liverpool que con el Marsella. Me reuní con Benítez (anterior técnico del club inglés), me dijo que tenía temor de que como era la primera vez que salía de Costa Rica el cambio fuera muy drástico. Me recomendó ir a jugar uno o dos años en España, siendo jugador del Liverpool. En ese entonces (2007) a los de Saprissa no les gustó y dijeron que no. Ellos eran mis jefes, yo no tenía nada más que hacer.

Usted sí hubiera aceptado esa condición de pasar a otro equipo.

Por supuesto, yo entendía. La gente en Costa Rica piensa que en lugares como Noruega o Dinamarca no se juega futbol, y está equivocada. Tienen que ver los estadios, los campos de entrenamiento, el profesionalismo. Es lo que yo entendía de la propuesta de Benítez.

Luego firmó con el Charlton de Inglaterra, pero no le dieron el permiso de trabajo, por no haber jugado el 75% de los partidos de la Selección en dos años. ¿Por qué eso no estaba claro al firmar?

La verdad es una pregunta que yo también me hice después de que pasó todo eso. Yo me dedico a entrenamientos, jugar, prepararme. Lo otro yo se los dejo a los representantes, en el primer momento no me tocaron el tema. Tenía el contrato listo, fue un poco extraño como se manejaron las cosas en ese momento.

¿De parte de quién?

De Saprissa y de mi representante en ese momento. Me di cuenta de que siendo un equipo como Saprissa nunca habían estado al frente de una negociación así. Pensé que ellos tenían mejor conocimiento para manejar esas situaciones.

¿Se fue en malos términos de Saprissa?

Era la única manera, yo tenía que pensar en mi familia. Incluso me dijeron que si no renovaba no me ponían a jugar. Antes de un partido me lo dijeron ‘Está bien, no firme y no lo tomamos más en cuenta’. Eso la gente no lo sabe y nada más dice que Cristian se fue por plata. Las personas que estaban en ese momento pensaban que ellos eran Saprissa, cuando Saprissa es la historia, es la institución, los jugadores, la afición.

¿Por qué se fue a Dinamarca?

Ellos (equipo Odense) mostraron mucho interés, fueron a ver una final que jugamos con Alajuela. Eso me dio buenas sensaciones. El equipo iba a jugar la UEFA, algo que me atrajo mucho.

¿Lo pensó mucho para aceptar? Es un país lejano, con clima difícil, un campeonato poco conocido.

Lo que siempre tuve claro es que quería salir de Costa Rica. Había tratado de estar en una de las ligas más importantes (Inglaterra), ya conocía un poco lo que significa estar fuera, lo que se exige pero también las facilidades que existen.

¿Está aprovechando estos años para ahorrar?

Sí, uno como jugador debe tener presente que esta es una profesión y debe pensar en el mañana. Hay que ser profesional. Si hacés las cosas bien, te pagan bien. Es difícil pero si uno ahorra un poco le puede ayudar para el futuro.

¿Tuvo problemas con el entrenador en el Odense?

El primer año jugué casi todos los partidos. El segundo, cuando viajaba a los partidos de la Selección pasaron cosas extrañas, percibía un mal ambiente del entrenador, el asistente y el presidente.

¿No les gustaba que viajara a los partidos de la Selección?

Sí, cuando regresaba tenía que esperar el chance. El equipo ganaba y el entrenador respaldaba a los que habían ganado. Yo sé que uno debe esperar su oportunidad, pero es raro cuando uno rinde en los entrenamientos, los aficionados hablan bien y aún así uno no juega. Me llevó a tomar la decisión de preguntar qué estaba pasando. Ahí apareció el Start (Noruega).

¿Es parecido jugar en el campeonato de Noruega?

Es muy parecido. Ya había tenido casi dos años en Dinamarca, desde que llegué me empezaron a salir las cosas muy bien. Estoy muy agradecido con ellos.

¿Cómo se dio la oportunidad de volver a Dinamarca?

Conversé con Bryan (Oviedo, su compañero en el Copenhague) y me dijo que el equipo era muy bueno, que tenía bonito ambiente. Yo sabía que era un equipo grande, que iba a disputar Champions. Fue sencillo firmar.

¿Qué diferencias hay en los entrenamientos, con respecto de lo que se hace en Costa Rica?

Es muy diferente, no por los jugadores sino por el estilo. En Costa Rica hay muy buenos jugadores, pero acá se trabaja con más intensidad, tratan de darle más calidad a los entrenamientos. Se lleva su tiempo asimilar eso.

¿Qué ha aprendido en estos años de experiencia europea?

La parte táctica, tal vez cuando jugaba en Costa Rica no era tan ordenado en ese sentido. Aquí enseñan a ser más aplicado.

¿Cuáles son sus metas ahora que juega en Europa?

Para mí esta es una buena oportunidad, no todos los días se puede jugar una Champions. Estoy en un equipo grande, pero todavía tengo metas, me gustaría jugar en una liga más importante. Para eso sé que tengo que trabajar mucho, hacer las cosas bien acá. Si el equipo está bien todos los que estamos acá tenemos la oportunidad de dar ese salto, lo tengo muy claro.