Fiorella Masís. Hace 1 día

El primer partido del Saprissa en el Clausura 2021 mostró una verdad conocida, pero la cual solo estaba a la espera de confirmación sobre la cancha: la contratación de Christian Bolaños era una necesidad para los morados.

Ariel Rodríguez intenta llevarse la marca de Jean Carlo Agüero. El delantero poco apoyo para buscar jugadas de gol. Fotografía José Cordero
Ariel Rodríguez intenta llevarse la marca de Jean Carlo Agüero. El delantero poco apoyo para buscar jugadas de gol. Fotografía José Cordero

Incluso debería decirse que una urgencia. Su último torneo con el conjunto tibaseño dejó recuerdos que hoy su equipo necesita traer al presente.

La influencia del atacante podría ser ese cambio de marcha para el conjunto dirigido por Wálter Centeno, quien este miércoles también careció del aporte de Daniel Colindres.

Bolaños se ausentó en el debut ante Grecia porque se incorporó a las prácticas apenas esta semana, mientras que Colindres cumplió el primero de tres partidos de castigo por su expulsión en la semifinal del campeonato anterior.

Con ese panorama, Paté apostó por una alineación conocida, apenas con la variante de Ariel Rodríguez en punta en lugar de Johan Venegas. Asimismo, Jordy Evans inició el certamen como estelar en la banda derecha, mientras Ricardo Blanco jugó en el otro costado.

El ataque morado produjo poco en el Allen Riggioni, donde por varios tramos controló la posesión de pelota, pero al final eso de poco le sirvió.

Rodríguez careció de oportunidades frente al marco de Brayan Morales, quien tuvo una tarde tranquila y cuando apareció lo hizo para detener la oportunidad más clara, un cabezazo de Jimmy Marín en el minuto 54.

Marín se movió en uno y otro costado, mientras en la media, Mariano Torres, Michael Barrantes y Marvin Angulo estuvieron lejos de su mejor versión, como amarrados ante un rival que se supo defender, haciendo honor a su técnico, Gilberto Martínez.

Al conjunto tibaseño, sin duda, le falta fluidez para irse al frente, porque en la segunda mitad salió más decidido, presionando de cerca a los de Occidente y robándoles la pelota constantemente. Y hasta ahí.

Las ideas nunca fluyeron y era inevitable pensar en la dinámica que podría (debería) llegar a implementar Bolaños. Como sucedió en el Clausura de hace un año, muchas de las apuestas pasan por él.

Pero es un juego colectivo, sobra decirlo, y el hijo pródigo necesita también del nivel más alto de Marín, así como el aporte de Colindres y un Ariel haciéndole honor a la tarea encomendada.

Es temprano para escudriñar por completo a este Saprissa. Si bien es cierto el torneo es corto, serán los próximos partidos los que vayan dando el perfil completo.

La primera prueba evidenció un ataque necesitado de trabajo y una defensa que tiene en su mejor hombre a Aubrey David.

Esta vez la zaga no fue el punto crítico, aunque tampoco el sobresaliente, porque esa “distinción” se la llevó solito Aarón Cruz.

El guardameta evitó el gol de Grecia, que al final, haciendo un balance del juego, fue el club con aproximaciones más peligrosas.

La figura de los alajuelenses fue el haitiano Elyseé Nael, quien en apenas cinco minutos (25′ y 30′) puso contra las cuerdas a los visitantes.

Pero en ambas oportunidades topó con Cruz. Primero despejó un remate “globeado”, en jugada que nació cuando Pablo Herrera le robó la pelota a Ricardo Blanco, quien nunca se vio cómodo.

Luego, el mismo Nael apuntó con un disparo cruzado al que apenas llegó de nuevo Cruz.

El arquero no solo necesitó de sus capacidades, sino también de la ayuda del poste, porque al filo del primer tiempo Grecia pudo hacerle aún más difícil la tarea a la S tras una falta dentro del área de David Guzmán.

El mismo Nael cobró desde el manchón blanco y su intentó se estrelló en el horizontal (45′).

Sin más de un lado u otro, Saprissa se lleva un punto y una maleta cargada de tareas.