Daniel Jiménez.   2 noviembre, 2018

Sentado en el sillón de su casa, Rándall Azofeifa vivió una noche que no olvidará. Pasó con la tensión al límite, pero hubo un desahogo que aún lo tenía ronco al mediodía de este viernes.

No viajó con el grupo a Honduras por lesión, pero había jugado el encuentro de ida. Rándall encendió el tele minutos antes de las 8 p. m. en compañía de su esposa, Andrea Corrales.

Rándall Azofeifa en la final de ida ante el Motagua. Foto: Rafael Pacheco

Inició con cierta calma, pero luego se comenzó a impacientar. Su mente iba y venía entre lo que se había entrenado y lo que estaba haciendo el equipo en la cancha del Tiburcio Carías. Al filo del primer tiempo ya estaba de pie, caminando de allá para acá.

Los goles de Rubilio Castillo lo dejaron indispuesto, pero cuando se comenzó a nublar el panorama fue cuando más fe tuvo. "Esto fue demasiado tenso, es terrible verlo desde afuera", dice el jugador.

Azofeifa es de los experimentados del plantel, ya sabe que esto del fútbol es así. Las lesiones vienen y se van, se superan, pero algunas dejan momentos como el de anoche: unas ganas enormes de alzar la copa.

“Me alejó una lesión, no una decisión técnica; una lesión es duro. Yo había participado en el primer partido y todo salió bien. Siempre había esa ilusión de cerrar la serie jugando, pero bueno... eso no quita que sea campeón”, añade.

‘Azo’, como le dicen sus compañeros, prefirió ver la final “tranquilo” con los suyos. “Celebramos como locos, pero entre nosotros. Prefería estar acá. Cuando se complicó uno se pone aún más nervioso, pero lo conseguido quita todo después”.

Describió que con el gol agónico de Jimmy Marín "surgió el único momento de calma". Y, ¿cómo no? Ese riflazo a quemaropa estaba dando un título internacional al Team, el primero en sus 97 años de historia. Uno que Azofeifa jamás olvidará.

Los jugadores del Herediano celebran con su trofeo de campeones de Liga Concacaf. Foto: AFP

Luego de la obtención de tres títulos con los rojiamarillos, el contención ansiaba uno de corte internacional, como la Liga Concacaf.

"Este cetro tiene algo en especial, dejar huella en un equipo es lo mejor, no hay dinero que compre eso, el hecho de que con el pasar de los años recuerden este primer título del Herediano a pocos años del centenario me parece increíble", citó.

El mundialista de Alemania 2006 y Rusia 2018 detalló que en Bélgica, con el Gent, le sucedió una experiencia similar, pues el club tenía 25 años de no ganar nada cuando obtuvo un torneo de Copa y 55 años sin estar tan arriba en la liga, en la que fue segundo.

"Eso es lo más bonito, más allá del premio económico que te ofrezcan, inclusive, es el hecho de escribir una página dorada en la historia de un club y vale más que la medalla que te puedan dar, es demasiado el orgullo que uno siente", argumentó.

‘Azo’ es del pensar que este cetro debía conseguirlo una generación que ha llevado el nombre del Team por todo lo alto del balompié nacional.

"Era una deuda, yo lo dije, este equipo todavía no ha escrito lo mejor, no ha escrito las páginas doradas que se merece".

Por todo lo anterior, Azofeifa reconoce: “Moría por estar ahí”.