Daniel Jiménez. 30 noviembre, 2018

Como si tuvieran un cartel de “Se busca en la Cueva”. El volante Mariano Torres estuvo desaparecido en la semifinal ante Herediano.

Gran parte del fútbol ofensivo del cuadro morado pasa por Torres. Es el armador. Por lo general, siempre aparece, pero en esta etapa final quedó en deuda.

En el Rosabal Cordero fue ampliamente superado por Allan Cruz, quien le hizo dos bicicletas, lo apretó en la marca y le robó el balón. Lo minimizó.

El rojiamarillo Allan Cruz nubló por completo a Mariano Torres en la semifinal. Foto: Rafael Pacheco

En la Cueva sí tuvo más la pelota, pero no se hizo sentir. Realizó un remate directo a marco, pero Leonel Moreira lo detuvo. Hasta ahí.

En zona de entrevistas no pasó. No brindó declaraciones para hablar sobre su rendimiento.

La explicación de su bajo rendimiento no se encuentra en la disposición táctica del equipo, pues en criterio del estratega Marvin Solano, el cuadro morado no varió de sistema.

“Táctico no fue porque Saprissa no modificó cosas a lo acostumbrado. En Heredia jugó demasiado conservador, pero eso no quita que el jugador cuando tuvo la opción, no hizo diferencia. El rival tuvo mérito, lo presionó y le cortó la línea de pase”, comentó Solano.

El entrenador también explicó que el bajo rendimiento colectivo de la serie también debe verse a nivel individual.

“Mariano no anduvo al nivel que se espera porque ha sido protagonista”, acotó.

El argentino estuvo en 22 partidos en el campo (2.005 minutos). Anotó tres goles y recibió seis cartulinas amarillas.

En el campeonato ha sido figura con el plantel, aunque anotó poco, por lo general es quien arma la jugada o prepara la acción para que la afición festeje en la grada.

Torres es uno de los jugadores con más empatía con la inclemente grada morada, pues ha sido uno de los hombres importantes en los últimos años.

Con el Monstruo tiene dos títulos: el Invierno 2016 y el Clausura 2018. En ambos torneos ha sido protagonista.