Fiorella Masís. 25 junio

Ascender a Primera División nunca fue una exigencia para los futbolistas del Sporting FC. Según su presidente, Osael Maroto, de eso no dependía el proyecto, pero la alegría por conseguirlo tampoco se esconde.

Sporting FC tuvo una celebración particular tras vencer a Escazuceña en la final de la Liga de Ascenso. Foto de Jorge Castillo
Sporting FC tuvo una celebración particular tras vencer a Escazuceña en la final de la Liga de Ascenso. Foto de Jorge Castillo

El triunfo sobre Juventud Escazuceña trae un reto deportivo mayor, más exposición... y también críticas.

El nuevo inquilino de Unafut ya tenía un reproche sin siquiera haber ascendido: es un equipo sin afición, le falta identidad.

No es una mentira y Maroto lo tiene claro. Sin embargo, ese, precisamente, es uno de los temas en los que están trabajando previo al ascenso y reconoce, será arduo.

¿Pero es más fácil hacerlo desde la vitrina de la máxima categoría? Prefiere no ponerle ese calificativo y cree que es parte del camino por recorrer.

"Es muy difícil cambiarse de un equipo a otro, en este país las aficiones grandes son claras", dice en referencia a los "grandes" del país.

"Es una lástima que la gente no sea más localista o regional, ojalá apoyaran más lo de su tierra, pero vamos a hacer todo el esfuerzo para crear esa identidad y que la comunidad nos identifique como algo de ellos. Pondremos nuestro mejor esfuerzo para hacerlo".

Parte del esfuerzo es tener divisiones menores (U-15, 17 y 20), así como el equipo femenino y una escuela, la cual empezaría a funcionar en marzo, pero la pandemia frenó los planes.

Darles las mismas condiciones a las mujeres y el sueño a los niños de llegar al equipo mayor es un eje importante en su plan de acercar a la comunidad de Pavas, donde está su “base”.

Esto va de la mano con el plan social. De acuerdo a Marato, en una entrevista dada a La Nación en enero anterior, más que un equipo de fútbol el Sporting FC es una obra de bien social, así lo ve su familia.

Su primera intención es alejar a los más pequeños de problemas sociales mediante el deporte. Llegar a Primera era un agregado, aunque este llegó muy rápido.

Sporting tiene aproximadamente cuatro años, pero con sus nuevos dueños son apenas 13 meses.

Entonces surge el cuestionamiento, si ascender pasaba a segundo plano, cómo se convirtió en un equipo fuerte para disfrutar lo que hoy es una realidad.

“Al César lo que es del César, Rándall (Row, técnico) tiene cuatro años de prepararlos, muchos de los muchachos vienen en ese proceso. Nosotros llegamos en esa ola, todo esto no pasó en un año”, afirma Maroto dándole el mérito también a los dueños anteriores.

“Tuvieron un sueño de hacer algo, por diferentes razones se salen, y entramos nosotros, no fue una varita mágica en 13 meses, fue un proceso y lo han hecho muy bien”, añade.

El proyecto social sigue igual, probablemente con más oportunidad de ser conocidos ante el país. La familia Maroto no lo visualiza como un negocio, ni antes, ni ahora.

Lo que inevitablemente cambiará es la exigencia. Llegar a la máxima categoría “es durísimo”, asegura Osael, y aunque es claro que a ningún benjamín se le pide un título, ahora sí hay una solicitud: mantenerse en el torneo más importante del fútbol tico.

“Vamos a diseñar el equipo para competir. (...) la palabra que siempre vamos a usar es confianza, compromiso. Vamos a procurar hacer nuestro mejor esfuerzo para competir. Nos comprometemos a hacer competitivos con esfuerzo, trabajo y entrega”, finalizó.