Cristian Brenes.   6 mayo

Nueve torneos pasaron y cinco años transcurrieron desde la última vez que Cartaginés avanzó a una ronda final y gozó de protagonismo. Los brumosos no clasifican desde el Invierno 2014 y pese a los análisis y los múltiples intentos por sacudirse, nada surte efecto. Ya sea por un gol, un punto o un resultado, el desenlace se repite.

En detrimento de los brumosos, Santos y Pérez Zeledón asumieron un rol estelar en este tiempo. Pérez fue campeón durante este nuevo periodo de sequía de los blanquiazules (Apertura 2017), mientras que los guapileños amarraron un boleto a segunda ronda en cinco oportunidades (Verano 2015, Invierno 2016, Verano 2017, Apertura 2017 y Clausura 2018).

La gran pregunta que surge ante el éxito de dos equipos que en el papel son más modestos es: ¿qué tienen generaleños y santistas que le falta a los centenarios?

Johnny Chaves y César Eduardo Méndez pasaron por las tres instituciones en algún momento de sus carreras y lo tienen muy claro: los de la Vieja Metrópoli carecen de estabilidad en el banquillo, un grupo base de jugadores, equilibrio financiero, unión a nivel dirigencial y la presión se multiplica al máximo en ese club.

El defensa de Cartaginés Erick Cabalceta mostró toda su frustración, luego de quedar eliminados en el Clausura 2019 en la última fecha ante Santos. A los brumosos les hizo falta un gol para clasificar. Fotografía: Rafael Pacheco.

Para ir por partes, los cambios de entrenador se volvieron una constante en Cartaginés, al punto que 11 timoneles pasaron desde su última clasificación a la fecha, mientras que en el mismo periodo Santos apenas tuvo dos estrategas y Pérez Zeledón cinco.

Incluso, Chaves tiene ocho campeonatos en Guápiles y lo renovaron por cuatro años más. Por su parte, Pérez fichó a José Giacone en el 2016 y extendió su vínculo hasta el 2021. Esto denota continuidad en una idea y constancia.

“La gran diferencia es la continuidad. Pérez fue campeón, luego duró un año sin clasificar, pero mantuvo a la mayoría del plantel y al técnico. En Santos han sido cuatro años conmigo, en dos se clasificó y en dos no, pero hay una ruta muy clara de lo que quiere la dirigencia. Es vital tener una visión bien definida, pero la tiene que dar el club, no el entrenador y luego escoger a la persona idónea y, si se va, traer uno parecido”, afirmó Johnny.

“Hay un factor muy sencillo. Si Pérez o Santos no clasifican no es ninguna tragedia, entonces cuando llegan los últimos partidos las sensaciones son diferentes”, agregó César Eduardo.

Las modificaciones a gran escala del plantel también son recurrentes en los brumosos y es de lo que más perjudica, según los analistas consultados por este medio. Más allá de que para el próximo certamen los blanquiazules ratificaron a Martín Arriola como técnico, 13 figuras finalizaron contrato.

Calar la idea se vuelve una tarea compleja e impide que se conserve una ideología con una columna vertebral que juegue casi de memoria y se le hagan retoques mínimos, afirmaron los dos entrevistados.

Con lo que respecta a lo financiero, los centenarios atravesaron una de sus crisis más graves del 2014 hasta el 2018. Los atrasos salariales y las deudas se volvieron algo común en el club, al punto de estar muy cerca de perder el Fello Meza. Fue hasta la llegada del grupo inversor 1906 que gozaron de estabilidad. Este rubro también perjudica en gran escala a lo que se busca en lo deportivo, recalcaron los especialistas.

“Santos y Pérez no se brincan presupuestos por una figura, tienen claro lo que se pueden pagar y se apegan a esto para no poner en riesgo las finanzas. Posiblemente no están a la altura de los salarios que ofrecen otros, pero cumplen y no sacrifican lo salarial y la estabilidad por figuras. Estos clubes pagan a tiempo y buscan dar esa tranquilidad al futbolista”, señaló Chaves.

El actual entrenador de Santos agregó que uno de los problemas más grandes que vivió al estar con los blanquizules fue la división interna a nivel dirigencial. El timonel relató que fue testigo de intentos de desestabilizar por los grupos que no estaban en el poder. Al final los conflictos jugaron en contra y por ende recomienda unión, ya que los principales problemas se dan entre los mismos seguidores del equipo.

Adicionalmente, la presión por no ganar un campeonato desde 1940 y el no clasificar desde el 2014 pasan una factura muy alta, a criterio de César Eduardo Méndez. Para el técnico, lo vivido en Cartaginés es único, debido a que la necesidad de un cetro muchas veces lleva a tomar sin el razonamiento adecuado.

“En Cartaginés todos se presionan, desde el aficionado hasta el jugador y también pasan cosas extrañas. Por ejemplo, en mi etapa hicimos 36 puntos en el torneo y quedamos fuera porque Limón hizo 37 puntos, algo que nunca mas hizo. Después, con Jeaustin Campos llegaron a 35 unidades, tampoco clasificaron y los eliminaron las dos veces en la última fecha. Hoy Herediano festeja porque clasificó con 34 puntos y puede ser campeón”, concluyó Méndez.

Colaboró: el periodista Steven Oviedo.