Por: Cristian Brenes.   20 febrero

¡Se vale soñar! ¿Por qué no se puede derrotar al gigante Tigres? Con esta sensación salieron del Rosabal Cordero los aficionados del Herediano. No era para menos luego de levantarse de las cenizas y empatar 2 a 2 un juego que perdían 0 a 2 hasta el minuto 89.

Los florenses estaban tendidos en el suelo, la ilusión había sido pisoteada por el poderío del oponente y todo parecía perdido en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones de la Concacaf.

Yendrick Ruiz (izquierda) abraza a Jairo Arrieta (derecha), quien celebra eufórico el gol del empate ante el Tigres de México, por la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones de la Concacaf. El partido terminó 2 a 2. Fotografía: José Cordero.
Yendrick Ruiz (izquierda) abraza a Jairo Arrieta (derecha), quien celebra eufórico el gol del empate ante el Tigres de México, por la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones de la Concacaf. El partido terminó 2 a 2. Fotografía: José Cordero.

Sin embargo, pese a estar maltrechos, sangrando y con todo en contra, lograron algo de aliento para revivir de la mano de Yendrick Ruiz y Jairo Arrieta, ambos extrañamente suplentes, aunque al final terminaron como salvadores.

El tanto de penal de Ruiz en el 89’ dio algo de esperanza y la anotación de Arrieta en el 90+3’, con el arquero Leonel Moreira sumado al ataque, dio espacio a creer que no es misión imposible pasar a cuartos de final en la vuelta el próximo martes.

Es una realidad que la tarea será titánica, pero peor hubiese sido con el 0 a 2 que tenían en la bolsa los mexicanos.

Eso sí, el éxtasis rojiamarillo no puede nublar al técnico Jafet Soto y sus dirigidos, que de inicio se equivocaron, jugaron en su propia contra por planteamiento y desempeño, pese a que al final encontraron misericordia

Errores graves

Cuando se juega al más alto nivel y ante rivales que en el papel y en la realidad superan por mucho en calidad y presupuesto, no hay espacio para pecar, mucho menos hacerlo por partida doble. O la penitencia puede no ser nada grata.

Los florenses tienen experiencia de sobra en la Concacaf, sin embargo, frente a los aztecas fallaron desde el segundo inicial con el planteamiento y como si no fuera suficiente, regalaron el primer tanto con una desatención en táctica fija.

Jafet Soto sorprendió hasta los suyos al utilizar una línea de cinco defensores, algo que no había hecho en todo el certamen local y la que tuvo que tirar a la basura en media hora.

Eso sí, Jafet recompuso cuando ya estaba abajo en el marcador y el oponente se movía a su antojo.

Desde que rodó el balón el Team no se veía cómodo con un solo delantero. Todo era desconfianza para los locales y ni se diga después del tanto de Francisco Meza en el 13’.

Meza aprovechó que uno de sus compañeros ganó en el primer palo y definió sin problemas ante la vista y paciencia de los dueños de casa.

El castigo estaba impuesto y no valía arrepentimiento. Soto tuvo que reconocer su culpa, Ruiz entró en el 28’ y con él en la cancha Herediano apareció.

El choque daba para intentar recomponer en el descanso, ajustar sin volverse loco e intentar que Tigres no se diera un paseo por la provincia.

Los primeros minutos de la segunda parte mostraron la mejor versión rojiamarilla. Encimaron, tocaron la puerta y tuvieron una ocasión inmejorable en los pies de Rándall Azofeifa. No obstante, vino otro pecado, perdonó y de nuevo tuvieron que someterse al flagelo.

Sin ser despiadado, pero sí autoritario, el conjunto azteca lanzó otra bofetada y llegó al segundo en el 58’.

Balón filtrado por la derecha, centro impecable de Jürgen Damm y a celebrar Lucas Zelarayán en el segundo palo.

Tan simple como suena, pero certero y lapidario para el club costarricense que fue más víctima que oponente hasta que en el 89’ revivieron y se metieron de nuevo en la pelea.